El suicidio es la decisión más extrema que una persona puede tomar en la vida. De hecho, de ser llevada a cabo, será la última decisión tomada por esa persona. Más allá, nada se importará, porque habrá perdido la única oportunidad que tenía de vivir.
Las razones que llevan a las personas a cometer el suicidio son más allá de las tarifas, pero en la parte superior de los casos están en la depresión y otras enfermedades mentales, como podría ser el impacto del caso. Aún así, son muchos los que van más allá. Algunos muertos por honor, como hacían los samuráis al ejecutar el. Algunos mueren por su dios, como hacen los terroristas suicidas musulmanes. Y otros, los menos, simplemente mueren para permitir vivir a los demás.
A Mumpy Sarkar se le habían complicado mucho la vida en los últimos meses. La mediana de una familia de tres hijos, pese a tener tan sólo 12 años, era perfectamente consciente de que la situación futura no se planteaba nada favorable.
Su hermano menor, Monojit, tenía un riñón fuertemente dañado y el único que tenía totalmente funcional estaba a mostrar síntomas de debilidad. A eso se había añadido en las últimas semanas un problema de vista a su padre, que cada vez le dificultaba más el trabajo en el campo, y con ello peligraba la única fuente de ingresos de la familia.
Durante noches había estado escuchando a sus padres discutir sobre la situación, oyéndoles decir cómo lo único que podía salvar la vida de su hermano era un trasplante de riñón, y que un trasplante de ojos era lo único que podía salvar a su padre de la discapacidad permanente. Fue entonces cuando Mumpy vio la solución a todos los problemas de su familia. Daría su vida para con sus órganos devolver la vida al resto de su familia.
Una mañana, aprovechando que sus hermanos habían ido al colegio, su madre había ido a comprar arroz para la comida y su padre había ido a trabajar, Mumpy llevó a cabo su plan ingiriendo una cantidad sustancial de endosulfán, un insecticida prohibido por su toxicidad en más de 50 países. Entonces corrió hacia el campo de trabajo donde estaba su padre. Al llegar le contó que creía que alguien le había puesto veneno en su boca y por ello le dolía el estómago. Rápidamente fueron a la farmacia más cercana para conseguir las medicinas necesarias para quitar el dolor de tripa de Mumpy, sin ningún éxito. En poco tiempo su situación empeoró, muriendo antes de llegar al hospital más cercano.