Llegamos a casa de Dean, son las 4:23 am., no hablamos gran cosa en el camino, y lo comprendo, yo también estaría así si me hubieran apresado.
Estaciono la camioneta en el garage después de Fred, me dispongo a llamar un taxi para irme a casa.
-¿Qué haces? -me arrebata el móvil.
-Llamo un taxi, debo irme a casa. -respondo, él solo niega con la cabeza y ríe.
-Tú puedes quedarte a vivir aquí si quisieras. Anda, entremos.
Le obedezco, creo que es muy tarde, ¿dónde conseguiría un taxi a esta hora? Es de madrugada.
Fred se despide y se va a su cama, debe estar exhausto después de toda esta noche de locos, si no fuera por él Dean seguiría en ese maldito lugar.
Me he quedado a dormir antes aquí, es un lugar muy acogedor, tranquilo, silencioso, perfecto para pasar un fin de semana sin que nadie te moleste.
-Duerme en mi cuarto, yo me quedo en el sofá. -me dice Dean acurrucandose con un cojín.
-Vete a tu cama, ha sido una noche larga para ti, yo estaré bien en este sofá.
-¿En serio crees que te dejaría dormir aquí? Sólo miralo -suelta una risa, pero siseó para que se calle, Fred ya está durmiendo-, es muy viejo e incómodo.
-¿Entonces qué? -le pregunto cruzandome de brazos, él pone una cara desafiante.
-Durmamos juntos. -escupe sin que su cerebro conecte a su boca.
-Creo que te golpearon fuerte la cabeza, estás delirando.
-Por Dios, Marion, ¿hace cuánto nos conocemos? ¿No crees que podamos dormir juntos?
Me veo dudosa un momento, ya habíamos dormido juntos alguna vez cuando niños, teníamos once o doce años y después lo dejamos de hacer. Ahora tenemos dieciocho y no sé qué es lo que me pone nerviosa.
-Está bien, hagamoslo. -acepto.
Ambos subimos a su habitación, es típica de un hombre, póster aquí y allá, ropa tirada en el suelo, la cama no está hecha, no tiene ventanas así que no entra más luz que la artificial por un foco haciendo que sea demasiado fría.
-¿Recuerdas que no tengo ropa?
-Mi ropa también es tuya, toma lo que quieras, yo bajaré por algo de agua, ¿quieres? -niego con la cabeza. Él sale de la habitación y me aventuro a buscar algo para dormir cómoda.
Empiezo a abrir el clóset y tiene solamente ropa para salir, pantalones, camisas, playeras, cazadoras, opto por abrir los cajones ya que ahí es donde la gente suele guardar la ropa que es para fachas.
Después de dos cajones inspeccionados, el tercero me da lo que busco, un pants que parece algo grande para mí, pero esos son los mejores para dormir; también encuentro una playera demasiado grande y cómoda.
Comienzo a despojarme de lo que llevo puesto, primero la cazadora, después la blusa. ¿Debería dejarme el brassier?, nunca puedo dormir con él porque es demasiado incómodo, si lo pienso un momento... Bah, me lo quito; ahora la parte baja, zapatos, jeans.
Me pongo el pants, me queda un poco grande, pero es más cómodo, cuando estoy a punto de ponerme la playera, escucho un estornudo detrás de mí, es Dean que ha estado viendo el Show todo este tiempo,
Cubro mis pechos, me doy la vuelta y termino de ponerme la playera, parece que él lo está disfrutando.
-No puedo creer ésto. Me voy. -recojo mi ropa, y trato de ponerme de nuevo los zapatos, pero por los nervios y las manos llenas se me dificulta.
-No te puedes ir -susurra mientras cierra la puerta de su habitación, ¿me piensa violar? ¿No acaba de estar arrestado por defenderme? -, es de madrugada, Marion, sería una locura que te vayas sola.
-¡Me estabas viendo desnuda! ¿No te parece enfermo?
-Yo acababa de llegar, no vi gran cosa.
-¡Aún así debiste decir que llegaste!
-Baja la voz, ¿quieres despertar a todo el mundo? Ya vamos a dormir, anda.
No me parece bien lo que hizo, pero creo que me pasaría algo peor si me voy a esta hora a casa, son las 5:00 am., además, él dice que iba llegando... Así que no vio nada, quiero creerle.
Somos mejores amigos, estas cosas pasan.
Él se acerca a mí, me toma por los brazos y me carga estrujando mi pequeño cuerpo contra el suyo. Puedo sentir su calor abrumandome, me hace reír, él también lo hace, no sé qué sería de mí sin él, ha estado en los mejores y peores momentos de mi vida, no la imagino sola.
Nos abrazamos y vamos a la cama, entramos debajo de las sábanas jugueteando, hace tanto no hacíamos esto, es un placer estar viva junto a él.
-¿Cuál es el mejor recuerdo que tienes de nosotros? -le pregunto entre risas.
-¿Recuerdas cuando jugábamos a ser superhéroes? Tú volabas y yo tenía superfuerza -empieza. Sí, lo recuerdo-, una de tantas veces que lo hacíamos, yo fingí estar muerto, y éramos niños, caíste redonda -suelta una risa hermosa-, entraste en pánico, yo no sabía qué hacer, solo estaba tirado en el suelo, pensaste que me habías asesinado.
-¿Ese es tu mejor recuerdo? -le pregunto.
-Viene después, en tu miedo de ir a la cárcel por asesinato, intentaste revivirme -empieza a dejar la risa de un lado y continúa hablando en un tomo más serio-, supongo que viste muchas películas de princesa.
-¿Por qué? ¿Qué hice para que volvieras a la vida? -recobra la sonrisa, intensificando ésta.
-Me besaste.
Silencio. Eso si no lo recuerdo.
-Vamos, era una niña.
-Pero lo hiciste, y aunque era pequeño... Me gustó que lo hicieras.
-No te volvería a besar.
-¿Ah, no?
Estamos acostados uno frente al otro, no tengo a donde ir, empiezo a sentir el calor abrumador del lugar, son los nervios, mi estómago se retuerce, ¡oh, vamos!, esto no puede pasar, somos amigos, no creía que algo así pasaría por solo dormir juntos, aunque sabía que era posible que el estar sensibles y juntos nos haría vulnerables a estas situaciones.
Dean toma mi mano y la pega a su pecho, dándome a entender que sienta su corazón; está acelerado, parece nervioso y emocionado a la vez, su cuerpo expide un calor diferente al que estoy acostumbrada, ¿son las hormonas? ¿Es amor?
Suelta mi mano sin dejar de moverla donde está, es una situación rara, tuve algunos novios a los quince o dieciséis, pero ninguno logró este efecto en mí, ¿es porque es Dean?
Sigo sintiendo su corazón, cada vez va más apresurado, mi piel se eriza; no entiendo nada de lo que pasa, pero no me desagrada. Él coloca su mano en mi cintura de una manera firme y sólida, pero sin perdiendo la delicadeza, acerca mi cuerpo al suyo, casi pegándolos, junta su frente a la mía, siento su respiración en mi rostro, es tan... Candente.
Hemos estado así unos minutos, no me suelta, pero tampoco quiero que lo haga, me gusta esto, nadie me había hecho sentir este frenesí.
-¿Te has preguntado alguna vez el por qué bromeo tanto sobre verte de otra manera? - susurra con la voz ronca.
En realidad no, nunca pensé que se tratara de algo sexual.
-No... -le respondo con el tono de voz que hago cuando estoy nerviosa. Él se da cuenta de inmediato, me conoce.
-No tienes por qué estar nerviosa, no te haré daño, Marion.
Desliza su mano por mí cuerpo hasta subir a mi cuello, lo acaricia delicadamente, baja sus labios hasta él y lo besa.
¿Qué está pasando? Un lado de mí grita que lo detenga, que somos amigos, pero creo que solo está nervioso de lo que pueda suceder; el otro quiere que continúe, trata de retarme para saber qué soy capaz de hacer, quiere que esto, sea lo que sea, no acabe nunca.
Nuevamente baja su mano a mi cintura, pero va más allá hasta llegar a mi cadera, la toma fuerte haciendo presión sin dejar de besar mi cuello. Me gusta, me hace sentir acalorada, el clima se siente húmedo y con un aroma a que estoy en problemas... O no.
Frena lo que está haciendo, ¿hice algo mal?
-Necesito saber si también quieres ésto.
Estamos a oscuras, sin ninguna fuente de luz, pero aun así siento que puedo ver sus ojos rogandome que diga que sí.
Asiento.
Nuevamente toma mi cadera, pero ahora no fuerte, sino de una manera suave. Mueve su mano, la desliza por mi espalda y lo hace tan lento que parece mantequilla.
Con su otra mano toma mi cabeza, y empujando ambas, me pega completamente a él, sin dejar un solo espacio libre entre su cuerpo y el mío.
Y sin más espera, me besa. Todo este rato hemos estado jugueteando, pero el beso es diferente, es sutil, comienza delicado, pero al pasar los segundos Dean sube la intensidad y yo sigo, me dejo llevar al calor de la situación.
Sus labios se vuelven más y más firmes cada vez, siento una brasa que arde dentro de mí, ¿es amor o pasión?, empieza a jugar con la lengua, no me separo.
La noche empezó siendo terrible, pero sin duda está acabando bien.
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Apaga tu cigarrillo
RomanceLa madre de Marion falleció cuando ella tenía 14 años de edad, a causa de un cáncer de pulmón, provocado por el tabaco y desde entonces ella se prometió nunca fumar uno en su vida. Ahora ella trata que su mejor amigo, Dean, deje de fumar, ya que...