Cap. 18 La llamada.

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-¿Y Mauro?- preguntó la Debby.

-Se fue a Argentina  por una semana.-

-Mmm... ¿Por qué?-

-Por el campeonato. Pero no hablemos  de él, hablenme de ustedes... ¿Como han estado?-

Nos pusimos a conversar, mientras les servía jugo y galletas.

-Amiga, debo contarte algo.- me dijo la Debby.

-¿Que pasó?- pregunté asustada.

-Louis y yo somos novios.-

-¿¡Que !?- grité sorprendida y emocionada a la vez.

-Lo que escuchaste.-

-Yo igual debo contarte algo.- dijo la Hilary.

-¿Que sucede?-

-Niall igual es mi novio.-

-¿Es una broma?- pregunté emocionada.

-No.- me respondió ella.

-Aaaaah!!!- grité.

Ellas sonrieron y me mostraron sus manos, donde tenían sus anillos.

-Primero que nada, debo hablar muy bien con ellos.-

-¿Por qué?- preguntaron asustadas.

-Quiero cantarselas como el agua, porque no quiero que queden pachoncitas como yo.-

-Naa... No somos tan así.-

-Mmm... Igual.-

-Jajajajaja ok.-

Luego de eso, nos fuimos a comer. En la mesa tocamos varios temas de conversación, entre ellos, mi relación con Mauro y mi embarazo.

En eso, suena mi celular.

-¿Diga?-

-Hola amor, ¿como estas?-

-Hola cariño, estoy bien, ¿y tú?-

-Bien amor. ¿Mi pequeña?-

-Aquí está.-

-Amor, me gusta el nombre Kyara...-

-¿Kyara?-

-Si.-

-Igual me gusta... Kyara Andrea Olivi Castillo.-

-Perfecto pequeña. Te extraño demasiado amor...-

-Yo igual te extraño amor... Pero falta poco para que vuelvas... Jajaja.-

-Claro. Cariño, mañana hay partido a las cinco de la tarde.-

-Ok, te veré por la tele entonces. Amor, te dejo que mis amigas están aquí haciéndome compañía.-

-Bueno. Saludos. Te amo.-

-Yo igual. Adiós.-

-Adiós.-

Colgué y seguí conversando con las niñas.

Cuando eran las doce y media de la noche, las chicas se despidieron y se fueron a sus casas.

Otra vez me quedé solita, así que me cambié, me puse mi pijama y me acosté a dormir.

Desperté a las tres de la tarde. No sé porqué tan tarde, pero no tenía ganas de nada hoy.

Me levanté y me fui directo al baño. Di el agua de la ducha y le desvestí. Me metí y dejé que el agua cayera por sobre mi cuerpo.

Luego de media hora, me salí y me fui a la habitación. Me vestí y tomé mi celular porque estaba sonando.

Mi verdadero platónicoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora