es como un abrazo, puede ser cálido o frío dependiendo de la persona
Hoy era un día malo. A veces Amélie sentía que no podría levantarse de la cama, no tenía ánimos ni siquiera de ver su serie favorita. Solo quería llorar y dormir, en ese orden.
Sentía sus ojos pesados y su alma ausente.
Se quedó acostada por cinco minutos más, sabiendo que su padre iría a verla. Cerró los ojos y empezó a enumerar las cosas buenas en su vida tal y como su psicólogo lehabía dicho.
1- Tenía a su papá.
2- Tenía a Reggie, su erizo.
3- Había visto a su grupo favorito en vivo.
4- Se había hecho amiga de Atenea.
Y listo, su lista se reducía a esas pequeñas cuatro cosas.
-Hey, amor ¿qué tal?-su padre entró, Amélie sintió su perfume y le encantó.
-Hola, papá-murmuró, aún con sus ojos cerrados.
-No te decía a ti, hablaba con Reggie, mi informante-Amélie sonrió y sintió como sus ojos se llenaban de lágrimas-. Un pequeño erizo me informa que te quedaste hasta tarde con la luz encendida.
-Estaba leyendo-murmuró e intentó que su voz no se quebrara. Odiaba sentirse triste.
-Oh, amor ¿no es un buen día?-la castaña negó con la cabeza y se quebró. Aún más de lo que estaba-Hey, hey, tranquila ¿de acuerdo? Vamos a respirar y vamos a llorar todo lo que podamos, hay que vaciar el corazón antes que se desborde.
-Y-yo-respiró-... En serio odio sentirme así y no sé como cambiarlo-sollozó y se lanzó a los brazos de su padre.
-Amor, lo vas a lograr porque eres una chica maravillosa tan fuerte como Luke Skywalker-Amélie rió.
-Deja tus metáforas frikis, papá.
-Si no fuera porque soy un friki, no serías ni la mitad de lo genial que eres, Lie-besó su cabeza-. Si quieres puedes faltar a la escuela, los llamaré y les inventaré alguna excusa.
-No, iré. Tengo que hacer un trabajo de biología con una compañera.
Se topó a Atenea en el autobus. Le sonrió y no se acercó por miedo a quedar como una tonta.
-¿Así que solo soy tu amiga en el colegio pero me ignoras en el autobus? Estoy considerando nuestra amistad-iba entrando al instituto cuando sintió la voz de Athenea que le hablaba.
-No, es solo que-sintió caliente sus mejillas y su cuello-, la verdad es que no quería interrumpirte a ti y a tu novio y quedar como una imbécil.
-¿Mi novio? ¿Te refieres a Ares? Oh, Dios, creo que voy a vomitar. No podría ser novia de una persona con la que compartí útero-Bien, ahora si había quedado como una tonta.
-Oh, yo, lo siento... no quería, es decir, no pensé que-suspiró nerviosa y enterró sus uñas en la palma de su mano. Atenea lo notó y suavizó su gesto.
-Hey, no pasa nada-la mano que se hallaba en su codo bajo hasta su puño apretado e intentó que la castaña se relajara. Funcionó-. No tenías como saberlo, además de la coincidencia del nombre de dios griego y el parecido-sonrió. Intentó que Amélie la mirara para hacerle saber que todo estaba bien, pero los ojos de la ojiverde estaban enfocados en sus manos juntas. Atenea apartó su mano, ahora ella era la sonrojada-. Lo siento por eso, no debería haberte tocado sin tu permiso, es decir, no somos tan cercanas y...
-¿Qué tal si dejamos de ser unas bobas y hacemos como si no nos hubiéramos visto aún?
-Hola, Amélie ¿qué tal tu mañana?
-Bien, pero, ya sabes, vi a esta compañera de salón que no se acercó a saludarme.
-Eres una imbécil-sonrió y le pegó un delicado puñetazo en el brazo.
Amélie no se arrepentía de poner a Atenea en su lista.
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té y café
Teen Fictionsolo otra historia de amor {necesitaba escribir algo soft y sin dramas}