-Hola papá.
-Cielo, ¿que tal ha ido el paseo?.
-Muy bien la verdad. Papá, ¿puedo hablar un momento contigo?
-Sí, ¿qué pasa?.
Me siento en el sillón con él.
-Lourdes me ha invitado mañana a una fiesta, va a estar ella y su hermano y algunos amigos de ella. Me dijo que si quería ir y así conocía a gente nueva y... todo eso.
Los nervios me deboran.
Él se queda en silencio.
-Una fiesta...
Yo asiento.
-¿Dónde es la fiesta?.
-Pues no le he preguntado a Lourdes, supongo que en la casa del amigo de su hermano.
-¿Y que edad tiene su hermano?.
-Dieciocho supongo, Lourdes me ha dicho que está en bachillerato. Mañana me lo va a presentar.
-Entonces no conoces al hermano...
-No, pero sí a Lourdes.
-Preguntale mañana donde y a que hora es la fiesta y ya veremos.
-Vale papá, gracias.
Le doy un beso con los nervios aún en la barriga y subo a mi cuarto. Nunca me han invitado a una fiesta, bueno, no a una que no sea de cumpleaños.
Estoy nerviosa e indecisa. Soy la típica chica adolescente de diecisiéte años a la que le gusta estudiar y nunca se ha emborrachado. La que nunca ha probado ciertas cosas que los demás sí, o la que no tiene ciertas cosas que los demás sí.
No sé si debería ir, al fin y al cabo yo no encajo en esos sitios. Pero por otra parte tengo ganas de salir y pasarmelo bien con mi nueva amiga. Tal vez el destino me ha traído a Madrid para aprender a divertirme un poco. ¿Pero y si me paso diviertiéndome?, ¿y si acabo en la puerta de mi casa vomitando?. Bueno, nadie ha dicho que haya bebida...
Me olvido del tema, quiero leer sin comerme la cabeza ni darle vueltas a todo lo que puede pasar. Al fin y al cabo Peter no me ha dado permiso aún para ir. Una hora después, cierro el libro y apago la luz, pensando que todo será diferente al día siguiente.
******
El despertador suena.
Maldigo el despertador.
Estoy muy cansada, anoche casi no pegué ojo pensando en la fiesta. Me siento como una niña de nueve años en la noche de reyes, que no se puede dormir pensando en que le traerán.
Me levanto a regañadientes y me dirijo al baño que tengo que tengo al lado de mi habitación. Me lavo la cara y los dientes, me pongo mi rimel y voy a mi amario para elegir que me pongo.
Encuentro dos opciones. Vaquero negro con una blusa de blonda lila y unas un bailarinas a juego con la blusa, o un vaquero corto por los muslos, una blusa blanca que me regao mi padre cuando era pequeña con un estampado de un grupo de rock y unas botas por los tobillos.
Dudo y me asomo a la ventana. Veo el día soleado así que decido ponerme la segunda opción.
Me peino y me hago una trenza de espiga que me llega hasta las caderas. La verdad es que teno el pelo verdaderamente largo.
Cojo mi mochila, el móvil y los aurículares. Bajo rápido las escaleras y le doy un beso a mi padre, que está desayunando.
-¿No vas a desayunar?.
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Diario secreto de una adolescente.
Ficção AdolescenteAndrea, la chica que siempre pasa de sapercibida en todos lados se convierte en la más popular de su instituto gracias a una fuerte pelea que tuvo con la chica más deseada en una fiesta. Todo va sobre ruedas hasta que esa fiesta cambia su vida. La m...