Capítulo 5

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—¿Estás listo? —pregunto Kyoko cuando llegaron a la enorme mansión del presidente.

Las manos de Ren estaban bañadas en sudor y su corazón estaba acelerado, se acababa de dar cuenta que no tenía la menor idea de lo que iba a decirle a Tina. Kyoko pudo leer la preocupación y lo único que se le ocurrió fue estrujar su mano para darle fuerza.

—Estoy segura de que todo irá bien —le dijo.

El secretario del presidente acudió a recibirlos y les hizo una reverencia.

—Tina-sama y el presidente esperan por ustedes —dijo el hombre y les indicó que lo siguieran, así lo hicieron, pero ninguno de los tres se percato de la misteriosa sombra que los observaba desde una de las ventanas.

En el estudio del presidente.

Tina caminaba de un lado a otro, desde que el presidente le había dicho que Ren iría esa noche para hablar con ella no había podido calmarse y trataba de imaginarse que es lo que Kuon le diría.

—Por favor toma asiento —dijo el extravagante hombre después de apagar su tercer cigarrillo— Ren llegará pronto.

En cuanto él dijo esa frase la puerta del estudio se abrió y por ella pasaron Ren y Kyoko, que aún iban tomados de la mano. Internamente el presidente gritó por la felicidad, pero no mostró ninguna expresión en su rostro que demostrara su alegría.

—Me alegro que llegaras, Ren —dijo el hombre y se puso de pie.

Kyoko y Tina se miraban a los ojos, casi como si se comunicaran y de pronto la chica soltó la mano de Ren, el cual trato de recuperarla.

—Presidente, creo que sería mejor dejarlos solos —dijo y Lory estuvo de acuerdo porque camino hacia donde estaba la pareja y le ofreció su mano a la joven actriz.

—Me parece una excelente idea Mogami-kun. Además me gustaría tener una conversación contigo.

Ren no estaba demasiado de acuerdo con la idea, pero antes de que pudiera decir algo, ambos abandonaron el estudio y se quedó totalmente a solas con Tina. Ninguno parecía tenerlas todas consigo y la primera en recobrarse fue Tina.

—Lory me contó un poco sobre tu vida como actor, Kuon —dijo ella y Ren alzó la cabeza para verla a los ojos.

—Preferiría que me llamaras Ren —pidió y avanzó hacia la chica— mientras este en Japón ese es mi nombre.

Tina asintió y se limpió una lágrima indiscreta.

—Está bien, trataré de hacerlo.

El nudo en la garganta de Ren desapareció poco a poco.

—No estoy seguro de que debemos hablar, anoche le conté todo a la chica que venía conmigo y ella me dijo que tus disculpas eran sinceras.

—¡Claro que lo son! —gritó Tina y se cubrió la boca— en verdad lo son. Me costó mucho tiempo entenderlo, pero Rick en verdad te apreciaba y no creo que él te culpará por su muerte.

No hablaron por varios minutos, hasta que Ren se puso frente a Tina y la abrazó.

—Me cuesta mucho trabajo vivir sabiendo que Rick murió al perseguirme. Pero quiero poder superarlo, no pienso olvidarme de esa persona, pero quiero convertirme en alguien digno de estar al lado de Kyoko —dijo antes de darse cuenta de que Tina tal vez no sabía quién era ella, pero para su sorpresa parecía que ella si la conocía.

—Parece una chica amable —dijo después de separase de Ren— se nota que te tiene mucho aprecio.

Ren sonrió al recordar el beso ente Kyoko y él, su corazón latía con fuerza.

—Supongo que sí puedo confesarle quién soy y lo que ocurrió esa noche, significa que estoy listo para perdonarte a ti también, aunque no estoy del todo seguro por que debo perdonarte.

Tina sonrió, de alguna manera ver a ese chico tan cambiado la reconfortaba, después de todo llegó a pensar que había cometido suicidio después de todo lo sucedido aquella noche y conociendo todo su oscuro pasado.

—Me llegué a sentir muy culpable por todas las cosas que te dije la noche en que Rick murió, supongo que no consideré lo importante que él se había vuelto en tu vida. Después de todo llegaste a ser como un hermano pequeño para él.

Ren se sorprendió de escuchar aquello.

—¿En verdad? —preguntó.

—Por supuesto que sí.

Después de aquella afirmación ambos siguieron hablando sobre Rick y rememorando todo lo que habían pasado juntos, antes de que la oscuridad se apoderara de Ren.

Casi como si fuera magia el hechizo que tenía atrapado a al joven se rompió como un cristal y la última de las barreras desapareció, llevándose consigo la oscuridad que retenía a "Kuon", por primera vez en mucho tiempo se permitió a si mismo encontrar su propia felicidad y si esa felicidad era junto a Kyoko su mundo sería maravilloso.

Con el presidente y Kyoko.

Kyoko no estaba segura si había sido una buena decisión dejar solo a Ren junto a aquella chica que lo había hecho sufrir tanto en el pasado, pero de lo que si estaba segura era de que la conversación que ellos dos iban a tener debía ser privada, así que acepto la mano del presidente que la guió fuera de la habitación y en cuanto la puerta se cerró sintió como un peso se liberaba de su corazón, ella en verdad quería que Ren fuera feliz.

—Mogami-kun, tu y yo tenemos una conversación pendiente —dijo el presidente y la chica pudo concentrase en el hombre.

—¿De verdad? —pregunto, aunque ya estaba segura sobre lo que quería hablarle el presidente. Así que lo siguió a otra de las habitaciones de aquella enorme casa y espero a que él dijera algo.

—Cuando hablamos anoche, tu y Ren me dijeron cosas muy interesantes y me gustaría retomar esa conversación, si no es mucha molestia.

Kyoko negó rápidamente con la cabeza y después suspiró profundamente.

—Anoche me encontré con Tsuruga-san antes de que se fuera a su casa y como lo vi un poco alterado me acerqué a él para preguntarle como estaba. Me dijo que un poco cansado y me pidió si podía acompañarlo a su casa, a lo cual accedí.

Kyoko siguió contándole todo lo ocurrido la noche anterior y Lory escuchaba atento a lo que decía la chica, porque tal vez lograría entender de que forma Ren había decidido contarle todo sobre quién era en realidad. Cuando Kyoko llegó a explicar la parte de Corn, el hombre la interrumpió.

—¿Quieres decir que tu y ese chico se conocían desde niños? —preguntó y Kyoko asintió ligeramente, no entendía porque aquella parte era tan importante para el presidente.

Por su parte el hombre había encontrado la respuesta a su pregunta, Ren la había conocido cuando aún era un chico inocente y muy amable, probablemente ese era el principal motivo que tenía aquel chico para confiar de sobremanera en Kyoko y al darse cuenta de que ella era esa niña a la que tanto había apreciado esos sentimientos que tuvo reprimidos por tantos años salieron a la luz. Ren había estado enamorado de la misma persona por casi diez años.

—Y cuando lo encontré en Guam, yo seguía pensando que él era un hada y Tsuruga-san me siguió el juego hasta el final del día. Además de que siempre que le hablaba de Corn, él fingía como si se tratara de otra persona completamente diferente; creo que puedo entenderlo, porque Tsuruga-san quería olvidarse de lo que pasó con Rick-san.

—Pero supongo que a ti no podía sacarte de su vida, ya fuera en el pasado o el presente. Es obvio que para Ren tu eres alguien muy especial, lo cual es grandioso porque para ti el es alguien igual de importante.

Kyoko estaba un poco sonrojada por aquella afirmación, aunque el presidente solía ser alguien que exageraba constantemente con las cosas, parecía que cuando se trataba de la relación personal que existía entre ella y Ren, sabía mantenerse en calma.

Antes de que ella pudiera decir cualquier cosa, la puerta se abrió de golpe y ambos giraron sus cabezas, esperando encontrarse con Ren y Tina, pero en su lugar estaba María.

Secretos del pasadoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora