Capítulo VIII: Preguntando se llega a Roma

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Sin fecha

Había llegado a clases, me estaba escribiendo con Matias, él estaba en migraciones haciendo unos trámites, me dijo que terminó temprano y que si lo podía ver; acepté y le dije que vaya al Tambo cerca  a mi casa. Terminé mis cosas rápido y le dije a mi papá que iria a recoger a una amiga a su colegio y de alli nos pasabamos al francés, él sólo aceptó y yo me fui para Tambo, ahí lo vi, botó su cigarro mientras se acercaba y nos saludamos con un beso en la boca de lo mas normal.

- Vamos.

Estabamos caminando y en eso vimos mi restuarante favorito, la Choza Naútica, un restaurante donde venden comida marina.

- Allí no iremos a comer.

-¿Por qué no?

- No me gusta la comida marina.

- Que malos gustos tienes, Matias.

Seguimos caminando por toda la avenida y estabamos a una cuadra del colegio donde estudiaba mi mejor amigo, para mi suerte me crucé con él.

- ¿Él es Matias? (matenme, pensé)

- Sí.

- Hola, Luis.

Matias lo saludó estrechando su mano con mi mejor amigo, al muy idiota quería matarlo, ¿cómo se le ocurre preguntar así si es Matias o no, ¿qué hubiera pasado si era otro?, y asi fuese él no sé hace eso.

- Es mas guapo que el chango (un amigo suyo, el único chico que me gustó)

- Gracias, ¿Neila?

- No sé, se quedó en el colegio para no sé qué.

- Bueno me voy, adios.

- Adios, chau Matias, vibras (matenme)

- ¿Cómo sabe de mi?

- ¿Te acuerdas de las chiquitas que nos vieron ese día en el cine, pues una lo conoce y como sabe que es mi mejor amigo, le contó y tuve que explicarle (mas falso que los labios de KJ)

- A bueno

Me empezó a comentar sobre una chica que fue a su trabajo para enseñarle a hacer tragos, que le pagaban bien a ella por hora y empezamos a platicar del porqué muchos peruano se molestan por lo que hay tanto venezolano; cambiamos de tema llegamos al punto en que él sin celular, moria, porque no se ubica facilmennte.

- Preguntando se llega a Roma.

- ¿Así?

- Claro, ahorita le pregunto a la señora que está al frente 'disculpe, ¿sabe cómo llegar a Roma?' y me lo dirá.

-Ahhhh (riendome de su bobada)

- Tomo un avión en el aeropuerto, cruzo el mar llego a Milan o al mismo Roma y listo, no necesito de mi celular.

- Bravo, el chico salió inteligente.

- Tú sabes. Me mudaré cerca a mi trabajo, ¿me visitarás, no?

- Claro (yo no lo malpensé ni nada)

- Bien, yo te aviso para que me ayudes con la mudanza.

Lo dejé en la paradero para que suba a su bus rumbo al trabajo, yo me fui a mis clases como niña buena.


Una historia muy hermosa...para ser tan cortaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora