Toda la verdad

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Narra Maya

Lo ví con temor, sus palabras habían sonado serias

- Afrodita no mintió,  no en esa parte- a grande mis ojos al oir su confesión, y me separé bruscamente de él.

- Dijiste que me amabas- susurre reteniendo mis lágrimas

- Lo hago- grito él tratando de acercarse pero solo se lastimó más.

- Lo hago y por eso estábamos aquí, quería completar tu divinidad para evitar que Afrodita te matara-

- No lo hiciste para que estuviéramos juntos,  no lo hiciste por nuestro amor, solo querías evitar lo inevitable-

- Maya-

- También mentiste en esto, este es tu castigo, si había un castigo por traerme, ellos no me iban a aceptar porque no soy digna de ti, y ahora tu pagas las consecuencias- murmuré encajando cada pueda del rompecabezas.

- Maya te amo, no mentí en nada de nuestro amor-

- Y como creerte ahora entre tantas mentiras? - quería irme de ahí huir pero no podía dejarlo ahí,  todo aquello era mi culpa, caminé de nuevo frente a el y me postré a su altura para que pudieras mirarnos a los ojos.

- Yo no mentí en nada, te seguí con los ojos cerrados, yo si te amo Eros y es por eso que te perdono, eres libre de culpas, no vivas aferrado a mi recuerdo, te amo.-

- Maya, Maya espera que vas a hacer! -

Le dio la espalda y antes de salir por la puerta un brillo inmenso entró a la habitación, Zeus.

- Qué haces aquí humana- su grandes y fuertes facciones eran intimidantes, parecía un más grande que Eros e imponía miedo.

- Eros no tiene porqué estar aquí-

- Ha roto las reglas del Olimpo! - declaró enojado

- No la escuches Zeus! - gritó Eros, solo podía oir las cadenas moverse que significa que Eros traba de moverse desesperadamente.

- No él, yo, yo soy la humana aquí, yo soy la que pisó sus tierras, yo soy la única culpable, Eros no merece el castigo- Zeus pareció meditar lo un rato aún y cuando los gritos de Eros no se detenían.

- Tomarás su condena? - me preguntó, mordí mi labio un poco y a sentí incapaz de abrir la bocaboca o mirarlo a los ojos.

- Que así sea, Eros se quedará aquí encerrado bajo custodia mientras es tu juicio frente al Olimpo, pero igual que en tu Reino los dejaré a solas, una despedida  corta. -

Ví como Eros era liberado de sus cadenas al mismo tiempo que Zeus desaparecía.

- Qué hiciste? - preguntó Eros tomándome entre sus brazos.

- Cumplir mi destino, iba a morir tarde o temprano- Eros negó desesperado, estaba negando mi realidad.

- Te voy a sacar de aquí, no me importa como! - demandó abriendo sus alas pero con una mueca de dolor.

- Alto!  Para, solo te estas haciendo daño, nos lo haces a ambos... Está bien Eros, no le tengo miedo a morir, no ahora- sentí sus brazos rodearme

- Estás muy herido- susurre viendo sus alas, como las de un ave herida por una gran caida

- Ni siquiera esas herida de me duelen tanto como lo está haciendo esto ahora- posó nuestras manos en su pecho justo en su corazón.

- Estarás bien,  ese es mi único consuelo- murmuré, sus piernas parecieron a  flajiles una vez más y nos tumbados en el frío suelo.

- Como voy a vivir una eternidad sin tí? - preguntó Eros

- Justo como lo haz hecho hasta ahora- murmuré acariciando su mejilla.

- Dejame tomar tu castigo, deja que me castiguen a mi porque incluso eso dolerá menos que verte a ti sufrir-

- Mi dios, no me hagas esa petición, no puedo cumplirla, estás aquí por una razón Eros, tienes que vivir para dar amor, el mundo te necesita aún y cuando sientas que te han perdido, tu don puede cambiar la insensibilidad del mundo-

- Ellos ya parecen estar perdidos - murmuró Eros con rencor

- Pero no lo están, hay almas buenas ahí sufriendo en agonía como yo, opacados por el mundo y sus falta de sentimientos. -

- Maya no lo hagas- el Dios estaba demasiado débil como para pararse siquiera, lo habían encadenado de una forma horrible y más que esa tortura el saber que su amada iba a morir le consumía lentamente el alma.

- Cierra los ojos Eros, no necesitas dormir eso ya lo sé, pero será mejor si piensas que solo fui un sueño-

Eros no lo hizo en ningún momento, ni siquiera cuando Zeus aparecío a las espaldas de Maya y dejó que su luz los desapareciera a ambos,  ni siquiera cuando sintió el frío de la habitación ni siquiera cuando sabía que ella ya se había marchado porque no quería sentir en ningún momento que ella solo había sido un sueño.

Amor Escrito en Griego (TERMINADA)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora