Capitulo 28. Tristán.

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Capitulo 28.

Tristán.

Los risos pelirrojos de Amy rebotaron al ritmo del trote con el que bajó las escaleras. Lo primero en lo que me fije fue que llevaba la mochila de Gabriela en el hombro, ella se acercó y me dio un ligero golpe en el abdomen. Seguía siendo la misma.

— ¿Dónde esta Gaby?

— Fue al baño. Ya vendrá.

— Oh.

Amy tiro adentro del auto las mochilas, recostó la espalda y cruzó los brazos.

— ¿Cómo estuvo su día? — Pregunte.

— El mío, aburrido. El de Gaby, bien, al parecer.

— ¿Crees que pueda adaptarse?

Amy se encogió de hombros.

— Ella es muy simpática, tendrá a todo el mundo comprado antes que se acabe la semana.

Sonreí, tenia la razón. Gabriela era la dueña de un carisma impresionante con las personas, sin lugar a dudas iba a acoplarse muy bien con sus nuevos compañeros de salón, y con la escuela en general.

Ahora que Trebor no se le acercara ni un solo centímetro, ella podía ser quien en verdad es. Sin reproches ni perjuicios.

Recorrí con la vista el edificio de la escuela, donde había cursado mi secundaria y preparatoria. Ese conjunto de paredes grises guardaban millones de recuerdos que ahora lucían lejanos, pero vívidos, al mismo tiempo.

— El año pasado, a esta fecha; si alguien me hubiese dicho que estaría recostado en mi auto, junto a la pelirroja que solía ejercer violencia conmigo; esperando a la chica de mis sueños. No le hubiera creído.

Amy sonrió, pero cuando noto que la estaba mirando enderezo sus labios.

— Estoy cansada de eso.

— ¿De que?

— De ser la << pelirroja >>.

Me ríe.

— Ese es tu sello personal. No puedes cambiarlo.

Amy pensó por un momento, y luego me volteo a ver con brillo en los ojos.

— Me lo teñiré de negro.

Pegue una tremenda carcajada.

— No puedes hacer eso.

— Claro que si. Es fácil. Iré a un estúpido salón de belleza y le pediré a la chica que me tiña de negro.

Sonreí con la mitad de la boca.

— Ese color enmarcaría tus ojos.

Amy apretó su estomago mientras se retorcía en un ataque de risa. Y luego me congelo con la mirada.

— No intentes hacerte el galán conmigo, Tristán. No funciona.

— Eres la reina del pesimismo.

Amy se encogió de hombros.

— Alguien tenia que reclamar la corona.

Rodee los ojos y callé.

Con chicas como Amy es más sencillo rendirse.

Regrese mi atención a las puertas de la escuela, donde mi novia iba a salir con una sonrisota en el rostro; dando brinquitos de alegría para caer en mis brazos.

Todas mis noches, desde que comprendí la verdadera relación de hombre y mujer, he soñado con el momento en que Gabriela se acurrucara en mis brazos, casi privada de la razón para estar junto a mí hasta el fin de los tiempos.

THE CONSTELLATION IN YOUR BODY (Counting the stars #1)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora