Adam abrió la puerta de su habitación y entré.
El color azul oscuro quedaba perfectamente e inspeccioné hasta el último detalle del cuarto. En su escritorio había una laptop y un paquete de cigarrillos, con un cuaderno y unos dibujos pegados a la pared.-¿Vos hiciste estos?-le pregunté acercándome al escritorio y dándole la espalda. Los dibujos eran fantásticos, una calavera junto con unas rosas se lucía en medio de los otros que eran otras cosas, pero el que más me llamó la atención fue ese.
-Si-respondió Adam-Los hice cuando mamá murió, por eso son tan...oscuros-dijo y me di vuelta.
Al hacerlo, mis ojos se dirigieron al torso desnudo del chico al que tenía en frente mío.
-¿Qué...qué haces?-tartamudeé mirando cada uno de sus tatuajes, que llenaban espacios de su cuerpo marcado.
-Vas a dibujarme-dijo
-Puede ser con una camiseta puesta-dije y éste sonrió acercándose a mí.
-¿No te gusta lo que ves?-preguntó y volteé la mirada.
-No es eso...es que...-traté de decir.
-¡Oh vamos Ginger!-se enojó ahora-¡No tienes cinco años!-bufó.
-¡Bien!-me rendí. Es imposible ponerse de acuerdo con este chico.-Eres insoportable.-le dije y sonrió.
Tomé la carpeta con el lápiz, y me senté en el piso. Adam hizo lo mismo y se sentó frente a mí a un espacio adecuado para dibujarlo cuerpo entero. Me miró fijamente y comencé a dibujarlo.
Empecé con su pelo oscuro, detalladamente. Luego seguí por su rostro y sus ojos penetrantes, que tal cual el dibujo, me miraban intimidándome, como siempre.
Seguí por sus brazos y piernas con el jean. Ya con el cuerpo listo, terminé por dibujar cada uno de sus tatuajes.
Listo.
Levanté la vista de nuevo y Adam no corrió su mirada un segundo de mí.-He terminado-se levantó aún viéndome y se sentó a mi lado. Miré su cuerpo. Quería tocarlo, tocar sus tatuajes.
-Es asombroso...-miró el dibujo-Sos asombrosa-me miró a mí ahora. Miré sus ojos como si viera un bosque en la noche, desprendiendo oscuridad nocturna.
-Gracias-logré decir en un suspiro.
Adam miraba mis ojos y bajaba a mis labios.
-Si ya terminamos, voy a irme-dije saliendo de ese trance incómodo.
-Si, claro-dijo él levantándose y agarrando un cigarrillo para ponerlo en su boca.
-Nos vemos mañana-dije-¿Me llevo la carpeta yo?-pregunté.
-No, deja-dijo-La llevo yo mañana al instituto mejor-asentí y caminé para darle un beso en la mejilla.-Adiós-me devolvió el beso.
-Chau, Gin-dijo y salí de la habitación. Respiré.
Es como si todo este tiempo no hubiera estado respirando por mi cuenta. Como si por fin pudiera llenar mis pulmones y dejar salir todo el aire acumulado.
¿Por qué me pongo así por él? ¿Por qué genera eso en mí?Caminé a casa pensando en lo que acaba de suceder y sonreí. Dentro de todo creo que puedo soportarlo.
Abrí la puerta de casa y Elena me esperaba sentada con la cena lista.-Lo siento, debí avisarte-dije lamentando hacerla esperar tanto
-Te vi pasar con...Adam-dijo y sonrió
-Ah si, eso-dije esperando a que me sirva un delicioso plato de arroz con azafrán.-Tengo que hacer un trabajo con él, de arte-expliqué.-Por eso estaba en su casa-dije
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Adam.
RomanceÉsta no es la típica historia de amor juvenil, ni la típica historia del chico malo y la chica buena. Ésta es la historia de cómo un amor puede hacerte vivir de nuevo. Cómo puede hacerte sentir cosas que nunca habías sentido, ni experimentado. Cómo...