C 22

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Una tarde, al volver a casa después del instituto, vió que había llegado una carta de su padre. La dejó encima de la mesa y fue a cambiarse. Cogió de la mochila algunas cosas que tenía por hacer y se sentó en el salón junto a Kumagoro. Hizo algunas tareas mientras esperaba a que Yuzu volviera para leer la carta. Desde que solucionó los problemas con su padre y era capaz de leer sus cartas, siempre esperaba a su hermanastra para leerlas juntas. En ocasiones también se unía su madrastra. Por fin sonó la puerta y una rubia teñida entró en el apartamento.

- Ya estoy en casa.

- Bienvenida, Yuzu.

- ¡Uooh! ¿Una nueva carta de papá?

- Sí.

- ¿La abrimos? - Cogiendo la carta y sentándose en la esquina contraria de la morena. Esta última se levantó y se colocó junto a ella. Abrió la carta, le dió las fotos a la presidenta, mientras ella leía en voz alta lo que ponía en aquel papel. Cuando terminó de leer, miró a la otra chica con una sonrisa. - ¡Tú padre es realmente genial!

- Siempre dices eso. - Dejando las fotos en la mesa y volviendo a su sitio.

- ¡Eso es porque es la verdad! - Cogió las fotos para verlas ella.

- Sí, supongo. - Volviendo a sus quehaceres.

- Hey, Mei...

- ¿Qué?

- Riete.

- ... No.

- ¿Qué?¡Solo un poco!

- ¿Por qué tengo que reír para ti? Y... si tienes tiempo para molestarme, ¿no deberías usar ese tiempo para estudiar?

- Eeeh... - Salió del salón y un tiempo después volvió a entrar, se había rizado el pelo y puesto el uniforme de forma correcta. - ¡Muy bien!¡Prepárate para mi interpretación de Momokino-san!

- ...

- ¡Hoy no voy a tolerar esto!

- Captaste sus características bastante bien. Como su peinado...

- Gra--gracias... ¿Mei-Mei te ayudo?

- Cinco puntos.

- ¡Yuzu Aihara! ¡Ten más sentido común y ríndete!

- Seis puntos.

- ¡El futón flew-ton!

- Cero puntos.

- Buh. - Volvió a irse y al entrar de nuevo llevaba su ropa y pelo habitual. Se sentó en la silla al lado de Mei. - Oye miraaaa ¡boooo! - Estirandose la cara y sacando la lengua.

- ... - ¿Se supone que eso debería hacerla reír?

- ...

- Tu lengua es muy larga. Me voy a nuestro cuarto. - Recogió las cosas y se fue.

- ¡Cielos! ¡No reacciones así!

Dejó los cuadernos encima del escritorio. Cogió un libro y se sentó en la cama a leer. Poco después entró la rubia. Se acercó a ella por detrás gateando por la cama, agarró el libro que tenía en la mano y se lo quitó, asustando a la morena. La cual se giró.

- Para ya. - Lejos de parar la tiró de los hombros y la empujó, tumbandola en la cama. - ¿?

- ¡Toma esto!¡Es la hora de las cosquillas! Muahahaha. - Mientras metía las manos debajo de la ropa de la otra chica para intentar que se riera. - ¡Cómo estuvo eso! No hay nadie que no se ría con mis cosquillas demoledoras.

¿El sueño que le salvó la vida? [Citrus]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora