La palabra religión (de religio) se forma a partir del prefijo intensivo latino re-, y el verbo ligare, que vendría a significar 'ligar', 'amarrar' o 'atar'; en conjunto, un fuerte vínculo o unión.
La palabra fe (de fides) significa 'confianza' , 'crédito' , 'respeto' hacia alguien o algo.
Una pequeña contextualización antes de pasar a los tres fragmentos entrecomillados a continuación, que son apuntes académicos sobre la obra de Gramsci (político marxista italiano) extraídos de la red. Él fue, aparte del líder del PCI (Partido Comunista Italiano), un gran filósofo que teorizó sobre multitud de temas incluyendo el Estado, la cultura, los intelectuales, le hegemonía... Su ferviente actividad hizo que Mussolini lo encarcelara y finalmente murió poco antes de cumplir los 50 en una tardía libertad; uno de sus mayores logros es el planteamiento de que un cambio de sistema (un cambio profundo, no de simple gobierno) necesita ir acompañado de un cambio de mentalidad en la sociedad. La imposición de una nueva cultura que englobe a todos aunque bajo las reglas de esta nueva clase dirigente es el modelo de éxito para lograr la hegemonía (el consenso de la sociedad) y así mantenerse en el poder. En estos fragmentos el tema central es el Estado (1ro el monárquico, 2ndo y 3ro el burgués-modernoburgués), entre las ideas principales podemos ver el papel social de la religión en Europa desde la antigüedad hasta ahora:
"Desde el origen de la primera forma de Estado conocida en occidente, la primera gran monarquía medieval aparecida en la segunda mitad del siglo XII hasta terminado el proceso de revoluciones burguesas, la religión es el factor moralizador de la vida social. Ésta es el principal instrumento de control social. El Estado se identifica sólo a una simple estructura jurídico-política que es complementada, o a la que se le solapa, la acción de sujeción de la religión, garantizándole la eficacia de su dominio y la integración del hombre a su estructura."
- La monarquía y la religión forman una simbiosis perfecta en la que el poder militar/efectivo de la primera se ve legitimada por el poder moral/pasivo de la iglesia ante el pueblo. Los primeros reyes fueron tribales y se identificaban como guerreros ya que la fuerza era lo que los sostenía como líderes, más adelante la realeza se percató de que legitimándose como herederos divinos lograban "seducir" en lugar de imponer. El gobierno del miedo es impopular, el divino no.
"Con la explosión revolucionaria mediante la cual la burguesía logró apoderarse de las riendas del poder e instaurar el Estado burgués moderno, se inicia un proceso socio-histórico de secularización o laicización del Estado. Cada vez menos, los individuos interpretan la vida personal y colectiva en base a cosmovisiones religiosas. Desde una perspectiva histórica, la modernidad supone que por primera vez, las explicaciones y legitimaciones religiosas del mundo pierden su plausibilidad para gran parte de la población y, en consecuencia, la legitimidad de lo político deja de pasar por lo trascendente o religioso."
- Éste proceso de laicización viene dado paulatinamente por la lógica de los acontecimientos y no por un deseo vengativo de la burguesía contra una institución que apoyaba al antiguo régimen. La modernidad y el hecho de que la iglesia ya no estaba amparada por el nuevo poder, pues éste ya se legitimaba por sus lógicas inherentes, hicieron que la gente dejase de buscar la explicación universal de las cosas en la religión. Si la monarquía supuso el auge del clero, la burguesía significó la caída del mismo.
"Por lo tanto, el nuevo reto que esta situación plantea al Estado moderno, es la necesidad para su supervivencia. De "reconstruir los mecanismos de control social de la religión sin la religión".La función de la religión como mecanismo de control social, deben ser desarrolladas ahora, por un entramado nuevo de las formas del poder en el que se conjuguen, los contenidos de una ética social secularizada y las formas y prácticas de subjetivización, que hagan posible conectar los adentros psicológicos del hombre con los imperativos del orden social."
- Incluso para la realidad histórica de Gramsci (que murió el 1937 y no en un mundo ultracapitalista globalizado como el actual), el dilema del estado moderno queda claro. El sistema burgués pudo al principio sostenerse ante el pueblo como un estandarte de libertad ante el despotismo de la realeza, aquello era un paso nuevo. Sin embargo, el tiempo revela que tan solo encarnan sus intereses de clase, también que cuanto más crece el capitalismo del que se benefician más trabajadores necesitan para saciarlo. El proletariado, viéndose explotado por los patrones en nombre de sus bolsillos pueden decidir hacer una revolución obrera como la de 1917. Entonces el dilema se entiende por buscar la cohesión social lograda inicialmente por la religión en una nueva moral y realidad que revista el gris ambiente de la lucha de clases por un abanico de colores en el que convivan alegremente explotadores y explotados. Podemos tristemente comprobar que nuestra contemporaneidad tiende a adquirir tonos oscuros en lugar del pretendido arcoíris.
Habiendo analizando estos fragmentos, junto a los textos explicativos, comprendemos la función histórica de la religión en la sociedad. Ahora pasamos a analizar el propio acto de fe , para así poder desentrañar la filosofía que guía al rebaño y entender como logra entrar en tantos corazones.
La fe consiste en eso, en tener una creencia ciega sobre algo que no puede ser demostrado mediante pruebas empíricas.
Esta se halla escondida entre nuestras emociones, en nuestra pasión, ya que es imposible por las contradicciones lógicas que se sustente en la piedra angular del hombre ilustrado, la razón. Entonces, la fe es por naturaleza contraria al uso de la razón (no hay expl. verdaderamente científica) y suponer cualquier otra cosa es engañarse, incluso así hay quienes aparentemente pueden convivir con ambos conceptos; puede ser fruto de la ignorancia o bien puede ser una "aceptación" del papel moralizador de la religión moderna (como una ONG).
Este podría parecer un hecho bohemio incluso mágico el de creer sin realmente saber, siendo así comprendido durante los siglos de los siglos hasta hoy. La magia, la superstición, los rituales, la mística en resumen, proliferan en ausencia de verdades objetivas científicas. Esta mística logra el respeto de las mentes pobres (el protestantismo veía la simbología sagrada como un "engaño" de la iglesia catolica y al dividir-se desecharon esas practicas) que abundaban por entonces debido a la falta de educación. Hoy en día, la fe no necesita de la liturgia ancestral para ser retenida en el rebaño, pero el papel otorgado actualmente la hace parecer una ridiculez tan ampliamente extendida por el mundo y asentada en nuestro interior que no hay modo de quebrarla a pesar de su inconexión con el relato contemporáneo.
¿Como iba a estar tanta gente equivocada? No nos engañemos, aunque bajo la palabra fe el matiz mas importante para sus creyentes (esos son el motor de cualquier religión) sea la idea de esperanza (que responde nuestra necesidad primitiva de afrontar los miedos mas íntimos e humanos) en verdad lo que se encuentra tras la venda de terciopelo, su fondo real, no es mas que puro dogma. El dogmatismo es la fórmula que rige ciertos conocimientos como verdades imposibles de debatir. Así pues, la fe vive disfrazada de esperanza siendo en verdad poco mas que un muy buen guión pasado por talentosas manos a lo largo de los siglos. Este guión se basa en unos hechos históricos y en personas probablemente reales (que no por ello hay que suponer que sus hechos fueron verdaderos, eternos e inmutables). El dogma pretende ser esperanzador, sin embargo esto no significa que vaya a traer esperanza.
En fin, si algo creo haber aprendido con el tiempo es que el ateísmo marxista (el + ortodoxo o puro) es irreverente con las religiones por su papel controlador. Y que esta irreverencia, a pesar de ser la respuesta logica de la Teoría, es un descalabro en la Praxis. El mismo Stalin "reabrió" la iglesia ortodoxa soviética al cabo de un tiempo de persecución a todo el clero ya que necesitaba apoyo moral (como recuerda G. Orwell en Rebelión en la granja).
La modernidad nace cansada de sangre teniendo como moda la tolerancia, mientras que la democracia se enriquece del pluralismo. Como marxistas o socialistas debemos afrontar la religión desde la cultura y no desde la guerra como el siglo pasado.
No queda otro remedio que respetar el derecho a la estupidez.
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Política actual (Teoría y Praxis)
Não FicçãoMi más humilde opinión sobre el panorama político del momento. Sin filtros. Luchando por un mundo mejor en el frente de la cultura, la primera víctima siempre es la verdad.