-¿Por qué no llegaste antes? ¿Tienes idea de cuánto tiempo perdimos caminando de un lugar a otro para lograr regresar?
-Se los dije.
-Ahora espero que siempre pierdas junto a nosotros.
-Me siento honrada, Mason, pero la verdad no quiero estar perdiendo siempre. Creo que el punto del entrenamiento es dejar de hacerlo.
-Jajaja, si eso es cierto.
Mi hermana nos había hecho el favor de regresar a la entrada de las viviendas, para facilitarnos el regreso a todos y poder descansar. Al llegar, Jennifer se despidió solamente de Isaac y desapareció entre los edificios. El niño y su padre fueron los siguientes en irse.
Ezekiel dijo que él vivía por el mismo camino por el que íbamos nosotros, así que caminamos juntos otro rato más.
-¿Cómo lograron llegar aquí, por cierto? Esas historias siempre son interesantes.
-Pues simplemente aparecimos cerca de una entrada, y el resto lo hizo Anna. -respondí.
-Anna... ¿Evans?
-¿Evans?
-Si, si, si. La que tiene la casa de hielo.
-Si, exacto. -dijo mi hermana.- Nunca nos dijo su apellido la verdad.
-Bueno, no me sorprende la segunda parte, porque es su trabajo el de ayudar a las personas, ya que es prácticamente imposible para cualquiera descubrir este lugar. Pero si es raro el hecho de que solo aparecieron ahí, incluso con las habilidades que tienen. La probabilidades son muy bajas.
-Normalmente me considero una persona con bastante suerte, pero no se si ahora diría lo mismo. -dije.- De igual manera aquí estamos, aunque no se que haremos de ahora en adelante, ya que siempre nos habíamos enfocado en sobrevivir, y el tener un lugar seguro y dejar de ser nómadas se siente bastante extraño.
-Eso es algo que la mayoría de nosotros se sigue preguntando. -al decir eso pareció tener la mirada un poco perdida, pero en el giro que hicimos en el momento hizo que regresara en sí.- Aquí me quedo yo. Fue un placer conocerlos, nos veremos seguramente mañana en el siguiente entrenamientos.
Nos despedimos y seguimos caminando. Después de todo lo que había pasado era la primera vez que me quedaba con mi hermana solos. Se sentía bastante extraño, incluso incómodo. No sabía de qué hablar con ella.
-¿Que tal tu compañero de cuarto? -me preguntó de repente. La pregunta me sorprendió, pero el recuerdo de la mañana con ella me distrajo por el momento.
-Pues... Interesante. Su nombre es Karin. No se mucho más de ella que no sea el nombre, pero no estoy seguro de querer hacerlo. ¿Y tú?
-Pues su nombre parece ser Diane y la verdad no estoy segura de querer saber mucho de ella. No me agrada mucho que digamos.
-Ya, ya.
*Silencio incómodo*
Seguimos así hasta que llegamos al frente de mi edificio.
-Pienso dormirme algo temprano ahora, así que puedes ir a comer cuando quieras. -le dije a Ale.
-No te preocupes, yo pensaba hacer lo mismo. Estos días no han sido precisamente los más calmados de mi vida.
-Si eso es cierto.
-Bueno, buenas noches supongo entonces.
-Buenas...- comencé, pero antes de que terminara ella había desaparecido.- Noches.
Subí al departamento, sin estar muy seguro de lo que iba a hacer en lo que restaba del día. Llegué al apartamento y abrí la puerta. Dentro estaba Karin, por suerte ahora con ropa, acostada en el sillón de la sala comiendo unas donas. Al verla tan concentrada en la comida me pareció que era mejor pasar desapercibido, así que cerré lentamente la puerta y caminé lentamente hacia mi cuarto.
-¿Cómo te gustan, rellenas o simples? -preguntó sin siquiera mirar hacia atrás.
-Rellenas, de vainilla si aún quedan. -dije, sabiendo que ya descubierto inútil tratar de esconderme.
-Fresa será entonces.
-Me conformo. -dije, tomando la dona y sentándome en el sillón a su lado.- ¿Qué miras?
-Nada en especial. Comencé a pasar canales hasta que tuve los dedos tan llenos de dulce que no me pareció correcto seguir tocando el control. Incluso tan alejados de las tierras conocidas llegan las hormigas. ¿Y cómo estuvo el primer día?
-Caminé, fui noqueado y luego caminé más.
-Normal entonces.
-Si lo es entonces estoy bien con eso.
-¿Preparado para la noche? -dijo, y por un momento me le quedé viendo, esperando que no fuera lo que estaba pensando.- Me enteré, que tendrás un entrenamientos especial.
-Que susto... -susurré.
-¿Qué?
-Que no lo esperaba. Pero no sé cómo debería prepararme para algo que no se como hacerlo.
-Si necesitas prepararte para algo que no sabes como hacerlo, entonces no lo hagas, y así irás preparado.
-Tiene sentido, gracias.
-De nada.
-¿Me regalas otra dona?
-¿Fresa?
-Por favor.
-Vainilla será.
-Gracias.
-¿Tienes planeada la tarde?
-No. Quizá dormir o leer, aunque la primera me parece más lógica ya que no tendré descanso en la noche.
-Podemos hacer eso algo rutinario.
-¿Qué?
-¿Sabes adonde debes ir?
-¿Cuándo?
-En la noche, para el entrenamiento.
-No, Richard me dijo que esperara información.
-Entonces regresa con él, a la librería. Te estarán esperando.
-Pero es muy temprano...
-Dijiste que dormirías. Duerme y vé. Yo te despierto cuando sea hora.
-Mientras sea de una manera decente...
-¿Insinuas que soy indecente?
-Depende del punto de vista y la situación.
Ella se levantó y cerró la caja de donas.
-Saldré a bajar la comida, al llegar te aviso. Buenas noches.
-Buenas tardes.
Tras decir eso entró a la cocina, dejó las donas sobre el refrigerador y salió del apartamento.
Tras quedarme unos segundos viendo a la nada, apagué el televisor, tomé mi última dona de vainilla y fresa y entré a mi habitación. No tenía demasiado sueño, pero tras leer un poco me quedé dormido.
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Prisión Fantasma
Teen FictionLos poderes son algo peligroso. No puedes vivir con ellos sin huir. Primero ser atacados y luego separados. Darse cuenta que aunque la mayoría de la vida a sido dedicada a entrenar, aún se puede ser muy débil ante los peligros del mundo. Kai está ca...