—No soy tan estúpida como crees, Mirage. Volver a estar a solas contigo sería la maldita muerte
—Si creyera que eres estúpida, Íngrid, ni siquiera estaría planteándote esta posibilidad. Pero sé que puedes ser una persona razonable
—¿Sí? Es un poco complicado serlo con la persona que asesinó a los tuyos
Mirage suspira, exasperada, y yo continúo sin poder creer que tenga la cara suficiente para hacerme semejantes pedidos.
—Ya te lo dije... No soy quien crees que soy. Déjame mostrarte que no soy la villana del cuento
—Creo que eso es algo prácticamente imposible
—No pierdo nada por intentarlo
—Pero yo pierdo mi tiempo
—Mira, Íngrid, ya no tienes por qué actuar así. Estoy entregándome a ti, estoy indefensa, mis hombres no van a hacer nada a no ser que sea extremadamente necesario. Así que por última vez... Déjame hablar contigo
Miles de pensamientos revolotean en mi mente. Una parte de mí cree que si quiero hacer justicia en serio, tengo que dejar de estar aquí parada como una imbécil y abalanzarme sobre ella, pero en el fondo mi intuición me dice que eso es lo más errado que puedo hacer.
Además, esta conversación es algo entre nosotras dos, pero yo debo tratar de realizar lo que la gran mayoría considere justo. Y no creo que este sea momento de preguntar.. ¿Qué querría mi gente que hiciera ahora? ¿Se arriesgarían? ¿Iniciarían un ataque? Esto es tan jodidamente complicado...
Luego de un conflicto interno conmigo misma, que según mi percepción mental duró un buen rato, me decido por hablar.
—Está bien.. ¿Dónde crees que podríamos conversar tranquilas?
Veo como Mirage reprime una sonrisa... Que parece sincera. Diablos ¿Con qué le han lavado el cerebro en estos minutos?
—Hay una cabaña cerca de aquí, por una zona del bosque que no llegaron a explorar. Tu gente puede venir con la mía y quedarse por los alrededores. O, si eso no es suficiente para ti, pueden venir sólo los tuyos y mis hombres se quedarán aquí
—No... Está bien —Aunque hubiese preferido la segunda opción, no sé hasta qué punto debemos mostrarle nuestras debilidades —Iremos todos
Mirage asiente con la cabeza.
Emprendemos el viaje a pie hasta la cabaña, retomando el pleno silencio, y dejando como únicos protagonistas a los sonidos de la vegetación que vamos esquivando. Cruzo miradas furtivas con Franco y Julián principalmente, pero intento realizar la acción con todo mi grupo, para hacer un cálculo mental aproximado de si la mayoría estuvo de acuerdo con mi decisión: Me tranquiliza que, al parecer, sí.
Dejamos de oír los pasos de Mirage y los pañuelos rojos y entonces detenemos la caminata. Frente a nosotros se encuentra una bonita cabaña, en un estado impecable teniendo en cuenta su ubicación y estructura, que delata llevar pesadamente varios años encima.
Mirage y yo volvemos a mirarnos. Sin necesidad de hablar, ambas entendemos que es el momento de dar el paso siguiente, y entramos juntas a la cabaña. La rubia cierra la puerta detrás nuestra.
Para mi sorpresa, no me ataca. Incluso la veo más concentrada en observar el mobiliario del sitio, debido a que hay muchísimas cajas y ornamentación exagerada colgada en las paredes. Es como si hubiese sido usada más como un garage y no como un hogar.
—¿Cómo supiste de este lugar? —La curiosidad fue más fuerte que yo.
—Durante una excursión con mi grupo... No es gran cosa pero servirá
Ambas nos acercamos a una pequeña mesa de madera que se encuentra en medio de todo el desorden y nos sentamos enfrentadas. En el momento que dejo caer mi cuerpo siento un dolor intenso a lo largo de él: Creo que apenas ahora, con un poco más de tranquilidad, mi físico está recordando los brutales enfrentamientos a los que fue sometido.
Debo de hacer alguna mueca de dolor porque Mirage, sorpresivamente, saca a flote el tema.
—Siento mucho que tengas que pasar por todo este malestar físico, además de emocional. Cuando salgamos puedo ayudarte a levantarte, no te preocupes por...
—Puedo sola, Mirage, muchas gracias. Sigo sin fiarme de ti y por el momento tus disculpas no me han servido de nada
—Bueno... Es entendible. Pero, Íngrid, siento que estamos volviendo siempre al mismo punto de la conversación. Aún no he podido explicarte nada
—Si te refieres al punto en el que te metiste con mi gente, pues sí, volveremos a ese punto todo lo que sea necesario —Mis músculos comienzan a tensarse otra vez e inconscientemente frunzo el ceño.
Mirage pone los ojos en blanco.
—Mira, tanto que te gusta retroceder al pasado, empecemos por el principio de todo este apocalipsis ¿Cómo fue?
—No lo sé... Cuando estábamos en el Instituto, supongo. De repente todo estaba lleno de zombies y luego empezó el derrumbamiento del lugar
—Bueno, con respecto a la amenaza zombie, sólo hemos conseguido averiguar que los sistemas de comunicación fueron bloqueados cuando empezaron a difundirse las noticias. No tenemos ni idea de por qué, ni quién o cómo, pero visitamos algunas estaciones radiales y estudios de televisión cercanos para asegurarnos. Hay fallas anómalas en los dispositivos de difusión que no podemos comprender
Recuerdo a Sebastián: Él era de los pocos que había logrado escuchar algo de información en los medios.
—¿Y qué hay del derrumbe en el Instituto? ¿Qué sabes sobre eso?
—Es sumamente sospechoso. De hecho, que hayamos comenzado todo esto con ustedes, en parte se debe a la explosión. Nos encontrábamos explorando las zonas cercanas cuando escuchamos el alboroto generado por la caída de la construcción
—¿Y por qué no nos ayudaron en ese momento? Con lo que me estás diciendo, entiendo que estaban ahí ¿Por qué mierda no nos ayudaron, Mirage?
—Es mucho más complicado que eso, Íngrid. Debido a nuestro jefe estamos obligados a someter a una serie de pruebas a todos nuestros futuros miembros, y eso es lo que hicimos con ustedes
—Si te refieres a todo lo que nos hicieron sufrir ¿No te parece que fueron un poquito duros? Yo no soy de las personas que cree que el fin justifica los medios. Cratos hubiera sido un dictador excelente en nuestro antiguo mundo...
Noto que Mirage frunce el ceño y la calma presente en su voz se va esfumando cuando hago aquel comentario del hombre.
—Veo que te has dado cuenta de que Cratos es nuestro líder. Pero él tampoco es quien presupones que es
—Sí, bueno, uno más uno suman dos. Tampoco es que esté muy interesada en saber quién es realmente, sus acciones me han demostrado lo suficiente
—Él es un excelente jefe, Íngrid
—Pues me alegro si lo es para ti, pero yo no quiero uno así, déjanos...
—¡¡Tú no lo entiendes!! Su esposa es quien suele asesorarlo con las decisiones de la organización, y es ella quien lo convenció de utilizar unos métodos más duros, puedo asegurarte que Cratos no es como ella en absoluto
—Oye, Mirage, no me interesan sus malditos conflictos político-sentimentales en este momento. Ahora eres tú quien se está desviando del eje central: Los tuyos jugaron con toda mi gente
La mujer se inclina sobre la mesa y se acerca hacia mí: La expresión de molestia vuelve a su rostro.
—Podría hacer una lista de todas las veces que los hemos salvado
—¡Pues empieza!
Mirage vuelve a sentarse en su lugar y, luego de un profundo suspiro con el que intenta calmarse, retoma la conversación.
—Los autos que encontraron cerca del Instituto, con los que fuiste a casa de Nacho ¿Crees que los encontraron con llaves y gasolina por pura casualidad? Por favor...
Abro aún más los ojos por la sorpresa.
—Fueron ustedes...
—Por supuesto que sí, pequeña. Claro, también acercamos los zombies al primer campamento, pero abrimos la armería para que ustedes puedan...
—¡¿QUE QUÉ COSA SOBRE LA ARMERÍA?! —Esta vez soy yo quien se inclina hacia ella —¡¡Agustín murió por los malditos corredores de esa armería!! Y mira, ni siquiera voy a centrarme en que hayas llevado las criaturas del bosque hacia el campamento, porque tendría que asesinarte ahora mismo
—Nuestra idea no era que combatan con los zombies, ustedes decidieron hacerlo para probar las armas y entrenar. Nosotros sólo queríamos darles herramientas de supervivencia. Simplemente podrían haber dejado la puerta blanca cerrada, Agustín decidió abrirla, mi grupo no había investigado lo que había detrás de ella porque parecía una obviedad que no iban a...
—¡Cállate, Mirage! ¡¡No es nuestra maldita culpa!!
—Yo no he dicho eso. Y con respecto al campamento, sabíamos que aún no estaban demasiado preparados, y hubiésemos intervenido en caso de peligro. Pero no fue necesario
—No sé realmente qué esperas que te diga...
—¿Gracias?
La fulmino con la mirada. De verdad sólo me contengo de molerla a golpes en este momento porque necesito más información. Si vamos a ir contra su "organización", cuanto más tengamos a nuestro favor, será mejor.
—No puedo creer que seas tan descarada...
—Sólo estoy siendo honesta, Íngrid. Estoy aquí, sentada frente a ti, e intuyo que lo único que se te pasa por la cabeza es matarme... Pero estoy dispuesta a responder con sinceridad cualquier cosa que me preguntes
Pongo los ojos en blanco. Sin embargo, cuando se me ocurre lo mejor que puedo decir, la tristeza me invade.
—Bien ¿Qué hay del maldito francotirador que asesinó a Fausto? Veamos si eres lo suficientemente inteligente como para darme una explicación lógica al respecto
El rostro de Mirage se ensombrece. Pero para mi sorpresa, lo que percibo no es maldad, sino también pena que aparece en sus ojos.
—Bautista...
—¿Ese demonio tenía nombre?
—Creo que ahora soy yo quien te pedirá callarte, Íngrid. Él tenía estrictas órdenes de disparar cerca, para asustarlos y hacer que se muevan. No nos percatamos de que se había llevado un rifle que estaba en malas condiciones. Falló. Falló, sí, falló ¡¡Y realmente no me importa a estas alturas si quieres creerlo o no!! —Mirage se levanta de la silla, angustiada, y veo que aunque lo intenta no puede dejar de moverse —Bautista no soportó el peso de su error y se suicidó. Y si para creerme necesitas que te muestre su cadáver, pues jódete, Íngrid
Las palabras de Mirage tienen sobre mi cuerpo el mismo efecto que un balde de agua helada. Cada vez me cuesta más contener las lágrimas aunque no sé a qué se deben, si a la ira, la tristeza o lo desesperante que es estar confundida...
—No te creo... No puedo creerte...
—Sí que puedes hacerlo, no quieres, que es diferente
—¿Y entonces qué hay con mi hermana, maldita basura? —Llega el momento en que el llanto se me hace inevitable —Mi hermana, Luca, Lautaro, Alejandro. La pierna de Federico, el secuestro de Franco...
—Puedo explicarte todo eso y más. A tu hermana ni siquiera la mataron los monstruos...
—¡¿Qué?!
—Es una larga... Y triste historia. Escúchame con atención
» Empecemos por tu hermana, Victoria, quien es razonablemente la que más te interesa ¿Recuerdas que su cuerpo estaba lleno de cortes? Bueno... Ella misma fue quien se los hizo.
Victoria notó rápidamente que las criaturas podían mutar la forma de sus extremidades a su antojo y que tenían colmillos afilados. Ella llevaba un cuchillo... Imitó las heridas que podrían causarle los monstruos. Todo eso... Sólo lo hizo para que ustedes no supieran la verdad. Supongo que creyó que les dolería menos.
Yo la vi hacerlo, Íngrid, la vi antes de poder hacer nada para evitarlo. Antes de que tu padre llegara, estuvo inconsciente por unos minutos, y allí le quité el arma blanca. Aún lo tengo... Por si necesitas pruebas.
Al hacer eso supe que me atribuirías la culpa, claro. Pero en ese momento lo vimos como algo ventajoso: Si aumentabas tu odio hacia mí, no sospecharías que en el fondo queríamos ayudarte. Y, mira, funcionó.
Con los monstruos, aplica lo mismo que con los zombies del campamento... Siempre estuvimos en las sombras, preparados para intervenir si las cosas se ponían feas. Pero hasta ese entonces resultó que no fue así
Luego ocurrió lo de Luca, Lautaro y Alejandro. No voy a mentirte: La horda de la ciudad que mató a Luca y el lobo mutante que terminó con Lautaro y Alejandro eran conocidos por la organización. También el gigante en el lago, y muchos de los peligros que se encontraron en su camino. Teníamos millones de planos y personas trabajando en su supervisión, son armas biológicas de alta tecnología que nosotros NO diseñamos, Íngrid. Por el contrario, buscábamos controlarlas para que no resulten una amenaza. Tendría que extenderme en esos conflictos políticos que mencionaste hace un rato, y llevarte a la sede de nuestra organización para que entiendas muchísimas cosas. Pero en resumen, que ustedes se hayan topado con algunas de ellas fueron fatales casualidades que no deberían haber ocurrido, y prometo que no volverán a ocurrir. Por ejemplo, sabíamos de la existencia del lobo, pero estábamos intentando controlarlo o matarlo para que no suponga un peligro. Estaba a unos cuántos kilómetros... Ni siquiera sabemos cómo llegó al hotel. Pero créeme que nosotros estábamos intentando protegerlos. Los ataques planeados, como lo del campamento o Anabel, fueron llevados a cabo porque sabíamos que los riesgos eran mínimos. No tuvimos nada que ver en los problemas de grandes ligas.
Con respecto a la pierna de Federico, fue un disparo no intencional durante el forcejeo que tuvo tu compañero con el mío. Porque parece que entre tanto movimiento tu amigo no mencionó esa parte, fue él quien atacó primero. De todas formas, el guardia nunca quiso dispararle. Sé que parece muy difícil de creer, que todas sean casualidades maquiavélicas del destino como lo que pasó con Fausto, pero es lo único que sabemos. Teníamos a todo un equipo médico supervisando la situación... Si el resultado de tu curación en la pierna a Federico tenía el más mínimo error, hubiésemos terminado todo esto mucho antes.
Sin embargo, cuando incluso te ofreciste a donar una cantidad de sangre tan grande por tu compañero... Eso sí que fue una gran muestra de lealtad. Además del tubo de ensayo que viste que recibí, las enfermeras reservaron muchísima más sangre... Sufriste de una gran pérdida, no puedo imaginar lo mal que te habrás sentido. Pero te mantuviste allí, firme... Todo por un chico que ni siquiera era un gran amigo tuyo en aquel momento.
La lealtad es lo más importante a demostrar en las pruebas... A ti queríamos medirte con aquel pedido en relación a las tres chicas. No buscábamos que las mates, porque hubiera sido una traición a tus principios, buscábamos tu confrontación o que tomases una medida inteligente. Entonces sucedió el accidente, te vimos tan mal... Vimos todo lo que hiciste por los tuyos... Y supimos que habías superado esa etapa.
Intento procesar ese cúmulo de ¿Mentiras? ¿Pseudo-verdades? en mi mente a una velocidad inhumana. Todo parece salido de una maldita película.. ¿Cómo puedo confiar en una mujer que estuvo espiando, e incluso accionando, todo este tiempo en nuestras miserables vidas? ¿Cómo puedo creerle a alguien que puso en peligro la vida de millones de personas por su propio beneficio? Lo que dijo sobre mi hermana... No puedo imaginarme a Victoria haciendo algo así.
Ya ni siquiera tengo ganas de escucharla. Ya no sé si siento odio, tristeza o resignación, pero sé que tengo que continuar. Luego pensaré qué hacer, aunque sea en los próximos minutos. La dejaré terminar de dar su versión de la historia, pero yo sé lo que viví en la mía... Y no hay explicación que valga para todo ese dolor.
—Y bien.. ¿Qué hay con el secuestro de Franco?
La expresión de Mirage se torna en sorpresa.
—¿Vas a seguir dejándome hablar?
—¿Tengo algo mejor que hacer?
La mujer me observa con lástima y, aunque eso me enfurece, ni siquiera tengo motivación para demostrárselo.
—Supongo que no... Bueno, lo del secuestro en realidad es bastante más simple. Era para asustarte un poco, y seguir testeando su modo de combate. Por eso fue relativamente sencillo para él escaparse. El disparo a Julián sí que fue intencional, órdenes de la esposa de Cratos... Pero lo ejecutó un experto, alguien que sabía que las posibilidades de que fuese mortal eran nulas, aún más si me prestabas atención con la medicina que te di después
—¿Y la explosión en la ciudad? ¿Y los vagones en el cráter gigante?
—Esa explosión fue generada por una bomba B.A.I.F.F. gigante. B.A.I.F.F. es la sigla de Bomba de Alto Impacto y Fuego Falso ¿Notaste que ninguno de ustedes tuvo quemaduras luego de la explosión? Es un invento de la F.A.C.A.B., estamos muy avanzados en creación armamentística. El cráter sólo estaba allí cuando descubrimos la ciudad
—E imagino que tampoco es casualidad que hayamos terminado descubriendo esa ciudad...
—Pues no, claro que no. Te guié de la cabaña a la cueva, y acercamos la horda a la cueva cuando habíamos terminado los preparativos en la ciudad. También fui yo quien les facilitó el Citroën para viajar. La ruta más sencilla los conduciría al hotel, donde sabíamos que había gente amable pero no que eran parte de tu familia. Eso fue una revelación hasta para nosotros
—Madre mía... No tuve ni un momento de privacidad o libertad plena...
—Justamente por eso queremos dártela ahora. Sí, tienes razón ¿Recuerdas el traje negro que te regalé para que lo uses según mis órdenes? Buscaste cámaras por todos lados, cuando en realidad la tela llevaba por dentro unos rastreadores ultrafinos, también creación nuestra. Cuando consideré que las notas en papel no eran suficientes, empecé con las visiones...
—Oye oye oye.. ¿Cómo hiciste eso?
—Cuando te dormiste con Franco en la cueva, te introduje un chip subcutáneo. Por eso, al día siguiente tuviste esa visión, que no deberías de haber...
El recuerdo aparece en mi cabeza de forma fugaz: Aquella imagen de Mirage y la niña siendo brutalmente maltratadas por un hombre...
—¿Lo que pasó..?
—Eso es realmente lo único que no voy a contestarte ahora, Íngrid. Pero si lo que te preocupa es que siga pasando, pues no. Ya no. Sólo quería explicarte por qué podía producirte visiones... También fue gracias a ese chip que pude provocarte el sueño de las muertes de Franco, que era una prueba de resistencia psicológica. Podemos retirarte el chip en la central, no dolerá, y tampoco te dejará ninguna cicatriz
Han pasado tantas cosas en estos últimos minutos que continúo sin saber exactamente cómo reaccionar. Mirage se ha plantado aquí, como si nada, y le ha dado una completa vuelta de tuerca a lo que estuvimos viviendo todo este tiempo. Está diciéndome que podemos ser parte de algo grande, bueno, de hecho... Ya lo fuimos.
Suspiro profundamente y espero que todo lo que acaba de pasar haya sido sólo un sueño, que prontó despertaré. Por desgracia, no ocurre.
—A ver si entendí ¿Tú me estás contando que todo lo que nos hiciste padecer sólo era parte de un macabro y elaborado plan para ponernos a prueba física y mentalmente, para medirnos como soldados?
—Bueno...
—¿Y ahora pretendes, ya que has comprobado que tenemos suficiente valor en sus estúpidas escalas, que me vuelva tu aliada y seamos mejores amigas como si nada de todo esto hubiera pasado?
—Si lo planteas así, por supuesto que sonará mal. Somos un grupo muy grande, Íngrid. Tenemos instalaciones gigantes, provisiones y recursos, muchísimas personas preparadas militar y científicamente. Necesitamos de filtros para ingresar nuevos miembros, tienes razón en que fuimos duros, pero hicimos lo mejor que pudimos. Yo también estoy corriendo un riesgo enorme contándote todo esto. Pero si decides unirte a nosotros...
—No, ni aunque estuviese loca
—Piénsalo, por favor. Mis superiores me matarán por darte esto, pero quiero que le eches un vistazo
Mirage saca de su cinturón (Y empiezo a preguntarme cuanto espacio tiene allí) un montón de papeles arrugados y los coloca sobre la mesa. Leo lo que parece ser la portada: "Caminos separados. Memorándum de la Operación Gown. Archivo clasificado."
Con aún cierta desconfianza, tomo el montículo de papeles y empiezo a leer su contenido.
A medida que paso las páginas, los escalofríos que me recorren el cuerpo son cada vez mayores. Mirage, y toda su organización, tiene documentada cada cosa que ella estuvo diciéndome. Mapas con los recorridos, fotografías, puntos desde los que podía espiarme... Ella está mostrándome esto como último indicio de que está hablando con la verdad.
—Mirage.. ¿Por qué te arriesgas tanto? ¿Por qué nosotros?
—Porque ustedes son diferentes. Son buenas personas y excelentes combatientes. Tú, Íngrid, en especial. Desde que sospechamos que tenías la sangre HO+ y luego lo confirmamos... No tienes ni idea de quién eres realmente y lo que puedes hacer por el mundo. Pero tienes la posibilidad de cambiar eso ¿Qué dices? ¿Te nos unes?FIN DE MASACRE MUNDIAL 1
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Cuando El Apocalipsis Empieza (Masacre Mundial 1)
Action"¿Por qué tengo que convivir con once chicos que, además, me tratan mal? Me frustra que crean que por ver una maratón de Zombies Al Amanecer sabrán utilizar los cuchillos. He matado a casi media escuela convertida en esas cosas, he conducido de aquí...