°~•CONTRATO•~°

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Víctor se encontraba un tanto desorientado, tenía la impresión de que había ciertas cosas de los sueños que podían convertirse en realidad, aunque si podía ser completamente sincero lo que le había ocurrido rayaba en lo insano y un tanto ridículo. Después de dos horas de buscar los pro y contras de la situación se decidió a leer el contrato, ya que no servía de nada hacerse a ideas sin estar seguro del costo que esto tendría; sirvió un vaso con más vodka, y encendió una vela para iluminar su habitación que yacía en las penumbras. Retiró el listón y rápidamente lo abrió...

De una parte, como prestador del servicio, Zahiel, demonio poseedor del poder de la creación, perfección, inspiración y elegancia.

Y de otra, como condenado y nuevo adquisidor temporal de aquel poder, Víctor Nikiforov.

Ambas partes actúan en su propio nombre, sin ser coaccionadas de ningún modo y acordando por su propia voluntad. De mutuo acuerdo,

EXPONEN

Que el condenado adquiera la capacidad y talento de creación, buen gusto y finura, así como también todas las cualidades y talentos para que pueda satisfacer sus deseos de volver a poseer la fama y fortuna pasados que tanto anhela.

Estando interesadas ambas partes llevan a cabo el presente contrato de alquiler, en base a las siguientes:

CLÁUSULAS

Primera.- El plazo pactado de duración del presente contrato de arrendamiento es de doce años.

Segunda.- "El condenado" dará como pago por el alquiler de los servicios su mismo corazón y alma, los cuales serán guardados por el prestador del servicio hasta que finalice el plazo establecido.

Tercera.- En el ya establecido plazo de doce años, el condenado no podrá sufrir de enfermedad alguna así como tampoco podrá morir por causas naturales, circunstanciales ni por intenciones propias.

Cuarta.- En caso que "el condenado" llegara a descubrir la forma de componer una pieza que contenga lo que de momento él no poseerá, el contrato perderá efectividad.

Víctor releyó aquel contrato durante el resto de la madrugada, todas y cada una de aquellas cláusulas eran bastante obvias, el precio de todo ello era su corazón y alma, después de doce años de gloria moriría.

No podía dormir, eran aquellas cláusulas las que robaban su sueño, eran ta explícitas y sencillas de entender, pero a su vez había algo en ellas que lo hacía sentir escalofríos en todo su cuerpo. Debía estar seguro de todo, pero al final de cuentas eso no importaba, no había nada en la vida terrenal que lo forzará a quedarse, si con ello ganaba fama y fortuna, podría pasar a la inmortalidad, sería recordado eternamente —Aceptaré.

Víctor espero expectante el paso de los cinco días, había estado practicando en esos días y notaba un cambio, incluso el viejo Yakov lo notaba, sentía una ligera paz en su corazón al escuchar las dulces notas emitidas por aquellas cuerdas tocadas con un poco de sentimiento y diría que con algo de pasión, pero no la suficiente como para desbordar sus sentimientos —Sigue así Vitya, eres joven se que lograrás llegar a la cima— el joven platinado sonrió y bajo el arco por un momento —Eso lo puedo asegurar Yakov, lograré que todos me vean hacía arriba, no habrá una sola persona en este mundo que no conozca el nombre de Víctor Nikiforov.

Aquella noche se dispuso a dormir tranquilamente, a comparación de otros días se sentía extrañamente relajado y pacífico. Tumbó su delicado cuerpo sobre aquella gran cama, cubrió el mismo con unas finas sabanas de seda y simplemente cerró sus ojos esperando su triunfal regreso.

La Sonata Del DiabloDonde viven las historias. Descúbrelo ahora