parte -vii-

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Minho mira con fastidio el estacionamiento y que el bello McLaren no estuviera ahí, sobre todo su dueño que apenas e hizo una tonta publicación, y él no sabe aún si la foto le pertenece a un chico, es decir, el conejito o a una chica realmente plana y sin pudor.

Quería ver su cara de perdedor cuando encontrara su horrible jersey quemado, por eso fue temprano al sector de los casilleros de esa facultad, pero nada.

Nada. No había señales de Lee Taemin.

Él no daba luces de aparecer pronto y sus clases ya empezarían en unos minutos. Maldiciendo entre dientes sale del lugar y corre rápidamente a sus clases. No podía perderse ni un minuto porque su profesor le tiraría la puerta en la cara.

Pero es tan grande su sorpresa que se detiene en la puerta, porque no era una visión, era ella, parada al costado de la puerta, mirándole descaradamente, como hizo alguna vez en el pasado y fueron a entrar a clases juntos, sólo para que el profesor terminara echándolos de ella.

—¿Qué haces aquí? —pregunta en lo que ella le toma del brazo y lo arrastra hasta la parte trasera del aula, justo como aquella vez.

Es demasiado extraño que Haneul, quien se decía enamorada del niño bonito, estuviera ahí coqueteándole y contoneando sus caderas al caminar, como si fuera una chica soltera.

—¿Al fin te diste cuenta de que me amas, deseas y todo lo demás? —le guiña el ojo.

Él suelta la delgada mano y se sienta dejando su maletín en el piso, sin perder el tiempo de ver a la bella Haneul jugando con sus cabellos y cruzando las piernas, para que él pudiera verlas en su más larga y desnuda extensión.

—Silencio, empezaremos la clase.

Suspira, porque eso sería difícil, poner atención a la clase y a la mujer bella que estaba coqueteándole tan de frente. ¡Diablos! Seguro ya terminó con el niño bonito y ahora estaba ahí, sabiendo que él era el hombre de su vida.

Y cuando intenta concentrarse en la explicación y la resolución de sus ejercicios, siente cómo ella empieza a insinuarle que bien podrían salir de la clase e ir a hacer algo más divertido que sólo estar ahí atendiendo a una clase, igual de excitante, la verdad.

El tiempo, en esa hora y media, sufre de una elongación que no puede explicar, que le enferma cuando ya casi es hora y él está en mitad de un control que se le ocurrió de la nada al profesor que tenía cara de total satisfacción al verlos tan preocupados y perturbados a todos.

Y ella ya tenía una mano que juega sobre la tela de sus jeans, subiendo y bajando por el largo de sus muslos, y cada vez subía un poco más, hasta terminó arañando la tela que cubría su entrepierna, como si quisiera rasgarla.

¡Mierda!

—¡Basta! —se queja bajito, para no ser echado del control y que ella, por favor, dejara de estar rasguñando la tela de sus jeans.

Tenía una erección prominente y dolorosa. Que nadie le culpase, era hombre y además era un caliente. Y a la mierda con el respeto por el contrincante, si ella estaba ahí insinuándosele, él no perdería el tiempo preguntando si estaba soltera nuevamente.

¿No era obvio?

Sabe cómo es Haneul, y que ella sólo volvería a él después de haber dejado al niñito pijo ese, habiéndose dado cuenta de lo que estaba perdiendo.

Además...

Siendo Lee Taemin, Lee Taemin, era como si Haneul estuviera soltera. Claramente podía tomar la oportunidad, no sólo de ir a joder, sino que de ir a concretar su regreso oficial.

Polvo Pica PicaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora