CRONICAS DE LA ARENA: LAZOS
CAPITULO 4: EL KAZEKAGE, NOCHE DE TRAGOS Y JUEGOS.
Un proporcionado y bien parecido hombre joven, apareció de la piscina, donde había nadado por buen tiempo.
Salió con impulso, derramando bastante agua a su paso, camino a las toallas que había en una mesa del lugar.
― ¡Hey, ten más cuidado, mojarás mi libro!
― Quien te manda a leer cerca de la alberca, noño.
― Puedo leer donde se me plazca...
A un par de metros de esos dos, otro montón de hombres jóvenes los observaban.
― Ahí van de nuevo esos dos...
― Esto cada día se vuelve más aburrido, voy a terminar rompiéndoles el cuello a esos escandalosos ―expresó con ceño molesto uno de ellos, quien era el más grande de todos, con una musculatura marcada, piel canela y de cabello rubio claro que casi parecía blanco.
― Vamos, no es bueno pelear. Recuerden que estamos unidos de por vida. La enemistad solo provocara que nuestra convivencia sea más difícil ―agregó otro de ellos, mientras les extendía unos bocaditos en brochetas.
― Para ti es fácil decirlo, eres un niño ―protesto, el que llevaba lentes y aceptaba el dulce―, ni siquiera entiendo de cómo es posible que te encuentres en el harem, apenas y eres un puberto.
― Oye, no te enojes con él, no es su culpa que su división lo haya presentado como candidato ―lo defendió otro, que se encontraba sentado también en aquel extenso sofá que tenían en el lugar.
― Si, bueno, tampoco me estoy enojando con él, pero me siento indignado que tenga que competir contra un mocoso, como "él" ... ―se explicó el de lentes.
― Pues este "mocoso" tiene más ventajas de ser el favorito de la princesa ―se defendió el niño, con cierto orgullo y superioridad en su rostro―. Tal vez no sea el primero en llegar a su corazón, pero cuando ustedes envejezcan, yo seguiré siendo joven. Y ese será mi momento de brillar, y podré encargarme de ustedes, pero descuiden no los mataré si eso les preocupa, solo los mandaré lejos, muy lejos...
Los demás, como era de esperarse, reaccionaron de forma molesta ante lo escuchado.
― ¿¡Que!? ¡Maldito mocoso!
― ¡Y creer que yo intentaba defenderte!
― ¡Eres el peor de todos, con tus oscuras ambiciones!
Estaban a punto de abalanzarse encima del pequeño y desvergonzado incauto, cuando otra presencia los interrumpió.
― ¡La cena esta lista! Primero coman, y luego ya ven si quieren seguir peleando.
Todos se detuvieron y quedaron viéndolo, como este empezaba a servir el banquete que había preparado para todos.
― Oh, Nagisa... mi gran salvador ―expresó el niño, casi en llanto, ya que se había asustado por el accionar de los demás, corriendo hacia él, para terminar, abrazándolo, como si fuese su hermano mayor protector.
― Ya, Toshinori... ―siguió hablando este, con una mezcla de calma y alegría en su voz―, te advertí que no molestarás a los demás, recuerda que ya no eres el rey de tu hogar, tienes que ser más amable...
― Pero, pero... ellos empezaron.... ―dijo con voz de puchero el niño, para luego sentarse a su lado, en el gran comedor del lugar.
Los demás se quedaron en silencio, mientras se sentaban a comer.
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CRÓNICAS DE LA ARENA : LAZOS.
Fanfic¿Qué son los lazos? Nunca antes se había hecho esa pregunta con tanta seriedad. En su joven vida solo había deseado saber que había sido amado por su madre; y ahora lo sabía, y era reconfortante, pero... ese solo era un lazo, de los tantos que tend...