Capítulo 50:

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― No. ― Su tono había cambiado de divertido a insultante. 
― Eso es bueno. Es realmente bueno saberlo. ―
Me acomodé de nuevo sobre la butaca del bar y sentí la piel de mis muslos cociéndose como plástico. Estaba sudando. Si la regla número uno de coqueteo no estaba en la lista, estaba bastante segura que la regla número dos no era sudar. Consulté mi lista. 
― ¿Sabes si Liam alguna vez tuvo una orden judicial? ¿Tiene historial de fugitivo? ― 
Sospeché que el camarero estaba sintiendo una mala vibración sobre mí, y decidí lanzar todas mis preguntas en un último esfuerzo... antes de que él me echara de la barra..., o peor, que me sacara del restaurante por acoso y conducta sospechosa ― ¿Él tiene novia? ― Dije bruscamente. 
― Ve y pregúntale. ― Dijo él. 
Parpadeé. 
― Él no trabaja esta noche. ―
A la amplia sonrisa del camarero, mi estómago parecía desmoronarse. 
― Él no trabaja esta noche... ¿o sí? ― Pregunté, mi voz avanzando lentamente hasta la octava ― ¡Se supone que él tiene el martes libre! ―
― Normalmente, sí. Pero está cubriendo a Benji que está en el hospital. Ruptura de apéndice. ―
― ¿Te refieres a que Liam está aquí? ¿En este momento? ―
Miré por encima de mi hombro, peinando mi peluca para cubrir mi perfil mientras escaneaba el área en busca de él. 
― Entró de vuelta a la cocina hace unos minutos. ―
Yo ya estaba retirándome del banquillo de la barra. 
― Creo que dejé el coche arrancado. ¡Pero fue genial hablar contigo! ― Me apuré lo más que pude para llegar al baño. 
Ya dentro del baño de damas, cerré la puerta detrás de mí, inhalé un par de veces con mi espalda pegada a la puerta, y luego fui al lavamanos y esparcí agua fría sobre mi cara. Liam iba a descubrir que lo estuve espiando. Mi memorable actuación garantizaría eso. 

En apariencia, esto era malo porque, bueno, era humillante. Pero cuando lo pensé, debía reconocer el hecho de que Liam era muy reservado. A la gente reservada no le gustaba que husmearan en sus vidas. ¿Cómo actuaría cuando supiera que lo tenía bajo una lupa gigante? 

Ahora me preguntaba qué me había llevado allí, ya que por dentro no creía que Liam fuese el chico con la máscara de ski. Quizás él tenía secretos oscuros, perturbantes, pero andar correteando por ahí con una máscara de ski no era uno de ellos. 

Cerré la llave, y cuando miré hacia arriba, la cara de Liam estaba reflejada en el espejo. 
Grité y me di media vuelta. No estaba sonriendo, ni tampoco parecía entretenido. 
― ¿Qué estás haciendo aquí? ― Dije jadeando. 
― Trabajo aquí. ―
― Me refiero a aquí. ¿Es que acaso no sabes leer? El símbolo de la puerta... ―
― Estoy empezando a pensar que me estás siguiendo. Cada vez que me doy la vuelta, tú estás ahí. ―
― Quería invitar a Catalina a salir. ― Expliqué ― Estuvo en el hospital. ― Yo sonaba a la defensiva. 
Estaba segura de que eso me haría ver más culpable ― Nunca pensé en toparme contigo. Supuestamente estás en tu noche libre. ¿Y de qué estás hablando? Cada vez que me doy la vuelta, tú estás ahí. ―
La mirada de Liam era aguda, intimidante, inquisidora. Calculaba cada una de mis palabras, cada uno de mis movimientos. 

― ¿Quieres explicar tu pelo chabacano? ― Dijo. 
Me arranqué la peluca y la tiré sobre la encimera. 
― ¿Quieres explicar dónde has estado? Has faltado los últimos dos días a la escuela. ―
Estaba casi segura de que Liam no me contaría sobre su paradero, pero dijo: 
― Jugando Paintball. ¿Qué hacías en la barra? ―
― Hablaba con el Barman. ¿Acaso es un crimen? ―
Equilibrando una mano contra la encimera, levanté mi pie para desabrochar un tacón de cuero de tiburón. Me incliné ligeramente y tan pronto como lo hice, la lista de preguntas que hice voló de mi escote y cayó al suelo. 

Me arrodillé para tomarlo, pero Liam fue más rápido. La sostuvo sobre su cabeza Mientras yo saltaba para obtenerla. 
― ¡Devuélvemela! ― Dije. 
― ¿Tiene Liam alguna orden de restricción contra él? ― Leyó ― ¿Es Liam un delincuente? 
― ¡Dá-me-lo! ― Dije entre dientes furiosamente. 
Liam soltó una risa por lo bajo, y supe que había visto la siguiente pregunta. 
― ¿Liam tiene novia? ―
Liam puso el papel en su bolsillo trasero. Estaba muy tentada de ir tras él, a pesar de su ubicación. Se echó hacia atrás en la encimera y niveló nuestros ojos. 
― Si vas a buscar información por ahí, preferiría que me preguntaras a mí. ―
― Esas preguntas ― Hice señas hacia donde la había escondido ― eran una broma. Catalina las escribió. ― Añadí en una racha de inspiración ―Es su culpa. 
― Conozco tu letra,________. 
― Bueno, ok, está bien. ― Empecé buscando una respuesta inteligente, pero me demoré mucho y perdí mi oportunidad. 
― No tengo ninguna orden de restricción. ― Dijo ― No he cometido ningún delito. 
Incliné mi barbilla hacia arriba. 
― ¿Novia? ―
Me dije que no me importaba cómo respondiera a eso. Cualquiera de las dos iba bien conmigo.
― Eso no es de tu incumbencia. ―
― Trataste de besarme. ― Le recordé ― Lo convertiste en algo de mi incumbencia. ― La sombra de una sonrisa pirata merodeó por su boca. Tuve la impresión de que estaba recordando cada detalle de ese casi-beso. 
― Ex novia. ― Dijo después de un momento. 
Mi estómago se cayó tan pronto como un repentino pensamiento saltó en mi mente. ¿Qué pasaba si la chica de Delphie y Victoria's Secret era la ex de Liam? ¿Qué pasaba si me había visto hablando con Liam en las máquinas tragaperras y ―erróneamente― había asumido que había mucho más en nuestra relación? Si seguía sintiendo atracción por Liam, tenía sentido que ella estuviese lo suficientemente celosa como para seguirme por ahí. Unas pocas piezas del puzzle parecían encajar... Entonces Liam dijo: 
― Pero ella no anda por aquí. ―
― ¿A qué te refieres con que no anda por aquí? ―
― Se ha ido. Nunca volverá. ―
― ¿Te refieres a que... está muerta? ― Pregunté.

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-A

Ángeles Caídos.. {Liam & Tú}Donde viven las historias. Descúbrelo ahora