Capítulo 1

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"Mientras te quedo un soplo de vida, no entregues a nadie tu libertad."
-Sicárdia. 34; 21.

Prov. Adrián.

-Mamá, estaremos bien. No te preocupes -mencionó ya por quinta vez a mi madre, quien no dejaba de insistir en que tuviéramos cuidado.

-Tengan cuidado. Adrián, regresa pronto.

Fue lo último que escuche tras cerrar la puerta. Hoy era nuestra noche. Mi primo, Edwin, hoy sería una fiesta inolvidable. Estaba seguro que él grado de alcohol era lo que menos importaba, ahora mismo quería verla, porque diablos ella era malditamente perfecta, y hoy sería mi chica. Mierda, que bien suena eso, mi chica. Ella era..., no había palabras para describir a Laura, no las había. Esta chica me traía colado desde que empezó él curso, era linda, amable, y tan malditamente perfecta para mi. Aunque en ocasiones indirectamente le había dicho que me gustaba, era bastante inocente para darse cuenta. Más de la mitad de nuestro curso moría por ella, contándome, claro.

¿Y quién no lo haría?

Laura era tan bonita que dolía él corazón al verla. Coincidimos varias veces, y puedo asegurar que ahora soy su amigo, pero yo no solo quería ser su amigo. No. Quería más que eso, mucho más.

Mi primo iba a una velocidad que no era, considerablemente, la velocidad que se tenia que llevar, pero poco importaba. Los dos íbamos por unas buenas razones, la mía ya la saben. Ella estaría ahí, no pude permitirme un no, claro que iría a la fiesta que ella fuera.

Sueno como un puto enamorado.

-Relajete, Adrián. Estoy seguro que ella dirá que sí -me tranquilizo mi primo. Estaba más que agradecido por no haberse burlado, más de lo que había hecho. Pues sí, Adrián Waever, se había enamorado. Él Adrián Waever, mujeriego que sólo jugaba con los sentimientos de miles de chicas, ese engreído de mierda, que solo por tener padres de renombre, manipulaba a quien se le antojase. Él mismo que callo redondito a los pies de Laura Greene, ¿quién lo diría, no?

-Lo sé. ¿Quién resistirse a los encantos de Adrián Waever?

-Maldito arrogante de mierda.

Reímos mientras nos adentramos a la fiesta, una de tantas a las que veníamos. El anfitrión había hecho muy bien su trabajo, tanto así que incluso había una banda tocando en él parió trasero. Musica ma relajante adentro de la casa, miles de chicos con vasos rojos, y ni hablar de las tantas personas que estaban comiéndose a besos en cualquier lugar de la casa, más bien dicho, en cualquier esquina.

Lo llevaba más de media hora buscándola y ni rastro de ella, me empezaba a desesperar, lo juro. Hasta que visualice a su prima, Aileen, una chica bastante extraña, ¿y quién no la reconocería? Con esas playeras extremadamente grandes para su talla, esa coleta y esos lentes. Ella era mi salvación, más bien mi instrumento para encontrar a Laura. Casi siempre estaban juntas y estoy seguro que ella sabrá en donde está. Con pasos decididos me acerco hasta ella.

-Hola -saludo, frunce se ceño, tal vez sea porque es una de las primeras veces que le hablo. Trato de sonreír para verme más amable. Porque tengo que ganarme a la familia, bueno técnicamente no son tan familia -. ¿Has visto a Laura?

//Dualidad. Un Amor Imperfecto// [√]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora