c a p í t u l o u n o

57 5 2
                                    




Aceleré levemente el paso, el cielo estaba completamente nublado y tenía la sospecha de que pronto llovería de nuevo. En cuanto noté un par de gotas deslizándose por mi mejilla busqué un paraguas en mi bolso, pero no tuve tanta suerte como necesitaba, estaba sin paraguas y la lluvia no hacia más que empeorar.

El pánico recorrió todo mi cuerpo al recordar lo bien que me había quedado el maquillaje y lo mal que iba a terminar si seguía mojándome, así que opté por correr hacia el refugio más cercano que pude encontrar. No solía correr nunca ya que iba en contra de mis principios, pero normalmente tampoco me maquillaba tan bien como hoy, y Sori Na tiene sus prioridades.

Después de lo que calculo que fueron unos quince minutos de espera, las gotas dejaron de caer con tanta ferocidad, y debido a que llegaría tarde al trabajo si continuaba esperando, no me quedó de otra más que aprovechar aquel momento para dirigirme a la cafetería de una vez por todas si no quería escuchar a mi jefe amenazar con bajar mi miserable sueldo.

***

-- ¡Mesa dos! -Hye, mi compañera de trabajo y amiga, me acercó el café recién preparado.

Lo cogí cuidadosamente y alcé mi vista a la mesa indicada con desdén mientras me acercaba. Mentiría si dijese que no me quedé analizando al chico que estaba sentado en el lugar correspondiente más de la cuenta. Su semblante serio imponía lo suficiente como para ponerme nerviosa, y su tez extremadamente pálida iba perfectamente acompañada de su pelo negro un tanto revoltoso.

-- Aquí tiene, avíseme cuando quiera la cuenta. -le sonreí automáticamente mientras depositaba la bebida sobre la mesa, pero aquel muchacho ni siquiera se inmutó.

-- La quiero ahora. -alzó la cabeza para mirarme.

--Como usted quiera. -sonreí forzosamente debido a su tono.

Me sorprendí al oír aquella voz ronca. Pude ver su cara mejor, a pesar de tener una presencia tan imponente, sus facciones eran tan delicadas que podría decir que tenia cara de niño, aunque deduje que tenia más o menos mi edad, aún así era bastante atractivo, pero tenia aires de completo idiota arrogante.

***

Aquel chico seguía sentado en el mismo lugar y no parecía haberse movido ni un ápice. Yo debía -y quería- cerrar ya, así que después de una breve batalla interna, me acerqué al pelinegro con cautela. El chico tenia la cabeza gacha desde hacía rato, y como llevaba puestos unos auriculares que no recordaba haberle visto quitárselos ni un momento, dudaba si estaba durmiendo, meditando, o viviendo la música muy, muy intensamente.

-- Disculpa. -me aclaré la garganta en un intento de llamar su atención. Nada.

Dándome por vencida después de un par de intentos más que resultaron tan inútiles como el primero, le di un par de toquecitos en el hombro con la esperanza de que alzase la cabeza. Finalmente se dignó a mirarme, expectante, como si esperase que le diera una buena razón para no matarme después de haberme acercado a él.

-- Siento interrumpirle, pero estamos cerrando y debería irse ya. -Mi cara ya no aguantaba ni una sonrisa falsa más, quizá debí haber sido más agradable ya que era un cliente, pero era la una de la mañana y no podía fingir ser la simpatía personificada ni un minuto más.

Alzó una ceja y sin decir nada se levantó y se fue. No pude evitar pensar en lo amargado que me pareció aquel chico y ni siquiera me tomé la molestia de despedirme.

Después de limpiar y cerrar la cafetería junto a mi compañero, salí escopeteada deseando llegar a casa lo antes posible, pero  justo en la esquina de aquel edificio algo llamó mi atención. Era aquel muchacho, seguía ahí, justo al lado de la cafetería.

Cigarette | Suga - BTSDonde viven las historias. Descúbrelo ahora