Capítulo.1-Amigo Imaginario

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  Una vez que Violeta se ató su lazo color lila a su cabello, salió de su habitación para baja a desayunar con sus hermanos Charlie, Freya y, como ella la llamaba, la mocosa.

No soportaba sus risitas molestas, ni como chillaba cuando estaba feliz, ni ver sus estúpidos peluches tirados por toda la casa. Era una molestia total.

Una vez en el pasillo escuchó ruidos extraños provenientes del cuarto de la menor, curiosa, se acercó lentamente para poder escuchar mejor. La puerta se encontraba entre abierta, así que con cuidado, asomó la cabeza y se pudo dar cuenta de que su hermana se encontraban sentada en el limpio piso de madera frente al escaparate, se hallaba hablando, estaba teniendo una conversación con quien sabe quien.

Decidió no extrañarse por la acción de su hermana menor, y supuso, que podría ser un amigo imaginario ya que la pequeña no tenía amigos ni socializaba mucho a la hora del recreo.

-Eres muy divertido- Le escuchó decir- Me encantaría...

Que tontería

Pensó para sí.

Aún escuchando los murmullos de su hermana, se alejó por el pasillo para bajar a desayunar.

(...)

El silencio en el comedor reinaba. Charlie y Freya permanecían comiendo con lentitud y tomando tragos de café al compás, al mismo tiempo, algo que Violeta encontraba escalofriante. Alicia tomaba su leche con rapidez y algunas gotas se le escapaban y corrían del labio, Violeta pensó que esa niña era muy mal educada, pero después de todo, solo era eso, una niña pequeña y tonta.

Para su suerte, o mala suerte, escuchó llegar el autobús que le llevaría a ella y a su hermana al colegio, también que Freya y Charlie tendrían que irse a trabajar a las Oficinas Grises.

(...)

En la tarde de vuelta a la casa de los hermanos, Violeta estaba haciendo los deberes en su habitación, sintió la boca seca de repente, con fastidio y pereza decidió bajar a por un vaso de agua.

Una vez más, en el pasillo, escuchó la vos de si hermana proveniente de su habitación. Sabía que se trataba de su amigo imaginario pero las palabras de su hermana menor la dejaron perpleja:

-Me haces cosquillas con tu bigote..
- Seguido de risitas molestas e insoportables.

Confundida, volteó a mirar la puerta entre abierta de su hermana, así que se fue acercando como lo había hecho en la mañana. Asomó la cabeza con cuidado para que su hermana no se diera cuenta de su presencia.

La vio exactamente como en la mañana, sentada frente a su escaparate hablando sola, sin obtener respuesta. Se dio la vuelta dispuesta a irse aún confundida.

¿Se podían tocar los amigos imaginarios?

¿Tenian bigote?

Eran las preguntas sin respuesta que pasaban por la mente de Violeta.

Dio un paso sin poder dar el siguiente por lo que venía:

-Tranquilo, ya se fue.

Tragó saliva. Sin decir palabra, con le mente en blanco, se dirigió a su habitación, olvidando la sed que antes sentía. Cerró la puerta sin hacer ruido y se acostó sobre la seda lila que cubría su cama.

Cerró los ojos. Pensó. Siguió pensando por unos minutos más. No escuchaba nada. Todo estaba en silencio y entonces.... comenzó a reír. Pero no una risa escandalosa o molesta como la de Alicia, más bien una pequeña y personal que solo ella escuchara.

Solo son tontería de niños

Solo es una tontería.

Una vez convencida de su misma bajó a por un vaso de agua para luego terminar sus deberes.

Decidió no hacerle más caso a los monólogos de Alicia, ignorando el hecho de que Alicia no estaba sola

El Gato de NatferlandDonde viven las historias. Descúbrelo ahora