Arreglos Florales

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A ninguna le preocupaba mantener la palabra trabajo en su mente y menos dar señales de que estaban vivas. Su inaplazable compromiso era mantenerse juntas brindándose su amor de todas las formas posibles. Nada en esos sucesivos minutos tendría más importancia que invertir sus cinco sentidos la una en la otra. Por más de dos horas estuvieron sumergidas en un intenso agotamiento físico y ahora la recuperación incluía un baño, comida y abundante líquido, todo en ese estricto orden. Jazmin hipnotizada acariciaba con su mano la espalda desnuda de Florencia desde el comienzo de su cuello hasta el final donde su cadera dejaba espacio a sus bien formados glúteos.

─¡Floramor! ¿Quiero hacerte una propuesta?

─Dímela sin parar de hacer ese encantador movimiento con tu mano.

─¡Bañémonos juntas!

─¡Te iba a sugerir lo mismo! Pero antes necesito tomar agua estoy deshidratada.

─¿Y no tienes hambre? ─al ver que se volteaba rápidamente y la miraba con algo de lujuria, Jazmin se apresuró a aclararle ─ ¡Hambre de alimentos, amor! Sino comemos vamos a debilitarnos más de lo que ya estamos. ─Florencia aprovecho el instante de descuido de ésta y se colocó encima de ella besándola mientras neutralizaba sus brazos para tenerla a su antojo. Jazmin inmovilizaba fingía estar desprotegida y su expresión facial solo aumentaba el deseo de la chica que amaba por hacerle travesuras. Unas cuantas veces mordió su labio inferior con suavidad en principio y luego con maldad hasta escuchar la queja de la colorada por el dolor que le infringía. Jazmin intentaba besarla sin conseguirlo pero no se daba por vencida. Ya rozando con su nariz su mentón Florencia exclamo divertida.

─¡Justo en esta área nuestros sabores y olores se confunden! Es irresistible esa combinación. ─Pasando su lengua despacio observaba que reacción provocaba.

─¡Bésame ya! Te lo ruego. ─no llegaba a cumplir el deseo del todo porque solo la rozaba con sus labios para torturarla y volverla loca. ─¡Floramor! No me hagas sufrir. Me estás matando. ─ésta disfrutando verla suplicar le ofrecía una sonrisa envuelta en malicia. ─¡Amor! Apiádate de mí me urge sentir tu ese sabor.

─¡No sabes lo que me excita verte así! Me encantas Jazmin del Rio. Me enamora cada milímetro de tu fisonomía, eres un sueño de mujer.

─¡Ay por Dios! Es hermosa tu forma de hacer que me derrita por ti. Te amo.

─Tú me inspiras hacer y decir cosas que hasta a mí me asombran. Así de comprometida me siento.

─Mis oídos se pueden volver adictos a tus dulces palabras y mis labios a los que le estas inhibiendo la delicia de tu contacto ya son rehenes de tu boca. ¿Me vas a besar o me seguirás aumentando el desespero? ─ Florencia la libero de su agarre para irse acercando lentamente sin dejar de perderse en el verde oscuro de sus ojos. Entregadas a su intensa pasión degustaban sus lenguas como antesala a lo que significó su nuevo encuentro amoroso a la luz del día. Pocas habían sido las horas en que conciliaron el sueño y al ser conscientes de que nada ni nadie las haría abandonar ese apartamento decidieron hacer las respectivas llamadas que justificarán su falta, para después bañarse juntas y darse más muestras de afecto entre agua y espumas. Para ambas sin manifestárselo dos sinónimos ocupaban su pensamiento, Propuesta y Proposición. La sola idea de recibir un no como respuesta hacía sentirse temerosas. Cualquier precipitación o mal entendido podría arruinar el momento sublime que vivían y exponerlas a que su amor se viese afectado. Con sus batas de baño y toallas en su cabeza mantenían un juego de besos cortos mientras preparaban lo que sería un desayuno, indispensable para las actividades donde se exigían el máximo rendimiento.

Entre Flores y CosméticosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora