Capítulo 29: Cuéntame más

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Me volteo para ver a Mirage, mi familia, mis amigos y hombres de pañuelos rojos. Todos parecen tener la misma cara de sorpresa, a excepción de la macabra mujer: Aunque tiene una expresión seria, continúo sin poder descifrar sus emociones.
Mirage se acerca lentamente al cuerpo caído de Anabel mientras yo aún mantengo los músculos tensos: A estas alturas ya ni siquiera sé qué puede pasar de un minuto al otro.
No sé qué busca o qué espera encontrar. Yo sólo me limito a quedarme quieta, en mi lugar, preparada para salir corriendo o dar un puñetazo ante cualquier eventualidad...
La rubia deja de husmear a Anabel y dirige su mirada hacia mí: Esta vez, su sonrisa sarcástica ha vuelto.
—La has aplastado como si fuera una mosca... Es maravilloso, hiciste polvo a tu peor enemiga dos veces. Estoy realmente sorprendida
—¿Sorprendida? Yo habría apostado a que todo esto es otro paso más a tu favor en tus planes macabros —Espeto frunciendo el ceño.
—Tendrás que creerme que no. Es una lástima... Ella y su reacción ante el virus y el chip habían sido de lo mejor que habíamos creado últimamente —Lo dice con tal naturalidad que mi furia crece aún más, a un nivel que no creía posible. Esto ya es muchísimo más transversal a si hablamos de Anabel o no, es una maldita experimentación humana.
Sí, obviamente estoy enojada. Estoy enojada por lo que hace con las personas, jodiéndolas en vida y no respetándolas en la muerte. Estoy enojada por cómo hizo sufrir a la gente que quiero. Estoy enojada por cómo me hizo sufrir a mí.
Quiero matarla, pero sé que no puedo, sé que con un sólo movimiento los pañuelos rojos pueden fusilar a mis seres queridos. Nunca había sentido una impotencia tan grande. Me siento como un animal indefenso, enjaulado, incapaz de hacer nada por los suyos.
Noto que mi cuerpo incluso empieza a temblar de la ira, la ansiedad me recorre de los pies a la cabeza, y sé que podría hasta echarme a llorar de no ser por todas las miradas que se dirigen a mí.
Entonces, en medio de ese cataclismo de emociones, Mirage me toma de la mano.
Quiero soltarme de la forma más brusca que me sea posible, quiero ser cruel, quiero que se sienta tan poco valorada como ella me hizo sentir... Pero no tengo otra opción que no sea quedarme aquí, como un títere, esperando que ella mueva nuestros hilos.
—Ha terminado, Íngrid. Y lo primero que indudablemente necesito decirte es... Lo siento. Lo siento tanto
Mis ojos se dirigen rápidamente hacia su rostro y me sorprende lo que veo: Una mujer que parece completamente diferente, donde toda ironía y burla que la caracterizaba se ha esfumado, y parece difícil creer que en algún momento todo eso estuvo allí.
Viéndola de cerca y con atención, ahora, incluso hasta me parece angelical: Hay un cierto destello en su mirada del que jamás me había percatado.
—No te estoy entendiendo... —No es lo más mordaz que podría haber soltado, pero sí lo más sincero. Obviamente sigo sin fiarme de ella en absoluto, pero por alguna extraña razón ya no me siento amenazada.
Mirage me ignora completamente y vuelve a utilizar ante mis ojos esa extraña radio o aparato con monitor que lleva en sus cinturones. Sin embargo, esta vez la pantalla no muestra ninguna imagen, pero sí produce sonidos de estática.
—La operación con el Grupo Gown finalizó con éxito. En la brevedad estaré comunicando las reacciones de los supervivientes y, por supuesto, sus elecciones
Nadie responde a través del artilugio pero Mirage parece estar bastante segura de que la escucharon, porque vuelve a guardarlo al instante, y posteriormente es ella quien me observa.
—Reitero... Lo siento mucho. Sé que en este momento nada debe tener sentido para ti, y juro que puedes matarme después de lo que tengo que decirte, pero déjame explicarte que...
—Creo que no hay mucho que explicar, Mirage —Aunque quiero proteger a las personas que amo, no tengo una paciencia extrema, y muchísimo menos en esta situación —Pusiste en peligro a toda mi familia y amigos, e incluso mataste a algunos de ellos
—No, Íngrid, no... Debes creerme. No puedo devolverlos a la vida, pero puedo asegurarte que yo no tengo nada que ver con sus muertes. Es sólo...
Maldita sea, cállate.
No puedo contenerme más y la sujeto de su ropa, acercándola violentamente hacia mí, y ella se sobresalta. Para mi sorpresa, los pañuelos rojos no realizan ningún movimiento, lo que me da aún más ganas de por fin desquitarme con este monstruo.
—¿En serio? ¿Después de todo lo que has hecho tienes la suficiente cara de querer arreglarlo con un estúpido "lo siento" y excusas inútiles?
—Íngrid... Tienes que escucharme —Ahora es ella quien tiembla pero, pese al temor, su mirada y voz continúan firmes —Nunca quisimos matar a ninguno de ustedes. Todo esto... Lo que pasó... Es algo así como una prueba
—¡¿Te crees muy graciosa, hija de..?!
—¡¡Déjame terminar, Íngrid!! De verdad te estoy diciendo que luego puedes torturarme hasta la muerte si se te antoja, pero ahora tendrás que escucharme. Seguimos ganándoles en número
Los pañuelos rojos empiezan a mover sus armas, sólo como una señal, y entonces noto que aunque me sea una tarea casi imposible tengo que calmarme un poco. Suelto bruscamente a Mirage y me limito a escucharla con mala cara.
—Más te vale que hables rápido, porque tengo prisa por molerte a golpes
—Bien... Escucha. Hace un tiempo me preguntaste qué era la F.A.C.A.B.
—Sí ¿Y?
—Es la sigla de Fuerzas Armadas Contra Ataques Biológicos. Somos una organización que busca reclutar supervivientes y formarlos como combatientes que puedan proteger a otros no aptos para ello... O a científicos
—¿Qué?
—Científicos que... Buscan la cura para todo esto. O, al menos, una forma de mejorar nuestra calidad de vida con las condiciones actuales
Aunque nadie estaba hablando demasiado, en el momento que Mirage termina de pronunciar aquellas palabras, es como si los sonidos del bosque y el viento también necesitaran procesar aquella información tan pesada. El ambiente se carga de tensión, pero también de dudas, aunque todo ello se exprese con un absoluto silencio.
Yo decido romperlo.
—Voy a necesitar que me expliques con mayor profundidad la relación de todos ustedes, locos incrédulos que creen ser los ángeles de la población, con todo esto
—Si quieres saber más... Primero tendremos que hablar realmente a solas

Cuando El Apocalipsis Empieza (Masacre Mundial 1)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora