• 07 •

64 8 0
                                    

Los años pasaron, Yoongi crecía conforme pasaba el tiempo, y por más extraño que parezca Jimin también, los lazos tan fuertes que crearon a lo largo de su niñez se fueron debilitando, a tal punto que Yoongi dejó de frecuentar el cuarto que para él algún día fue como el lugar mas concurrente dentro de casa.

Los momentos que pasaron juntos solo quedó guardado en algún lugar de la memoria de Yoongi, ahora él tenia nuevos horizontes, un nuevo pensamiento, muchos sueños por cumplir, quería acabar la secundaria y empezar a estudiar ingeniería, tal y como se lo había prometido a su madre, sería una gran hombre, y cumpliría los sueños que su madre deseo cumplir en algún tiempo.

Lamentablemente Yoongi no tenia pensado con lo que le podía castigar la vida, porque eso era realmente, un castigo.

— ¡Mamá!.— Entró sonriente a casa tirando su mochila en el mueble sin importarle que este haya rebotado y caído al piso.— ¡Mamá!.— llamó nuevamente a su progenitora, quería enseñarle la beca que había recibido en la escuela, eso era por lo que él se había esforzado tanto en los estudios, Eso era la puerta a cumplir sus metas, estudiaría ingeniería en una de las mejores universidades de Seul, aun que eso cueste tener que mudarse de casa.

Ingresó a la cocina al no encontrar señales de su madre.

«Salí a hacer una compras cariño, vuelvo pronto.»

Cogió la nota que estaba en el refrigerador retirando el imán de cerezas aguantando las ansias por contárselo de una vez.

No pudo esperar más salió en busca de su madre, No pudo haber ido tan lejos ¿cierto?, cruzó hacia la otra calle con el sobre en su mano, cogiendolo fuertemente como si en algún momento pudiese desaparecer, llegó a un crucé, los autos pasaban a gran velocidad pero eran muy pocos, logró distinguir entre la gente una cabellera castaña y empezó a saltar con gran efusividad levantando los brazos para llamar su atención.

— ¡Mamá!.— unos pares de ojos almendrados se posaron en él al escuchar su voz, Yoongi inmediatamente señaló el sobre formulando con su boca «La-Be-ca» separando cada sílaba,.

Su madre al poder entender dejó caer la bolsa que tenía en manos, su corazón dejo de latir por un momento ¿Eso era realmente cierto? ¿Su hijo enserio había recibido lo que tanto anhelaba? Sus ojos empezaron a nublarse debido a las lágrimas que amenazaban por salir, una sonrisa se ensanchó en su delicado rostro para empezar a saltar tal y como lo hizo Yoongi hace unos momento.— ¡Mi hijo se ganó la beca!.— empezó a gritar a la señora que traía a su hijo de aproximadamente 4 años de la mano, quien al ver tanta alegría también sonrió deseando algún día sentir el mismo orgullo por su pequeño.— ¡Mi hijo se ganó la beca!.— gritó nuevamente esperando que el semáforo cambiara a verde para correr hacia él, colgarse de su cuello y decirle lo orgullosa que estaba.

3

2

1

El ámbar se hizo presente y luego el verde.

Corrió lo más rápido que pudo viendo a su Yoongi al otro lado sonriendo para ella.

Yoongi sabia que cada noche desvelada, cada esfuerzo traía su recompensa, una de esas recompensas era el rostro de alegría, de felicidad, de orgullo que tenía su madre, su sonrisa creció aun más al ver la desesperación por la que quería cruzar la calle para llegar hacía él y él quería lo mismo.

— ¡Mamá!.— el terror le embargó al ver como un auto se acercaba a gran velocidad hacia ella.— ¡Mamá!.— grito nuevamente, todo pasaba en cámara lenta, la sonrisa de su madre se borro de un momento a otro, él corrió lo más que pudo, sería mucho mejor él que su madre.

Demasiado tarde Yoongi.

El cuerpo de YongBi impacto con el auto rojo y salió disparada a la mita de la auto pista.

La gente se se amontonó al rededor del cuerpo.

— Mi madre no.— Yoongi soltó el sobre, sobre por el cual se había esforzado tanto, su madre era mas importante que eso, corrió hacia el montón de gente.— ¡Mamá!.— esto no podía estar pasándole a él, se arrodillo y tomo a su madre tratando de sentirla lo mas cerca posible, sangre en su delicado rostro, le importo una mierda manchar la camisa de la escuela, sus lágrimas descendían descontroladas.— No me dejes.— pudo distinguir la pequeña sonrisa en el rostro de su madre.

— E- Estoy o- orgullosa .— tosió un poco.— llevó su mano para tocar su rostro.— estudia mucho cariño.— Yoongi no dudo en tomar su mano y besarla.

— No te vayas mamá, tu no.— la abrazo con mas fuerza .— ¡Una ambulancia! ¡LLAMEN A UNA MALDITA AMBULANCIA!.— no le importaba que su madre le haya prohibido decir groserías, ¡Dios! ¡Ella se estaba desangrando en sus brazos!, y todo por su culpa, si ella, si ella llegaba a morirse, todo sería por su culpa, ¿Que lo costaba haberla esperado en casa? ¿Que mierda le costaba? Estúpido, estúpido Min Yoongi.

Unos brazos la separaron del cuerpo de la única mujer que se preocupo por él, que lo vio crecer, y lo protegió de todo, la única persona en el mundo de quien nunca se sentirá defraudado.

— ¡Sueltenme! ¡Dejenme ir con ella!.— Debatió con los hombres que intentaban apartarlo de su madre.

— Joven su madre sera trasladada al...

— ¡No me importa yo solo quiero estar con ella!.— se soltó de uno y corrió hacia la camilla en donde llevaban a su progenitora.— ¡Que me soltaran dije!.— volvió a gritar al ser alejado nuevamente, un pinchazo sintió en el hombro al momento en que su vista se volvía borrosa y las voces se oían lejanas.

...

©Pudín

피아노| Piano •YM• [ᴛᴇʀᴍɪɴᴀᴅᴀ]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora