Las motivaciones de un asesino

1.4K 104 20
                                    

-Supongo que debería preguntar por qué, Yatori.-dijo Boruto con sarcasmo

-Por qué respondería- gruñó Yatori.

-Al enemigo le gusta monólogar ¿o no?

-No lo creo. No tendrás respuestas.- con un par de golpes, Yatori se liberó de los clones de Boruto.

Él sabía que su falta de cooperación iba a irritar al Uzumaki, tal vez le diera respuestas un segundo antes de romper su cuello.

La lucha se reinició redoblando la intensidad. Yatori deseaba aniquilar  a su enemigo de una vez y Boruto deseaba neutralizarlo para obtener respuesta y luego matarlo.

Yatori buscaba alterar a Boruto con sus puyas. Quería hacerlo reaccionar igual que al inicio, que atacase sin pensar guiado por el odio. Así que siguió hablando sobre Hikari, sobre Cómo estaba condenada a muerte, porque un alto mando del país del hielo la quería muerta. Además, le reveló que la masacre a la aldea en la que fue asesinada su antigua novia fue solo una fachada. El cliente no quería evidencia de que él contrató a los mercenarios para acabar con la muchacha; pues el hermano de Hikari le guardaba cariño y podría tratar de vengarla.

-Sólo fueron negocios...- concluyó Yatori.

-Estuviste ahí ¿cómo sales de la aldea sin que lo noten?

-No, no estuve presente, pero mi padre me contó todo. Quería mi ayuda y yo deseaba una explicación. No me veas así, las motivaciones de un asesino como Rinkotsu son sencillas: dinero y poder.

-Seres asquerosos. Tendrás el mismo fin que tu padre. No permitiré que dañes a Sarada o a la aldea.

-Jajaja que cínico. No eres mejor que nosotros. Eres un asesino, Boruto Uzumaki.

-No soy como tú. No he dañado a inocentes por diversión o dinero.

-Mmm... yo tampoco.

-¿En serio? Y ¿cuáles son tus motivaciones? ¿Buscas vengar a tu padre? ¿Seguir su camino?

-No tiene nada que ver con él- un destello peligroso brilló en los ojos de Yatori. Un segundo después se lanzó hacia Boruto.

Los kunais chocaban en golpes directos, los pies y las manos de los luchadores eran rápidas, casi reaccionando por reflejo. Hace algunos minutos, ambos, renunciaron a enfrentarse a la distancia y ahora mantienen una lucha directa, con los cuerpos a pocos centímetros de distancia. Sin dejar pasar una oportunidad de asestar un golpe al enemigo. Mientras a pocos metros de ellos sus clones participan en sus propios combates.
Con bastante pericia y algo de suerte, Yatori logra acertar varios ataques contra Boruto, lo que parece inclinar la balanza a su favor. Poco a poco la confianza del joven sube, catapultando su éxito. En un descuido le da un golpe fuerte en el estómago al Uzumaki, con lo que logra sacarle el aire y hacer que su cuerpo se doble.

-No te preocupes, le daré mis condolencias a Sadara y la vigilaré- habló con un brillo malicioso en los ojos, luego invocó una espada, presto para degollar a su rival.

Esa era la señal que esperaba Boruto, ahora sabía el porqué ese sujeto seguía con la venganza. No era por seguir los pasos de su padre o por vengar su muerte; es Sarada. Sus amigos le advirtieron de la forma en que Yatori veía a la Uchiha. La ama o, por lo menos, está obsesionado con ella. Por lo tanto lo lógico es quitar los obstáculos, ese es Boruto y cualquier cosa que le recuerde a la joven su amor por el Uzumaki..... y quizá un poco de deseos de vengar a Rinkotzu.

Con un movimiento que implicó destreza y mucha suerte, el Uzumaki esquivó la espada. Luego golpeó los pies de Yatori, con lo que logró desestabilizar al sujeto y luego lanzarlo unos cuantos metros.

-Puedes matarme, pero ella nunca va a amarte.- le restrego en la cara al enemigo. El brillo de ira en los ojos de Yatori le dijo que iba por buen camino.- Es inútil. Un perdedor como tú jamás la tendrá

Tal como esperaba Yatori atacó sin pensar, cosa que fue un golpe de suerte para Boruto quién vio a la muerte de cerca demasiadas veces como para no reconocerla.

El enemigo optó por alejarse e intentar una pelea a la distancia. Usó los árboles a su favor, así logró obstaculizar la visión de Boruto y se le hizo más sencillo esquivar las kunais.
Corrieron hasta llegar a un claro en el bosque, o más bien hasta que el Uzumaki llegó. El joven quedó justo en medio del espacio, mientras trataba de ubicar a Yatori. Mas no lo logró. A pesar de tener el byakugan experimentaba una serie de limitaciones. No era tan potente y requería gran cantidad de chakra, pero ahora no tenía opción.

-Oye... cuando veas a Yukiho en el otro mundo, dile que pronto irá a verlo.- la voz provenía de algún lugar indeterminado en el bosque, sin embargo no iba a dejar que lo afectara- sólo sigue el plan- se repitió mentalmente.

De pronto el silbido de armas acercándose interrumpió el silencio. Boruto se concentró y logró burlar todas.

Cada vez se acercaba más a su presa, dentro de poco llegaría el momento del sacrificio.

Tres golpes consecutivos y varios cuerpos se estrellaron contra el suelo del claro, solo uno prevaleció.

-Así que aquí estás.- sin decir nada más tomó su katana y la clavó en su corazón.

Por fin todo terminó-pensó Boruto con alegría. Tuvo que soportar varios golpes de Yatori pero en cuanto le lanzó aquellas armas pudo determinar la ubicación. Luego sus clones fueron tras él, dejando en evidencia al cuerpo verdadero.

Al contrario de lo que Boruto creyó, Yatori tenía una expresión burlesca en el rostro.

-Nos vemos en el infierno- luego su mano presionó un detonador.

Trató de correr, pero no llegó muy lejos antes de que la honda expansiva lo alcanzara. Sintió como si cuerpo era golpeado y arrojado varios metros por el aire, para después caer con un golpe seco en la hierba.

Quedó en shock por varios minutos sin saber que hacer o donde estaba. Luego vino el dolor y el sentimiento de vacío. La muerte lo abrazaba con sus brazos y algo le decía que nadie lo buscaba esta vez.

-Seguro Yikiho va a patear mi trasero cuando nos veamos en el más allá- soltó una risa, mitad amargura mitad alegría- Al menos Sarada está a salvo.

Fue lo último que pensó antes de ser absorbido por la oscuridad.

Cuando el sol dejó de brillar- BorusaraDonde viven las historias. Descúbrelo ahora