danseur, mannequin et adolescent

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Cuando llegue a los 14 años ya era casi una prima ballerina, ya había recibido invitaciones para pertenecer al ballet de Nueva York, al corps de ballet del Bolshoi y había entrado a la clase adolescente de la ópera de París, situacion por la cual debimos trasladarnos a París, mis padres compraron una hermosa residencia en un barrio caro en la Rue Chapelle, igual con piscina pues ya estaba en el equipo de natación de París, y era su mejor representante, razón por la cual mi cuerpo, a esa edad, ya parecía el de una chica mayor pues era altísima, delgada, con cintura fina y piernas musculosas y bellas, trasero redondo y alto, además de que tenía el vientre planisimo, situacion que me valió que varias marcas de ropa internacionales y nacionales me buscarán para ser su imagen. Entonces se me ocurrió que para darle a mi imagen más elegancia, oscurecieran mi cabello, ordinariamente castaño, a un tono azabache que contrastaria precioso con mi piel blanca, me lo oscurecieron gradualmente con shampoos de henna y nogal, pues a mí edad un tinte sería demasiado agresivo, ya sabía maquillarme cual profesional, yo misma planchaba mi pelo, me hacía mis peinados, me maquillaba y ponía mis pestañas postizas de pelo natural, estaban hechas con mi propio cabello. Era por decirlo así una pequeña diva adolescente, a los ojos de los demás, aunque estaba real y mortalmente aburrida de mi vida, solo quería diseñar y trabajar para una casa importante de Diseño. Ya no quería ser modelo, llevaba toda mi vida en ello, aunque gracias ala fama que me dio Pierrot Gourmand ahora era una de las adolescentes más ricas de Europa, tenía una cuenta bancaria a reventar de euros, otra con pagas en dólares, y una que era más de débito y por asuntos turísticos que recibía depósitos en libras esterlinas, pues tenía buenos contratos en Inglaterra tanto de modelaje como de baile, sin embargo, aunque varias chicas de la escuela me decían que les encantaría tener mi vida, la verdad es que a mí ya me estaba siendo tediosa y un poco deprimente. Todo lo que quería era ir a la fiesta de Angeline Bustier, o salir con mis amigas de compras, pero no. Todo el tiempo era trabajo. Trabajo y clases de esto y de aquello. Ahorita estaba por finalizar el curso completo de ruso intensivo. Había pasado con honores el curso de Alemán y el de español, pero el ruso estaba por volverme mortalmente loca pues era muy fácil entenderlo y pronunciarlo pero escribirlo no. Empezaba a odiarlo mortalmente, hasta que un chico noruego que estaba en mi clase se ofreció a ayudarme con la escritura rusa. Su nombre era Trond Sjovol. Tiempo después supe que, así como yo, el era modelo oficial de Tommy Hilfiger, y que aún lo era, pues su belleza masculina era de las más perfectas en la industria de la moda. Tiempo despues, entre pasar tiempo juntos en el salón y en las tutorías de gramática rusa, nos fuimos enamorando y pronto nos hicimos novios, cuando cumplí 15 años, un buen día estando en mi casa, solos, sin nadie más que el personal callado y discreto de mi casa, perdí mi virginidad con él. Fue protegido gracias a Dios aunque varios días estuve comiéndome las uñas de los nervios de pensar que me podría embarazar y que no podría hacer nada porque era ilegal. Pero afortunadamente no pasó nada. Y que bueno porque seis meses después terminamos porque seguía viéndose con su ex novia, una chica colombiana sin mucho chiste y que ya había pasado por media Europa. Decidí olvidarme de el y enfocarme en mis asuntos, de modo que tome clases de italiano y estonio, siendo este último interrumpido abruptamente porque el profesor que la impartía falleció y no había nadie en toda Francia que impartiera el idioma además de el. De modo que pronto empezaron las convocatorias para iniciar el bachillerato en el cual, los últimos años tenía la opción de hacer el bachillerato en diseño de modas y textil. Lo presente aun cuando mi madre no estaba precisamente de acuerdo, pues ella quería que hiciera algo de periodismo como mi amiga Nadja Chamack, quien de decantaba a últimas por periodismo y no por antropología como decía que haría en la secundaria, o que hiciera algo en turismo, pues según ella tenía todo para ser una turismologa, pero no. A instancias de mi padre tuvo que aceptar mi decisión. De modo que empecé a tramitar mis papeles para ello. Ya solo quedaba saber el resultado.

De assistant à épouse d'un millionnaireDonde viven las historias. Descúbrelo ahora