11. ¿Es este el momento?

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Sentía mi cuerpo temblar. ¿Cómo se les podí hber ocurrido esto? Encima, ¡si mis padres se enteraban de esto podría morir!

Me acerqué a la mochila lentamente y la rocé con los dedos no muy segura de lo que tenía que hacer. 

Rubén: Si crees que es una mala idea puedo acompaña...

____: No, no. Me gusta la idea pero...

Abrí la cremallera dejando ver el borde de uno de mis pijamas que obviamente no me costó reconocer, era un conjunto azul cielo de pantalones cortos y una camiseta de tirantes. 

Rubén: El baño está al final del pasillo.-dijó aún detrás de mi.

Asentí y recogiendo la mochila avancé hasta encerrarme en el baño.

Bien, _____, no es hora de hiperventilar. Respira, respira. Esto no esta mal. No para ti, no para él. ¿Qué impota lo demás? Oportunidades así no se consiguen tan fácilmente.

Me cambié y metí la ropa que llevaba en lugar del pijama y salí al pasillo, encontrandome la luz de la habitación de mi izquierda encendida y a Rubius acercándose a la puerta. Se había quitado los zapatos y cambiado de camiseta.,

Rubén: Entra.

Avancé en su habitación y dejé la mochila junto a la cama se sábanas verdes. 

Miró el móvil el cual dejó a un lado y me miró fijamente.

_____: ¿No estas cansado? -fue lo único que se me ocurrió decir.

Rubius rió suavemente y apartó las sábanas con una sonrisa.

Rubén: No mucho,.pero si tú lo estás puedes tumbarte.

Di unos pasos para meterme en la cama y me cubrí con la sábana hasta la boca, mirándole a los ojos. Después de apagar la luz, se metió a mi lado y apartó la sábana para besarme.

Nuestros labios se unieron como piezas de un mismo rompecabezas, encajando a la perfección. Sus manos rozaban mi cuerpo dulcemente provocndo pequeñas corrientes en mi. 

Cuando la necesidad de aire se hizo presente y tuvimos que separar nuestros labios descubrí que estaba encima de él, con las manos cerradas, cogiendo su pelo. 

Me sonrió dulcemente antes de volver a besarme... Y otra vez,,, Otra vez... Mientras sus manos se deslizaban por mis brazos, mi espalda, hasta el borde de la camiseta,

Sus dedos entraron por debajo de la prenda y subieron por mi espalda, continuando por mis costillas.

Algo dentro de mi cabeza decía que esto debía parar, pero al parecer mi cuerpo no estaba por la labor, por lo que me giré dandole via libre.

Apoyando la cabeza en la almohada, dejé el cuello al descubierto para que sus labios pudieran besarlo sin impedimento alguno. 

Todo se sentía tan... Perfecto y diferente...

Rubén: Creo que estamos sobrepasando un límite... -susurró en mi oído.

Abrí los ojos y me atreví a mirarle, intentando recuperar un poco de la cordura perdida. 

Sentía mis mejillas arder. Me crubrí con la sábana y tomé aire.

Rubén: No voy a obligarte a algo que no quieres.-me dio un beso en la frente y me rodeó con los brazos, pegándome a su pecho.

____: Nunc dije que no quería. -susurré, sin mirarle.

Rubius rió y me acarició el pelo. 

Rubén: Entonces, espero que sigas queriendo. 

Una Nueva Vida (ElRubius y tú)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora