Extra 2

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Las clases habían terminado, Inés iba junto a Maria, se dirigían hacia el estacionamiento donde se encontraba Mauricio.

—¿Está Mau?—pregunto Inés después de haber caminado lo suficiente.

Maria dirigió su mirada hacia donde habitualmente estacionaba Mauricio su auto, él estaba, pero no solo, una chica de estatura normal, pelo largo y rubio, estaba frente a él sonriendo de manera provocativa.

Maria no sabía si decirle a Inés, pero sabía que esa chica no tenía buenas intenciones, así que tomo la mejor decisión. Decirle a Inés.

—Si está, pero con una chica.—dijo Maria inspeccionando cada gesto que realizaba la chica.

—¿Que están haciendo?—pregunto frunciendo el entrecejo.

—Conversando, o bueno la chica, sonríe demasiado y pareciera que se le está insinuando.

Inés inmediatamente sintió que los celos invadían su cuerpo. Maria guió a Inés hasta donde ellos se encontraban.

—Puedes pasarla muy bien conmigo.—dijo la chica acercándose a él, aún no sentían la presencia de las dos chicas detrás de ellos, bueno la chica estaba haciendo como que no las miraba.

Maria agarró más fuerte del brazo a Inés, observando de mala manera a esa chica que se insinuaba de manera muy provocativa. Llevó una de sus manos al rostro de Mauricio, mientras se mordía el labio. Maria negó esperando que Mauricio la rechazará.

Inés estaba ida en sus pensamientos, sentía demasiado celos, en especial, por haberla escuchado decir que podía pasarla muy bien con ella, lo peor es que aún no escuchaba que Mau le dijera que no.

—¿Que dices guapo?— dijo ella acercándose aún más a él, en ese momento Mauricio reaccionó y se alejó de ella. Maria sonrió, miro hacia Inés.

—Él se apartó de ella—le dijo en voz baja. 

—No puedo, tengo novia.—esas palabras hicieron que Inés se sintiera un poco mejor, aunque los celos seguían en ella. Más cuando se ponía a pensar si esa chica es muy atractiva y capaz de seguir acercándose a  Mau.

—Ella no tiene porque enterarse, a menos que sea la chica que está detrás tuyo.—dijo con una sonrisa maliciosa.  Mauricio se giró rápidamente encontrándose con esa mirada que tanto amaba.

—Inés.—dijo acercándose a ella. Voltio y miro fijo a la chica. —Alma, no habrá nada y tampoco iré a tu fiesta.

—Siempre te estaré esperando, guapo.—en su voz se escuchaba como deseaba seducir a Mauricio.

Inés suspiro sintiéndose impotente , no podía hacer mucho. A pesar y había distinguido en que dirección se encontraba Alma, realmente no tenía nada a lo que se refería su nombre.

—¿Ella no es la chica ciega?— dijo mirando de pies a cabeza a Inés, en su voz se escuchaba el desagrado que desprendía hacia ella.

—No le digas así.—dijo Mauricio molesto. Abrazo a Inés de la cintura, de manera sobreprotectora.

—Como sea, siempre te estaré esperando.—salió del estacionamiento dejando a los tres chicos en silencio.

—Yo me voy, suerte.—Maria fue la primera en salir de ese momento un tanto incómodo.

—Me quiero ir.—dijo Inés sintiéndose celosa y molesta. Mauricio suspiro, siendo consciente de lo que pasaba por la mente de Inés. 

La tomo de la mano y la guió hasta el auto, abrió la puerta y con cuidado hizo que se sentara en el asiento del copiloto, colocó su cinturón y estaba lista, camino rodeando el auto, una vez dentro y con seguridad, emprendió su camino hasta su apartamento.

Inés durante todo el camino fue en silencio, realmente no iba pensando en algo, en especial. Ya se había pasado lo sucedido en el estacionamiento.

Estaban en el apartamento, ella se había quitado sus zapatillas, estaba junto a Mauricio en un sillón.

—¿Pedimos comida?—preguntó Mauricio tomando la mano de su amada.

—Quiero pizza. —dijo a los segundos de haber terminado la pregunta. Mauricio marco el número de su pizzería favorita, estaría en minutos.

Por la mente de Mauricio pasaban los recuerdos de lo que sucedió al principio de la conversación con Alma, tenía que decirle a Inés, aunque ella se fuera a enojar.

—¿Llevabas mucho escuchando en el estacionamiento?— pregunto acercándose más a ella. Quería sentirla cerca.

—Sólo lo último, ¿Porque?—dijo confundida.

—Por que, Alma, me besó...—dijo Mauricio sin dar muchos rodeos, quería soltarlo y no estárselo ocultando. —Llegó sin darme cuenta.

—¿Te gustó?— fue lo único que pudo preguntar y necesitaba conocer la respuesta. Ahora, sentía lo que Mau experimento en el momento que la encontró besándose con Santiago, su ex novio.

—No, a los segundos me separe.contestó Mauricio negando.

—¿Hasta hoy se te acerco?—quería dejar todas las dudas fuera.

—No, ya van varias veces. Somos compañeros en una clase.— Inés sintió que la sangre le hervía. Mauricio no se lo había dicho y no era la primera vez.

—¿Es linda?—Mauricio frunció el entrecejo ante esa pregunta.

—Ninguna chica es más linda que tú y siempre la he rechazado.—dijo llevando una mano a su rostro. Quería darle la confianza, quería demostrarle que ninguna chica le importaba.

—No quiero que estés cerca de ella.—expresó Inés llena de celos, le aterraba la idea que otra chica le quitará a la persona que tanto ama.

—¿Estas celosa?—preguntó Mauricio con una sonrisa.—¿Puedo darle un último beso?

Inés rápidamente llevó su mano a su cara, quitando la de Mauricio, fuera broma o no, para nada le había gustado y ahora se sentía más molesta.

—No estoy celosa.—su voz decía todo lo contrario.—Si quieres bésala todo lo que quieras, me da igual.—termino de decir realmente enfadada.

Se puso de pie y comenzó a caminar hacia el lugar que conocía mejor, el balcón, estaba a unos cuantos pass y no había muchas cosas que afectarán en su camino. Mauricio inmediatamente la comenzó a seguir, realmente no se esperaba esa reacción en ellas. Llegó hasta donde se encontraba, la abrazo por la espalda, apoyando su barbilla en el hombro de ella.

—No lo haría, porque sólo quiero tus besos.—susurró lentamente, quería que se le grabara eso, a ella era la única que quería.

—No me gustan esas bromas.—dijo Inés sin moverse, respiro hondo tratando de calmarse.— Si ella se vuelve a acercar quiero que me lo digas.

—Te lo prometo y no dejaré que me vuelva a besar.—Mauricio plantó un beso en el cuello de Inés, se relajó unos segundos con el dulce aroma que ella desprendía.

—¿Me lo ibas a decir?—era la última pregunta que haría y necesitaba conocer la respuesta.

—Si, sólo estaba esperando el momento, no podría vivir ocultándote las cosas.—él giró a Inés quedando frente a frente, le encantaba poder ver detenidamente cada parte de su rostro y cuerpo.

Se acercó a ella, una sonrisa se mostró en el rostro de ambos, él le había dado tanta confianza, que Inés no podía pasar tanto tiempo enojada, mucho menos sabiendo lo que es estar alejada de él durante tantos días.

Sin esperar más Mauricio tomo el rostro de su amada entre sus manos, dejando un hermoso y cálido beso.

—Te amo.—susurró sobre sus labios.


Amor Verdadero ( Maunés) AdaptadaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora