III: Tareas Everywhere

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Tareas, tareas, ¡ah! Y también TAREAS, así es como se había resumido mi primera semana de clases, a pesar de solo tener 6 clases distintas no soportaba más.

-Vamos Lilith apresúrate a comer que tenemos que avanzar con el trabajo de Ética.

-Ya voy Adam, si me apresuro más terminare atragantándome-. Dije, llevaba esta semana tratando de encontrar como terminar todas las tareas sin morir en el intento, bueno dejando de exagerar, lo que más se me complicaba era la de Literatura ¿Cómo no verdad?, teníamos que entregar cada clase un avance de 10 hojas de una historia, la mía trataba de una niña que había perdido a su tía y se aventuraba a buscarla, pero no se me da bien lo de escribir así que ya no sabía que más agregar.

-Me voy, tengo teatro- dijo Adam mientras se iba, pero antes de salir añadió,- Recuerda que tienes clase Lilith.

Salí casi detrás de él, y antes de perderlo de vista le dije (en realidad lo grite pero eso que importa)- No me llames Lilith-. Si lo se tardó mucho en procesar las cosas, qué más da.

El solo rio y lo perdí de vista, el desde hace tiempo me había estado llamando Lilith, no sé cómo pensó en eso pero era un poco molesto. Bueno la verdad ahora que lo pienso es una abreviación rara de mi segundo nombre, que importa.

Gracias a los dioses solo tenía una hora de Idiomas así que a partir de las 4 estaría libre, Adam me pidió "amablemente" que ayudara con la investigación de Ética, y diciendo amablemente me refiero a que me fulmino con la mirada y me dio un sermón muy largo, así que accedí para que dejara de aburrirme, por lo tanto terminando la clase de Idiomas iría a la biblioteca por algunos libros; Adam me había dado una lista de todos los que necesitaríamos, y la verdad no era una lista muy corta que digamos.

En el camino a la clase de idiomas no me paso nada, ¿Acaso tenía que suceder algo?, bueno dejando a un lado todas las veces que casi me caigo porque eso ya es parte de la rutina, la vida real no es tan interesante me imagino en una de esas historias de amor típicas donde la chica tímida se choca con un chico y se enamoran, si yo me chocara con alguien lo más probable es que me gritaría para que prestara atención por donde camino, o simplemente pasarían de largo como si no existiera.

¿He mencionado que odio las historias de amor? como si eso fuera pasar es demasiado irreal, antes de que pase algo así yo me voy a Hogwarts, y nadie habría muerto en los libros, bueno ya es exagerar pero es que lo mismo hacen esos libros de amor que bueno sinceramente suelen mostrar relaciones nada sanas, no estoy diciendo que sea así en todos pero suelen ir a los extremos; o todo es color de rosa o es un amor toxico. Ir a Hogwarts sería una de las dos cosas que más amaría, la primera sería volver a ver a la persona que me regalo los libros de Harry Potter, pero no hablare de eso.

Concentrándome en la realidad tengo que... ¿Qué? De nuevo lo olvide, creo que herede la memoria de Neville y su torpeza un poco qué tal si Hogwarts existe y yo soy su prima lejana o algo así (*.*), recapitulando: tuve literatura, luego ética, después Adam y yo comimos y avanzamos con el trabajo, clase de ciencia, trabajo con Adam, así que esto debería ser Idiomas.

Todo el tiempo que pase parada en medio del pasillo recordando que debía hacer debí parecer una loca, vi la hora 2:57 tenía tres minutos para llegar a la clase antes de que Madmoiselle Agnés tuviera un motivo para castigarme. Desde el momento en que yo llegue al internado ella me odio, yo era –todo lo que las chicas francesas no son- por lo menos eso había dicho en una clase.

Madmoiselle Agnés y la profesora Cortez estaban de acuerdo en que yo era la peor alumna, pero tenían dos maneras muy distintas de expresarlo; por un lado la profesora Cortez era tosca y no le importaba decir lo que quería libremente, y por el otro la profesora Agnés siempre hacia comentarios "sutiles" y decía que lo hacía para que yo mejorara.

Limonada, otra historia de amor.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora