El Encuentro

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"Algunos de estos relatos ya se habían publicado previamente, pero eso no significa que por entonces estuvieran acabados, o ni siquiera que estén acabados ahora. La obra de un autor no está terminada hasta su muerte; siempre pueden venir bien unos retoques y unas cuantas revisiones más. Otros son nuevos. Hay algo más que quiero que sepas, me alegro mucho de que los dos estemos aquí."


Pete P.O.V


Abro los ojos, inspiro profundamente y los vuelvo a cerrar. A continuación, hago un chasquido con los dedos y el eco de ese minúsculo ruido me informa de lo que tengo alrededor. En mi mente se crea un mapa donde los objetos aparecen como piezas de un puzzle. A mi derecha se extiende una gran cristalera, aunque por las vibraciones provenientes de la habitación contigua me temo que es el típico espejo de sala de interrogatorio. Noto el calor de dos lámparas de tubos fluorescentes que proyectan su luz sobre una mesa de seis u ocho plazas. A excepción de algunas sillas diseminadas por la habitación, no hay más muebles. De todos modos, lo realmente interesante no es que lo que hay, sino quién está observándome desde el fondo de la sala. Sin embargo logro abrir bien los ojos y noto que esa habitación era vieja, llena de telarañas, con olor nauseabundo y descuidado por todos lados. Mis sentidos no logran recordar cómo fue que terminé ahí.


-No creas que no te he visto


Escucho una voz gruesa acusadora detrás de mí.


-Si me está poniendo a prueba, no necesito verle para saber que mide 1.80, lleva chaqueta con coderas de cuero y zapatos de tafilete. Tiene una antigua herida en la pierna y está tomando codeína para calmar el dolor -le suelto para romper el hielo.


-Te equivocas. - pausó para reír burlonamente. -Permítame que me presente. Mi nombre es Mike Makowski, no soy ningún agente especial. He estado observándote alrededor de... ¿Cuántos años llevas de escritor? ¿Siete? ¡No es cierto! Son ocho. - declaró felizmente.


Debía de admitir que aquella presencia era diferente a la de los demás, aún sin verle la cara podía sentir tu esencia y la carga de energías que cargaba su ser.

-Según tú - dejé las formalidades - ¿Has estado observándome estos ochos años? -pregunté sin emoción alguna.

-Así es Pete Thelman... - me susurró letalmente al oído. No sea si era yo, o este individuo trataba de seducirme.

- ¿Si no eres un agente especial, por qué estoy aquí contigo? - pregunté con toda naturalidad.

- Adivina. - dijo maliciosamente poniéndose frente a mí.

Admiré esa enorme figura, esa piel pálida a más no poder, sus cabellos negros largos, sus ropas oscuras, esa mirada profunda con una sonrisa socarrona.

-La adivinación es un arte que dejo para otros. -mencioné evitando el contacto directo con sus ojos.


-¿Has oído hablar de la tragedia del tren de hace un año?-Sí, claro, es un caso muy mediático. No hay nadie que no haya oído hablar de ese caso.

-Es más que obvio Pete que sabes de eso, fue otro de tus best sellers; y yo sé que te hubiera encantado estar ahí para presenciar aquel acto, o mejor dicho, haberlo realizado.

«Si quería provocarme, lo había conseguido»

- No sé de que hablas. - fruncí el ceño ignorándolo. - Además ¿cómo es que alguien como tú sabe de eso? - cuestioné mientras me levantaba de aquella silla en busca de la salida.

-Supongo que yo los maté. No lo recuerdo. El síndrome de abstinencia hace surgir mis peores instintos. Han sido muchos años drogándome con tus libros.

Al escuchar aquello hizo que me detuviera para verlo de una forma incrédula. No era tan idiota para hablar de eso con él. A lo mejor y era un agente encubierto, tenía que pensar solamente en mí y cómo escapar de la ley, nadie debía enterarse de todos los actos que había cometido.

-Sí,...yo los maté. - afirmó sonriendo - Pero ¡Hoy no tengo nada que leer! - exclamó haciendo planta de niño molesto. -Y no creas que no te he observado, adoro la forma en que terminas con las personas. - habló mientras se acercaba a mí. -La chica de anoche fue un enorme festín para mí. Gracias. - susurró seductoramente para después lamer parte de mi mejilla derecha.

- No te entiendo, no sé de que estás hablando. - dije con voz entrecortada. -¿Chica? ¿Cuál chica?


Cada segundo que pasaba me ponía más nervioso, me han atrapado, mi vida como escritor ha terminado.

-Conmigo no tienes que fingir -me dice mientras me toma por los hombros y me mira fijamente a los ojos. - La razón por la cual te traje aquí fue para entregarte personalmente esto. - bajó su mano izquierda para después mostrarme un ramo de rosas negras. -Ya era hora de que supieras quien te las deja siempre. Espero que no te hayas decepcionado esperando que una chica era quien te las daba.

¿Qué ha dicho? ...¡No puede ser! Las rosas negras, ¡ÉL! ¿Qué tipo de criatura es él?


-No te preocupes si ahora no sabes que decir. Sólo quería que me conocieras. - me guiñó un ojo mientras me enseñaba en una sonrisa sus afilados colmillos blancos. - ¿Qué tipo de criatura soy? Ya debes de saberlo ahora. - dijo mientras sus ojos me miraban como si estuvieran hipnotizándome. - Es hora de llevarte a casa, ahora sólo...duerme.





Black Roses - Mike x Pete [Pike]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora