Elimínalo de tu vida si elimina tu sonrisa

39 4 8
                                    

A lo lejos pude vislumbrar dos sombras rodeadas de un fondo blanco, el cual fue cobrando forma hasta transformarse en la imagen del parque frente a mi casa. Decidí acercarme a las figuras para poner en claro mis sospechas sobre sus identidades.

En parte lo temía, pero quedé boquiabierto al descubrir que, en efecto, una de las misteriosas sombras era mi recientemente nombrado novio, Lucas. Apegada a él estaba una chica de su estatura, de pelo largo con un hermoso color anaranjado, cuerpo perfectamente definido, estilo único y sonrisa perfecta. Además parecía que era universitaria.

Me acerqué incrédulo y con dificultad, ya que temblaba como un flan bailando un baile hawaiano, y al estar a un escaso metro de ellos, lágrimas empezaron a brotar de mis ojos a mares: Lucas se estaba besando apasionadamente con esa desconocida. Al darse cuenta de mi presencia desvió su mirada hacia mí, lo que alertó a su amante haciendo que me mirasen ambos sin una pizca de culpabilidad ni arrepentimiento; más bien había pura malicia y lujuria en sus ojos.

-¿Qué crees que miras? -dijo el causante de mis sollozos en tono egocéntrico- Oh, ¿es que acaso pensabas que de verdad me gustabas? Por favor Alexander, abre los ojos, somos hombres -soltó Lucas como si nada. Al ver que mis llantos aumentaban su semblante se tornó serio, soltó a su acompañante y se colocó frente a mí, intimidándome aprovechando la diferencia de altura-. Que tú seas un homosexual afeminado no significa que todos lo seamos.

-Te dije que que aunque diese lástima debiste haberlo rechazado desde un principio -dijo la chica, la cual se encontraba ahora en la espalda de Lucas, introduciendo una de sus manos por debajo de su camisa.

No podía soportarlo más. Me sentía iluso, engañado, ultrajado, usado... , pero sobretodo ahora tan solo necesitaba desaparecer.

De repente, un precipicio apareció ante mí, como si alguien hubiese escuchado mis súplicas, así que sin darle muchas vueltas salté. Mientras caía no podía parar de recordar todos los buenos y malos momentos que pasé con mi amado, sintiéndome aún más inútil. Ya se podía ver el suelo, y sin previo aviso entré en pánico.

Un sueño... Bueno, más bien una pesadilla. Wow, los celos y una gran imaginación no son una buena combinación.

Las sábanas estaban en el suelo, seguramente de haberlas pateado, la ropa estaba manchada de sudor por varios sitios, y todo mi rostro y parte del cuello estaba mojado de lágrimas secas; lo peor era que esta era una sensación que me resultaba familiar.

Cogí las sábanas y las puse a lavar. Acto seguido miré la hora: el reloj de la cocina marcaba las 5 de la mañana. Decidí darme una ducha, la cual me llevó quince largos e interminables minutos.

Mientras me vestía en mi habitación reflexioné sobre mi pesadilla. ¿Sería que en mi subconsciente aún temo que todo sea mentira? ¿Será porque ayer me rechazó cuando intenté llegar a algo más?, ¿o tal vez porque no me dijo donde fue ayer? Estoy hecho un lío, creo que lo mejor es preguntarle directamente.

Terminé de vestirme, cogí mis cosas y antes de salir dejé una nota sobre la mesa de la cocina: <<Mamá, he salido antes, no te preocupes por mí. -Alex>>.

La casa de Lucas estaba a un par de manzanas de la mía, por lo que llegué enseguida. Estaba en frente de la puerta de su enorme casa. Miré el reloj del móvil y marcaba las 6:05 am, ¿estará despierto ya?, no me gustaría despertarlo...

Después de cinco minutos esperando fuera, vencido por el frío de la mañana decido escribirle un mensaje al móvil.

-<<Hey bello durmiente, estás despierto? :v>> (6:11 am)

Be YouDonde viven las historias. Descúbrelo ahora