XVII

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17de junio

-¿Qué piensas?

-No me siento preparada para ello Luis. Es mucha responsabilidad, Amaia y yo acabamos de llegar. Apenas y nos estamos adaptando.

Cepeda pasó su brazo sobre los hombros de Aitana, quien ante el gesto del chico, se ruborizó.

-Si te soy sincero, a mí también me ha sorprendido. No esperaba esa propuesta.

-¿Crees que Alfred lo sabía?

-¿Alfred? Que va. Puede ser el hijo de Alfredo, pero no suele ser de los primeros en enterarse de las cosas.

-¿Por qué? ¿No tienen una buena relación?

-Sí, sí la tienen. Es solo que Alfred es de otro estilo, está siempre sumido en sus cosas. Hay veces en las que se adentra en su burbuja, y no hay quien entre.

Aitana quería seguir indagando sobre Alfred, así quizás, y solo quizás, podía tener más información para su amiga.

-Recuerdo una vez, cuando pequeños que se perdió. Su madre había fallecido recientemente y todo nos temíamos lo peor. Alfred no estaba llevando bien su muerte. Apareció a las dos horas, con un montón de papeles entre sus manos. Papeles con letras y garabatos. Eran partituras de música. Por ello, mi tío le construyó un pequeño estudio en su casa. Él entendió que era una forma para liberar tensiones, y Alfred lo necesitaba

-¿Música en Hundai? ¿Y de donde vino con aquellos papeles? ¿Dónde los compuso, si no hay instrumentos?

-Eso no lo sé. Es todo un misterio.

Aitana se quedó pensativa ante lo que le había contado Cepeda, y juntos, sin soltarse, llegaron a la escuela infantil, donde Arya, junto a Mireya, les esperaban en la puerta.

La pequeña al ver a su madre, empezó a mover los brazos llamando su atención. Mireya, que no había pasado desapercibida el agarre entre los chicos, llegó hacia ellos.

-Menos mal que llegas. No ha parado de llorar, Vicente estaba desesperado.

Cepeda, antes de que Aitana cogiese a su pequeña en brazos para calmarla, se adelantó.

-Déjame probar a mí. Siempre ha funcionado.

Aitana accedió, sabiendo que lo que el joven afirmaba era cierto.

Apenas Arya estuvo en los brazos de Cepeda, cesó el llanto, alzando sus manos hacia el rostro del chico.

-¡Qué adorable! ¡Tienes un don para los niños Luis!- Exclamó Mireya.

-La verdad es que sí...- Suspiró Aitana, quien no llegaba a entender por qué se comportaba así la niña con él. Cepeda, al ver la mirada de Aitana, le guiñó un ojo.

Un grito los interrumpió. Miriam, en medio de un ataque de nervios, llegó corriendo hacia donde ellos se encontraban.

-¡Cepeda! ¡Al fin!

-¿Quieres agua Miriam?- Mireya se ofreció a traerle agua a la chica, debido al estado de nervios en que se encontraba.

Miriam negó con la cabeza, agradeciéndole el gesto a la joven.

-¿Qué ha ocurrido?- Quiso saber Cepeda.

-Alfredo, Cepeda. Ha sufrido un infarto.

Mientras tanto en la casa del general

Alfred se encontraba en la sala de música, experimentando con nuevas letras. Tenía algo bueno en mente, y tenía que fluir.

El teléfono de la casa comenzó a sonar, repetidas veces, pero Alfred no lo escuchaba.

Efecto Mariposa - OT 2017 - @beyourlaugh & @MunayGirl23Donde viven las historias. Descúbrelo ahora