Capítulo 27: El Sabueso De Los Baskerville.

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Han pasado de nuevo mucho tiempo desde la última vez que subimos un post, pero entre que no ha pasado mucho y lo de nuestra segunda hija, no hemos tenido ningún acontecimiento que podamos informar.

-Ya llegue… Nada más regresar de mi primer día tras la baja de cuatro meses me encontré a Zoé gateando por el salón huyendo de Sherlock que la perseguía para que hiciera puzles mentales.

-Zoé venga pequeña. Rápidamente fue hacia mí y la cogí.

-Nuestros pequeños salen de espabilados a ti, apenas tiene cuatro  meses y medio y ya gatea, y eso que dicen que empiezan a los seis.

-Ya que también sale a mí ya podía hacer espabilada para hacer puzles.

-Es que ella ha sacado otra cosa tuya.

-¿El qué?

-La dependencia hacia mí, ninguno son capaces de despegarse de mí. Le di un montón de besos a mi pequeña.

-Oye, yo también quiero. Celoso vino hacia mí también y me beso.

-Y Arthur ¿Te ha enviado algún mensaje?

-Sí, dijo que le enviara foto de su hermanita para presumir con sus amigos.

-Ju, este chico.

-Dame la pequeña y mira ese bastón. Le di a la niña a pesar que ellas no quería.

-Lo siento pequeña pero mami tiene trabajo. Ya la niña en sus brazos sostuve el bastón que dijo.

-Quiero tu opinión, ya que sobre la nueva cafetera no creo que quieras hablar.

-Es el famoso bastón del doctor Mortimer, un hombre de edad avanzada y de gran éxito, sino no le hubieran regalado este magnífico bastón- mire la punta –por el desgaste de la punta diría que hace sus consultas a domicilio, al lado de las iniciales tiene una inscripción de sus amigos, seguramente un club de caza.

-Bien, viste pequeña Zoé mami ha utilizado la observación antes que el ordenador.

-Muy gracioso.

-Que quiere que te diga, no muchas personas es como nosotros, pero aunque no se tenga talento son de buena ayuda para activar nuestras facultades, por eso desde mi corazón te digo que si no te tuviera yo no podría avanzar nunca y también porque me has hecho dos hermosos regalos.

-Ju, ju, la paternidad de ha vuelto tan sentimental.

-Cariño, no he terminado, solo he querido suavizar el que hayas fallado con tu observación, la “H” que tiene es de hospital por si pensante que fue de caza te equivocaste, la “C” es de Charing Cross, no es un hombre tan maduro, diría más que es muy joven, como unos treintas, de carácter amable, algo despistado, no es codicioso y al igual que nosotros tiene un perro- puso a la niña en la cuna, ya dentro se ponía a protestar –pásamelo con cuidado.

-Tómalo. Me senté al lado de la cuna y puse mi mano para calmarla.

-Bien, ahora veras- con el bastón en la mano se puso a mirarlo con su lupa –es más grande que un Terrier, pero más pequeño que un Mastín. Miro a la ventana a la vez que se oían dos ladridos, los de Tobby y otro perro.

-Tenemos visita.

-Un perro de agua, ya lo sabía.

Después de pequeño barrullo con los perros subió el doctor Mortimer con su perro.

-Sea bienvenido doctor Mortimer, viene a por su bastón ¿Me equivoco?

-No, no se equivoca.

-Tómelo.

Poniendo un sociopata en mi vida.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora