Día 3: Mañana

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Personajes: Jared Jones & Iker Ferrara (otra vez)


(Este relato es una continuación del primero.)



(2014)

Y por fin, llegó la mañana. A Jared le dolía la espalda de estar casi toda la noche en el suelo, porque ni la almohada se había dignado a coger de arriba. Notó cómo Iker se despertaba y le vio en el suelo.

-Eh, ¿qué haces ahí?- preguntó, mientras se sentaba en la cama, sin dejar de mirarlo.

-¡Anoche me tiraste de la cama! ¡Eres muy malo!- renegó el menor, mientras intentaba levantarse.

-Y tú eres un vago de mierda, no te costaba nada volver a levantarte.- Iker se levantó y se estiró un poco.-Venga, vente a la cocina a desayunar, que ya son las 10.- Y acto seguido salió del cuarto, sin ni siquiera ayudar a su pobre amigo.

Jared tuvo que apañárselas para levantarse, aguantar el dolor de espalda y dirigirse como pudo hacia la cocina, donde ya estaba Iker con unas tostadas preparadas (le habían salido quemadas, pero bueno, él lo había intentado.)

El menor se sentó, incómodo, delante de su amigo y comenzó a comerse las tostadas con mantequilla quemadas de su amigo, algo adormilado y mareado.

Iker notó el malestar de Jared, y se empezó a mostrar ya algo preocupado.

-Ey... ¿te encuentras bien?- preguntó, acercándose al menor.

Jared se sorprendió y se quedó mirándole: Iker... ¿preocupándose por él? Parecían dos conceptos que no podían ir de la mano.

-¡No! ¡Me encuentro perfectamente! Sólo que...- antes de que pudiese terminar la frase le dio un mareo que hizo que casi se cayese de la silla, pero menos mal que estaba Iker para ayudarlo.

-Tío, si necesitas dormir, no tienes por qué decirme que no. Anda... voy a llevarte a la cama...

Y acto seguido, Iker cogió a Jared en brazos cual princeso, en dirección a su habitación. El menor no esperaba para nada esa reacción y no pudo evitar sonrojarse un poco: el chico pelirrojo no solía hacer ese tipo de cosas (y nunca solía llevar la iniciativa). Estaba planteándose si se había tomado un porro mañanero o algo.

Iker lo dejó con suavidad en la cama, y hasta lo arropó. Después, salió de la habitación, no sin antes añadir algo.

-Anda, buenas noches, tonto.

Jared no contestó, y se dispuso a abrazar la almohada mientras intentaba conciliar el sueño, mientras pensaba en lo que acababa de pasar. Seguía sin saber muy bien por qué de repente Iker se había preocupado tanto por él, no era algo común. Pero realmente tampoco podía juzgar mucho, al fin y al cabo solo se conocían de hacía unos cuantos meses y quizás lo que acababa de pasar era el descubrimiento de una nueva faceta del chico pelirrojo. A Jared en el fondo le gustaba ese nuevo aspecto de él, y se quedó al final dormido.

Lo que no sabría el chico de pelo rosa era que, como había pensado en un principio, Iker estaba así por una droga extraña que se había tomado esa mañana.

#Fictober2018Where stories live. Discover now