Juego Sucio

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Narra Eros

Apenas oí la voz de Afrodita mis instintos actuaron, escondí a Maya, no podía verla, no podrían encontrarse tendría que ser más rápido y darle su divinidad, así Afrodita nunca podría hacerle daño a Maya.

- Mi querido Eros, apenas supe que estabas aquí salí a buscarte, es que acaso tu llegada afirma nuestro acuerdo, ya está eso hecho? - mordí mi labio reprimiendo todo aquello que quería decirle.

- Ya estoy cerca de encontrarla, la traer antes de tiempo-

- Cuanto me alegra oirte decir esas palabras... Sabes lo impaciente que soy querido, apenas y pudo controlar mi boca ya sabes tu madre... A ella no le gustaría que te enterases de... - no la dejó termina tapó su boca con mis manos y la miro seriamente murmurando algo a su oído

- Sabes perfectamente que las plantas de mi madre oyen y hablan con ella, no te quieras pasar de lista Afrodita-

- Tampoco lo hagas tú cariño, estoy esperando y tu tiempo se acaba- susurró dándose la vuelta para perderse entre los árboles.

- Maya? - Eros fue hasta donde creyó haber dejado a su amada

-Maya!! - volvió a decir un poco más fuerte, los sembrados de sus madre eran inmensos y frondoso cualquiera podía esconderse ahí

- Maya! - su último grito se oyó más que desesperado pero su ausencia

- Estoy aquí- Eros expulsó todo el aire que había guardado y rodeó el cuerpo de Maya entre sus brazos con fervor, ahora que la tenía la posibilidad de volverla a perder era inconcebible, dejaría todo por ella, nunca había entendido el amor de sus padres, eran los dioses más poderosos y por ende sus responsabilidades eran mayor a las de los otros, pasaban más tiempo separados que juntos y Eros los veía sufrir a ambos cada despedida n ovaciones creía que era mejor que se separara al verse sufrir de tal manera, pero ahora lo entendía si sus padres sentían siquiera la mitad de lo que él por Maya era más que suficiente para soportar cualquier tortura con tal de volver a ver a si alma gemela.

- Creo que te has vuelto algo paranoico- se burló Maya con el rostro en su pecho, no quería separarse de esa posición, solo tenerla así de cerca lo hacía sentirse completo

- Tengo que darte tu divinidad cuanto antes, vamos- Eros tomó su mano y la guitarra pero Maya resistió ante sus actos

- Eros, mírame... No hay prisa cariño, espera solo un poco esto es maravilloso- el brillo en los ojos de Maya provocaba la mayor satisfacción en Eros pero la preocupación de que Afrodita pudiera verla lo hacía olvidar todo.

- Maya por favor, encontremos eso y estaremos aquí después- Maya borro la sonrisa de su rostro cuando vio la preocupación en sus ojos.

- Eros... - habló ella con cautela temiendo preguntar lo siguiente - Está permitido que pueda tener una divinidad? -

Eros lo pensó, su madre decía que ningún humano podía ser un Dios, todos nacían hechos dioses y aquellos que ya habían tocado la tierra humana primero o por largo tiempo perdían la divinidad.

- Eros... Que sucederá cuando tenga mi divinidad? - preguntó Maya con miedo al no oír respuesta de su primer pregunta.

Maya no había pensado del todo en eso, si bien sabía que lo que hacían no era totalmente adecuado, hasta ahora no se había preocupado por saber si sus actos tendrían consecuencias más adelante, no era por ella, ella ya había sufrido de todo en la tierra, pero Eros, el Dios era más que bueno, no era justo que solo por ella lo castigaran, no era justo que ella llegará a echar a perder su divinidad de esa forma.

Amor Escrito en Griego (TERMINADA)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora