Capítulo 4:
Llegamos a los pies de la escalera de un gran castillo, un señor vestido con un traje rojo y pantalones blancos abrió la puerta del carruaje y me dio su mano para bajar, bajé y Ashmer se puso a mi lado. Unas trompetas sonaron, las grandes puertas de madera se abrieron para darnos paso al palacio, el piso estaba cubierto con una alfombra, él me dio un leve empujoncito para que avanzara, subí las escaleras, el caballero que nos recibió iba adelante guiándonos, se detuvo en un salón completamente amarillo.
-Le voy a avisar al rey Seren de su presciencia –dijo y se retiró hacia una puerta que había en el gran salón en el que estábamos, yo tenía muchos nervios, no conocía este lugar y para más estaba dentro de un palacio a punto de conocer al rey.-
-Cuando entremos tienes que hacer una reverencia y sonreír –dijo Ashmer en un susurro.-
-Ok –fue lo único que pude decir, regreso el caballero de rojo y nos indicó que pasáramos.-
-Mago Ashmer ¿me pasaría su sombrero? –le dijo a mi acompañante antes de que entráramos, él se lo entregó y pasamos. Un hombre de cabello rubio y ojos verde fluorescente estaba sentado en un gran sillón detrás de un escritorio, lucía una corona y lucía ropa elegante. Ashmer y yo hicimos una pequeña reverencia.-
-Bienvenidos, tomen asiento. Los estaba esperando. –Dijo educadamente y dejando los papeles que miraba a un lado.-
-Gracias por aceptarnos, rey –Nos sentamos-
-No es ningún problema Ashmer –me miró detenidamente con sus ojos verdes.- ¿Ella es la chica de la que me hablaste? ¿La que quieres como aprendiz?
-Si, señor. Por favor preséntate –me dijo mi acompañante.-
-Su alteza, mi nombre es Kiamoura, tengo dieciséis años, me gusta aprender y tengo muchas ganas de quedarme en este lugar. –dije con humildad.-
-¿De que lugar de Nihil eres? –miré a Ashmer con preocupación, no sabía que responder.-
-Ella es de las montañas, es nieta de los Lacasius. –dijo el mago confiado.-
-Ah ya veo… Lo siento por la pérdida de su familia, los Lacacius eran muy respetados por mí . Bueno volviendo al tema, tú ya eres mayor de edad, puedes escoger a quien quieras como aprendiz siempre y cuando tenga sangre de mago corriendo en sus venas y creo que ella lo tiene si viene de esa familia. –suspiré, pensé que me pediría demostrarlo, pero no sabía que hacer en esa situación, no sé usar mis poderes- Pero necesito estar seguro.
-Claro, no hay problema –dijo el chico de ojos grises, lo miré desesperada, sus ojos cristalinos no demostraban ninguna preocupación.-
-Deme su mano Kamoura – dijo el rey, mi corazón corría a mil por hora, dio vuelta mi mano, dejó la palma hacia arriba y pasó su dedo por sobre mi muñeca, de izquierda a derecha, no entendía que estaba haciendo, hasta que una figura apareció, parecían ser dos ramas una hacia cada lado con un espacio en el centro donde había un copo de nieve, era como un tatuaje pero de un color anormalmente azulado y brillante.- Si, tiene magia en su sangre.
-Entonces va a ser mi aprendiz –dijo Ashmer con seguridad.-
-Por mi parte no pondré objeción, pero eso lo tiene que terminar de determinar la asociación de hechiceros, mañana es la presentación de los aprendices y tú eres el último en haber elegido. Muchos pensaban que lo dejarías pasar hasta el otro año. –El rey casi no me prestaba atención, le apetecía más hablar con el mago, saqué mi brazo de la cubierta del escritorio y quedé mirando la marca de mi muñeca, nunca la había visto.-
-No creo que haya mucha objeción, además será menor teniendo el certificado que me va a entregar –el rey sonrió y firmó uno de los papeles a su lado, luego se lo pasó.-
-Firma aquí y ella tiene que firmar acá. –mostró el contrato, Ashmer lo firmó y me lo pasó.- Bueno usted señorita, no creo que sepa mucho de esto, pero este contrato le da el derecho de estudios y alojamiento en casa del mago Ashmer Petrovic el que le enseñará todo lo que sabe, después del tiempo que le tome aprender usted tiene la opción de participar en el concurso de varitas, si gana el primer lugar podrá ser la hechicera real y si solo queda en alguno de los 15 mejores puntajes de la historia podrá ser parte de la asociación. Ahora firme. –tenía el papel frente a mí, si n lo firmaba no tendría donde quedarme y no podría averiguar más sobre mi vida. Le devolví el documento firmado y el saco una copia y se la paso al mago.-
-Gracias –dijo canturreando él.-
-Ahora que ya firmó y no puede arrepentirse ¿puedes explicarme por qué la elegiste a ella? –le dijo el rey a Ashmer.-
-Tiene buenas cualidades y creo que podrá ser una excelente hechicera. –respondió serio.-
-Tenías al pueblo loco, todas las mujeres querían ser tus aprendices. Incluso Rosseta quería cambiar de mentor. –ME estaba sintiendo incomoda y fuera de lugar en esta conversación, pero por suerte se abrió la puerta, pasó un chico rubio y de ojos verdes como el rey.-
-Hermano Rosseta se enteró que el mago Petrovic se encontraba aquí y quiere hablar con él. –El rey asintió-
-Déjala pasar, pero lleva a la señorita Kiamoura a dar una vuelta por el palacio. –El chico me miró y me sonrió-
-Señorita ¿me acompañaría? –dijo ofreciéndome su mano, la tomé y me puse de pie, salimos y vi entrar a esa tal Rosseta no podía creerlo, era la misma chica pelirroja que me quitó el gorro.-
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