7. Declaración

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—Así que me has cambiado por Mauricio.—dijo Stefany con reproche.

Fany, llego ayer por la noche de su viaje y no dejo pasar mucho tiempo para venir a interrogarme.

—A ti nunca te cambiaría por nadie.—dije sonriendo.—¿Te la pasaste bien?

—Como nunca. Esteban es un tierno.—dijo suspirando, estaba realmente enamorada.—Pero no cambies de tema. ¿Qué pasa con Mauricio?

—Solo somos amigos.—dije rodando los ojos como hacía con Sebas.—Si, hemos salido varias veces y lo he pasado muy bien, pero solo eso.

Un celular comenzó a sonar, creo que era el de Fany, lo contesto y desapareció por unos minutos. Algún misterio se trae entre manos.

—Ines, vamos. Muévete, tienes que ir arreglarte.—dijo Fany agarrándome del brazo para que me pusiera de pie.

—No voy a salir, Fany.—dije sin moverme de mi lugar.—Quedamos de pasar todo el día en casa, ¿Lo olvidas?

—Saldrás con Mauricio.—dijo sin más arrastrándome junto a ella.

No dije nada. Subimos las escaleras, y una vez en mi habitación solo sentía que la ropa caía en mi cara, me podía imaginar el desastre que estaba haciendo Fany, solo para buscar el Outfit Perfecto como suele decir.

Después de varios minutos, me encontraba lista. Llevaba un vestido, que según, Fany, solo eran cinco dedos arriba de las rodillas y unas sandalias bajas. Me hizo una trenza suelta, al lado derecho y confió en que el maquillaje sea muy sencillo.

Estábamos en el living esperando a Mauricio, no quiero ni imaginar que es lo que traman este par de amigos. A los pocos minutos tocaron la puerta, abrimos y puede reconocer su aroma. Era Mauricio.

Él me saludo como es de costumbre, con su beso en la frente. Nos despedimos de Fany, y me pude dar cuenta de que estaban susurrando sobre nuestra salida. Durante todo el camino fuimos cantando y riendo. Pocas veces nos hacíamos preguntas o charlábamos sobre algún tema.

Estaba ansiosa por saber a dónde íbamos, y parecía que era un largo recorrido. Los minutos pasaban y el auto no dejaba de avanzar.

—¿A dónde me llevas?—pregunte después de mucho tiempo, esperaba que lo dijera.

—Es una sorpresa. Tu confía en mi, ¿Sí?—asentí con la cabeza. Bueno, esperaba que me lo dijera, pero no quedaba de otra que esperar.—Solo faltan segundos, ya llegamos.

Cuando salimos del coche, Mau entrelazó nuestras manos, dimos unos pasos y comencé a sentir como la arena se entrelazaba con mis pies. Estábamos en la playa. Podía sentir el aire golpear mi cara y como las olas chocaban entre sí, se sentía mucha calma.

—¿Que hacemos en la playa?— pregunte sorprendida.

—Tengo preparada para ti una grandiosa tarde.

—¿Porque la playa?—pregunte alzando una ceja. Muchos recuerdos llegaron a mi mente.

—Por qué tu amas la playa, en ella has vivido los mejores recuerdos y quiero que este así quede, como parte de los mejores.

—Si. Era mi lugar favorito, y el de mi mamá.—dije sonriendo de lado. Recordé cuando celebramos mis nueve años, era en una casa que teníamos a la orilla del mar. Estaban todas las personas que amaba. De los mejores momentos.—¿Esta era la sorpresa?—pregunte alejándome de esos recuerdos, que ya no eran tan claros.

—Si, sé qué mucho no venías. Ahora, a disfrutar de este momento.

En segundos me encontraba en los brazos de Mauricio, el ruido del mar se escuchaba más cerca, estábamos en la orilla del mar. Mau me bajo con cuidado y nos sentamos en la arena.

Amor Verdadero ( Maunés) AdaptadaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora