-¿Así que era eso lo que estaba siguiendo desde hace días?
-Oye. Me llamo Toru.
Estábamos comiendo tacos en un lugar cerca de las departamentos con mi hermana. Ahora que Toru estaba por alguna razón dentro del trapito todos podían verlo, lo cual no era algo necesariamente bueno, ya que al pasar la gente a mi lado lo miraba de manera extraña. Supongo que incluso para gente con habilidades extrañas un muñeco volador es demasiado para ellos.
Por cierto: Toru = Murmel. De camino a reunirnos con Ale hablamos de su nombre y decidimos cambiarlo. Primero porque ahora como está le luce mejor el nuevo, y segundo porque tampoco estaba del todo convencido del primero. Él pareció que le gustó más el nuevo, así que todos salimos ganando.
-Si es él. Nos conocimos uno de los días que yo estaba paseando.
-Estaba consciente de que eras raro, pero has sobrepasado mis expectativas. -dijo, antes de comenzar a comence su último taco de res.
-Gracias. Pero a todo esto, lo importante. -dije, después de limpiarme el resto de salsa que tenía en la cara.- Te dije que había algo que quería decirte.
-Sip.
-Bueno, pues, aunque no puedo entrar en detalles tengo algo de información bastante importante, pero necesito que no le digas a los demás.
Mi hermana me miró extrañada.
-¿Y esta nueva manía de esconder cosas a los demás? -me dijo, extrañada.- Primero lo de tu amuleto flotante y luego esto.
-¿Podrías dejar de ignorar mi nombre, por favor?
-Si bueno, eso no importa. -me acerqué a ella, lo suficiente para estar seguro que nadie al rededor escuchara y le conté lo que había visto, excluyendo la parte en la que fue una visión mostrada por Han.
Cuando terminó de escuchar no dijo nada hasta que se terminó su taco.
-¿Qué planeas hacer ahora? -me preguntó al final.
-No tengo idea. -le respondí.- Por eso es que te estoy diciendo. Esperaba que me ayudaras con eso.
-¿Quién más sabe?
-Trou. -dije, señalando la servilleta flotante en una silla a nuestro lado.
-Deberías decirle a Anna o a Richard. Creo que ella nos podría ayudar, apoyar, aconsejar.
-No lo se. -dije, pensativo.- Realmente creo que lo que va a pasar es que no me van a creer.
Recogimos la basura y pedimos la cuenta, con la cual nos trajeron un par de mentas.
Al salir del lugar mi hermana se detuvo y se despidió antes de desaparecer. Le pedí que no le dijera a nadie más y ella aceptó, pero podía ver duda en su mirada.
Fui caminando hacia mi apartamento caminando, con Toru flotando a mi lado y a medio camino entrando al área de apartamentos me pareció ver una cara familiar.
-Hola. ¿Que tal?
Su cara al verme fue algo que me alegró el día. Era entre pena y miedo y estaba completamente roja. Parecía que se fuera a desmayar en cualquier momento.
-Hola... -respondió en murmullos.
Ahora andaba con casi la misma ropa deportiva que la última vez que nos vimos, pero como no andaba la gorra puesta pude ver su pelo rojizo, largo y ondulado.
-¿Vas hacia tu apartamento? -le pregunté a lo que ella asintió ligeramente.- Excelente, podemos ir juntos. ¿Cual es el edificio en el que vives? Mmm... Bueno, olvídalo. -le dije al ver que no decía nada.- Igual no es como que sepa el nombre de cada uno. Comencemos a caminar y ya llegaremos a uno.
Los edificios se movían hacia atrás mientras caminábamos, la mayoría silenciosos. Solo pasamos uno en el que parecía haber una fiesta, ya que tenía música a todo volumen.
-¿Y cuánto tiempo llevas viviendo aquí? -pregunté, para intentar matar el silencio incómodo.
Ella se mantuvo en silencio un par de edificios más.
-Poco menos de un año. -dijo al final.
-Eso es bastante. ¿Y por qué estás en las prácticas? No tienes el aspecto de una guerrera.
Nuevamente estuvo callada unos segundos antes de responder.
-Llegué aquí con mucha ayuda. Quiero devolver el favor.
-Cierto, imagino que las personas que llegan aquí tienen historias similares. ¿Cómo fué tu llegada?
Espero unos segundos de nuevo y justo cuando creí que iba a responder se detuvo.
-Aquí me detengo yo.
Voltee hacia donde ella decía y vi el número de edificio.
-¡Que suerte! Al parecer vivimos en el mismo. -me había distraído y no me había dado cuenta de lo mucho que habíamos caminado. Tratar de mantener una conversación es más cansado de lo que parece.
Subimos las escaleras y llegamos a la entrada de mi apartamento.
-Aquí me quedo yo. ¿Quieres entrar a tomar algo? -dije, abriendo la puerta.- Ya que vamos a estar en los entrenamientos juntos creo que sería de buena idea ser amigos y quitarte un poco la pena que tienes al hablar conmigo.
Su cara se puso más roja de lo que ya estaba y comenzó a negar con las manos y la cabeza.
-No n-no no creo que sea ne-necesario.
-Vamos, la cura de la timidez es conocer a las personas, hablar un poco no le cae mal a n...
-¡Kai! -escuché dentro del apartamento y al voltear vi a Karin en la cocina con nada más que un delantal puesto.- ¿Quién viene contigo? Tenía tiempo sin ningún invitado. ¡Hola! -dijo y comenzó a acercarse a la puerta.- Mi nombre es K...
Cerré la puerta de golpe y voltee a ver si había visto a mi compañera. La había olvidado completamente. Su cara ya mantenía su expresión de pena, pero ahora también tenía confusión. Eso me dijo que no se había percatado, ya que si se hubiera dado cuenta me estaría viendo también con cara de pervertido.
-Tienes razón. Quizás nos podamos conocer mejor mientras entrenamos.
-¡Kai! ¿Qué paso? -escuché decir a Karin dentro. Agarré con fuerza el pomo de la puerta para evitar que se abriera y comencé a hablar más rápido.
-Quizás podamos seguir viniendo juntos del entrenamiento, ya que ahora se que vivimos en el mismo lugar. Fue un placer encontrarme contigo nuevamente. -sentí el pomo moverse.- Ahora entraré a mi apartamento, ¡Nos vemos luego!
Abrí, tomé de los hombros a Karin, la empujé hacia adentro y cerré la puerta nuevamente, esperando que no se hubiera notado nada.
-¿Qué haces? -me preguntó Karin, ya dentro.- Quería conocer a la persona que venía contigo. ¿Acaso era tu novia?
-Si, una de muchas que hice en los tres años que llevo aquí. -dije, entrando con un suspiro en el lugar y tirándome en el sillón.
-Hay no me digas esas cosas que me pondré celosa. -dijo, regresando para terminar su comida.
-Lo lamento se me escapó. ¿Qué comeremos?
-Yo un café con pan dulce. No se que comerás tu.
-¿No quieres regalarme lo mismo, por favor?
-¿Parezco tu esposa?
-Un poco sí.
-Ya había comenzado con lo tuyo también, no tienes que ser tan formal al pedirme las cosas.
-Gracias.
Se acercó a la mesa y colocó dos tazas.
-Mientras traigo lo demás quiere que me cuentes.
-¿Contarte?
-Si. Tu entrenamiento con Mika y Francis. ¿Cómo estuvo?
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Prisión Fantasma
Novela JuvenilLos poderes son algo peligroso. No puedes vivir con ellos sin huir. Primero ser atacados y luego separados. Darse cuenta que aunque la mayoría de la vida a sido dedicada a entrenar, aún se puede ser muy débil ante los peligros del mundo. Kai está ca...