-¿Cómo vais por aquí?-pregunté acercándome a Becca y Adrián.
-Bien.-contestó ella.-Me ha dicho que ya se la habías contado.
-Aún así se la has contado, ¿no?
Asintió con la cabeza a la misma vez que sonreía.
-Y bueno, Adrián, ¿qué has sacado de la conversación que habéis tenido?
Miró al cielo por unos micro-segundos antes de responder.
-Que tengo que ser valiente, y no debo preocuparme tanto mientras yo sea feliz.
Creo que él no era consciente de lo sabio e inteligente que era. Seguramente necesitara que alguien se lo dijera de vez en cuando. Sus padres, a lo mejor.
-Eres una persona muy fuerte, ¡recuerda esto siempre!-me acerqué a él y le despeiné su sedoso pelo.
Era un chico moreno, con ojos marrones y un pelo súper liso. No lo tenía muy largo, pero suficiente para que después de darle ese cariño, pareciera un nido de pájaros.
-Podéis continuar con la conversación.-les dije dándole paso.
A los siguientes que pude divisar desde donde me encontraba, eran Blanca y Maite. Estaban en el sol escuchando atentamente lo que decía Pablo.
Fui acercándome lentamente hacía a ellos para no intentar que se notase mi presencia, pero no sirvió de mucho, ya que a medio camino se habían girado en mi dirección.
-Lo siento chicos, por molestar.-terminé de recorrer lo que me quedaba de camino.-Solo quería ver como os iba, aunque veo que bien.
-Si. Les estaba contando como conseguí aceptarme tal y como era.-contestó Pablo.
Él fue uno de los primeros campistas que me llegaron. Era un chico muy tímido y le daba mucha vergüenza enseñar su cuerpo. Antes de que llegase, estaba rechoncho, cosa que provocó que se obsesionará con perder peso. Pensaba que eso iba a solucionar sus problemas, pero luego se dio cuenta que tampoco se gustaba como era por aquel entonces. Estuvimos hablando, le reñí cientos de veces, reímos y lloró. Mucho. Podría decir que fue uno de los que más me costó manejar.
Y ahora, verlo allí, tan sonriente, tan hablador... ¡se me saltaban las lágrimas literalmente! Obviamente seguía delgado, después de todo por lo que pasó, pero poco a poco se estaba recuperando. Se apuntó a un gimnasio para poder fortalecerse y ver si de esa forma, conseguía sentirse a gusto consigo mismo.
-¿Por qué estás llorando Marina?-preguntó sonriendo.
-Jo.-dije secándome las lágrimas que me habían salido.-Es que... Es que verte así me alegra un montón.
Era mucho más alto que yo y eso que apenas tenía dieciocho años. Se acercó a mí y me abrazó.
-Esto ha sido gracias a ti.-susurró en mi oído.
Reí. Matt era mi hermano mayor; él, para mí, era el hermano pequeño que nunca tuve.
Me aparté de él y miré a las chicas.
-Os voy a dejar con este muchacho. ¡Luego nos vemos!
-Genial.-contestó Maite.
Blanca no contestó. Simplemente se limitó a asentir con la cabeza. ¿Estaba bien? Seguramente después hablaría con Pablo para que me contase su opinión.
Ahora me tocaba hacer una excursión por la parte trasera del campamento, haber si encontraba algún otro grupo por allí.
Como ya dije anteriormente, no era muy grande el recinto, por lo que en pocos minutos puedes darle una vuelta al campamento entero.
-Hey.-saludé a Gustavo y Jaime.
Estaban sentados en unos columpios, bastante viejos. Los traje de casa de mis padres. Ellos nos lo compraron a nosotros y pensé en traérmelo aquí, así podría darle algún uso.
Los dos me saludaron con la cabeza.
-¿Cómo os va?
-Bastante bien.-dijo Gustavo.
Se le notaba más animado y eso me gustaba.
-Genial. Si necesitáis cualquier cosa, ¡decírmelo!
Ambos sonrieron y con eso me di por respondida.
Solamente quedaban dos grupos, ¡a buscarlos!
Cerca de ellos, se encontraban Laura y Diana. Estaban riéndose a carcajadas, eso era importante.
Pasé cerca suya y observé que todo iba bien, así que no me hizo falta ni preguntar.
Gema se había ido con Valeria, al interior. No porque las viese, sino porque ya me había recorrido todo el campamento y no les había visto.
Y en efecto, estaban allí metidas.
-¿Os lo estáis pasando bien?-les pregunté.
-Si.-dijeron al unísono.
Asentí y volví al comedor. Les dejé el tiempo que quisieran para hablar, aunque no se debían de olvidar que la cena era a las ocho y media como siempre.
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Si, en algún momento, hay algo que no os gusta, que cambiaríais, que quitaríais... ¡Decírmelo!
¡Un beso! <3
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1,2,3... ¡Quiérete!
Fiksi RemajaDesde bien pequeña me gustaba ayudar a las personas, sobretodo dándoles consejos para quererse a uno mismo. Sabía que de mayor quería trabajar haciendo esto y decidí abrir un campamento. No es un campamento normal, en el cual haces actividades todos...