𝙲𝙰𝙿𝙸́𝚃𝚄𝙻𝙾 𝙳𝙾𝙲𝙴

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Hyun Hee despertó gracias a su querida alarma

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Hyun Hee despertó gracias a su querida alarma. Se sentó en la cama y se arregló un pcoo su cabello alborotado mientras bostezaba. La noche anterior no había dormido mucho, pensando en si relamente era lo que debía hacer, pero ya estaba decidida y sabía que lo haría, fuera lo correcto o no.

Su madre entró con una bandeja de desayuno. La dejó en la mesita de noche y besó la frente de su hija, saludándola, para luego salir de la habitación.

Hyun Hee se levantó y buscó la ropa que usaría ese día. Tenía los ojitos rojos, hinchados, y unas ojeras horribles; nada que una crema especial no arreglara.

La verdad es que había estado llorando bastante el día anterior, YoonGi y JiMin le habían dicho cosas muy lindas, y después entre ella y JiMin obligaron a YoonGi a ver una película triste.

Se vistió y se miró al espejo. Se repitió lo linda que era y lo que ese día no debía hacer; hablarle a TaeHyung.

Se colocó una camisa celeste bastante linda, junto con unos short blancos altos y una chaqueta rosada. Se miró al espejo y sonrió satisfecha con su vestimenta, debía sentirse bien con ella misma esos días, sin importar lo que pasara.

Tomó la bandeja que su madre le había traído y la bajó, quería desayunar con su madre esa mañana. La mujer sonrió y aceptó gustosamente comer con ella.

Hablaron de cosas normales, evitando el tema del viaje, ya que no querían llorar a primera hora de la mañana. Hyun Hee y su madre siempre habían sido unidas, y era por ese hecho que era difícil separarse.

La rubia terminó su desayuno y se dirigió a lavarse los dientes. Luego bajó nuevamente y tomó su mochila, sonriéndole a su madre.

La bocina del auto de YoonGi sonó.

—Ya me voy, mami —se despidió besando la mejilla de su madre, sonriendo y saliendo de la casa. YoonGi venía enojado, al igual que JiMin—. Hola, chicos.

Ambos dirigieron su mirada a ella y le sonrieron, olvidando el hecho de que estaban enfadados.

—Hola —respondieron ambos al unísono y se miraron con sus ceños fruncidos—. ¡No me copies! ¡Que pares! ¡Yo lo dije primero!

La menor se sintió confundida, YoonGi y JiMin seguían gritándose cosas sin sentido y sin motivo alguno. Por más que hablara para llamar la atención, sus voces eran más graves. Así que sólo puedo gritar en tono de reproche paea poder llamar su atencion.

—¡Ya basta! —gritó enojada—. ¿Qué les pasó? —preguntó, colocándose el cinturón mientras los miraba. JiMin y YoonGi se miraron.

—Tuvimos una pelea —aclaró JiMin, suspirando.

El pálido bufó, encendiendo el auto, claramente JiMin estaba omitiendo el porqué habían peleado, pero él no se quedaría callado, quería comprobar que tenía la razón, porque sabía que la tenía.

𝑨𝑴𝑶𝑹 𝑵𝑶 𝑪𝑶𝑹𝑹𝑬𝑺𝑷𝑶𝑵𝑫𝑰𝑫𝑶Donde viven las historias. Descúbrelo ahora