∆ UNO ∆

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— ¡Bae Sun atiende la mesa ocho! – Gritó SeokJin desde la cocina.

— ¡Ya voy! – Respondí gritando mientras me dirigía dicha mesa – Buenos días, ¿Qué desea ordenar? – Pregunté al señor frente a mi fingiendo una sonrisa y amabilidad.

Odió esté trabajo, odio a mi jefe, en si... Odio la puta vida.

— Un americano sin azúcar – Respondió en tono serio y frío, al subir su mirada me vió por un momento sin ninguna expresión para después soltar media sonrisa – Por favor linda.

Asco.

— En seguida traigo su pedido – Hice una reverencia y me retiré entrando en la cocina para preparar el dichoso café.

— Aparte de psicópata y camarera, también chica Barista – Susurró en mí oído con una leve risita.

— Cierra la boca Ong, no estoy de humor – Solté dándole un golpe en el brazo.

— ¿Tú cuándo estás de humor? – Soltó una carcajada mientras preparaba otro pedido.

Suspiré profundo para poder relajarme y no hacer una estupidez.

— Mira, tengo suficiente con que el imbécil de Félix no haya venido y tenga que tomar su lugar, no tengo más paciencia para que un idiota como tú venga y hablé estupideces, así que calla antes de que me olvide que eres mi amigo y te corte las bolas – Solté casi gritando, estaba furiosa.

— De acuerdo loquilla, te dejo – Se despidió con una sonrisa y se fué.

Terminé el café maldiciendo a Seongwoo, el maldito imbécil es muy irritante. Puse el pedido en la bandeja para llevarlo a su mesa correspondiente, al llegar dejé el café en la mesa con un poco de brusquedad haciendo que un poco del líquido cáyera en la mesa y en los muslos del tipo quien soltó un pequeño gruñido para después mirarme molesto.

— Fíjate en lo que haces idiota – Dijo molesto.

— Lo siento señorito perfecto – Dije haciendo un puchero lastimero con falsedad.

— No lo sienta si no es en verdad – Rugió limpiándose.

— Bien, jodete y no molestes imbécil – Mi paciencia había acabado, estaba que mataba a alguien ahí mismo – Jodance todos – Dije retirando el mandil de mí cintura para tirarlo al suelo eh irme de ahí hecha furia.


[•••]


— Pero que chica tan pesada – Susurró el pelinegro viendo al chico de la mesa de al lado reclamándole al gerente – Interesante.

En su definido rostro salió una pequeña sonrisa ladina al recordar como aquella chica le jodia al estúpido chico.

Al terminar su desayunó pagó y regresó a su departamento, tenía que encontrar y conocer más a esa chica, en verdad le interesó su persona talvez iría a buscarla por la noche y se divertiría un rato con ella, al cabo hoy era su día de caza.

Two psychopaths - JJK Donde viven las historias. Descúbrelo ahora