34 - Cogiendo el toro por los cuernos

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Tras llamar al portero electrónico. Se puso la madre y me explicó que su hija no quería verme. Me recomendó que no la viese por ahora al menos. Que dejase pasar tiempo. Me puse muy muy pesado. Inventé que me iba a suicidar. No era verdad, pero me apenaba sentirse así.

De pronto bajó María.

-Anda macho, no veas lo que has liao. Vamos a tomarnos un café ahí enfrente.

Nos sentamos en el interior. Ya hacía frío aquí en diciembre. No me dejó hablar.

-Adrián. Te he dicho que me pareces un chico muy majo, pero...

-No has escuchado lo que tengo que decir. No me... La corté y ella ahora me cortó.

-Te dejaré hablar enseguida. Ahora hablo yo. Ahora mismo Asun está fuera de sí. Te perdonará, pero su primer novio le ponía los cuernos día sí día no. Su padre era un adultero. Dale tiempo y podréis hablar. Yo misma os buscaré un momento. Te lo prometo. Venga habla tú.

-No he hecho nada. Tengo a mis compañeros de clase que lo pueden decir también. Estaba abrazando a una compañera e hice como si la iba a besar. Otro compañero lo había hecho antes de que ella entrara. ¡No pensaba en nada malo! Pensé que aun así no se lo iba a creer, decidí cambiar de estrategia. ¡Mira María! Dile que me perdone, que no sé lo que pensé en ese momento. ¡Dile que le di un beso, aunque no sea verdad y que me perdone! Que me arrepiento de haberlo hecho. Puse los codos sobre la mesa, estaba ya desesperado.

-Eso va a funcionar peor todavía. Anda, tomate el colacao que se va a enfriar.

-No quiero.

-Adrián. Me has parecido un chico majo de verdad, pero lo mismo que se le mete una cosa entre ceja y ceja se le mete otra. Ahora mismo está cerrada a todo.

-Puedo enviarte un audio y se lo pones. Asintió. Prométeme que lo harás, por favor.

Pedí la cuenta, pero cuando la pedí no me acordé si había cogido dinero antes de salir con los nervios. Estuve hurgando en mi cartera.

-Deja te invito yo. Dijo María.

Mostré mi billete de 50€.

-Te pagan bien esa gente como veo!

-Es de mi padre. Me lo dio para que lo invitara a mi novia. ¡Si me dejas te invitaré a ti! Ya no tengo novia.

María me abrazó y volvió a besarme.

-Guárdalo. Intentaré convencerla dentro de poco.

María me contó algunas cosas que le había pasado a Asun. Cosas de su trabajo. Una mujer muy agradable. Me sentí como un adulto y fue encantadora. Confié en ella, son de esas personas que te dan buenas sensaciones desde el primer momento. Creo que se estableció en muy poco tiempo una especie de complicidad. Y yo tenía un billete de 50€ incombustible, de esos que lo muestras y nadie quiere cambiártelo y te invitan.

Me llegó un mensaje de Toni. El mamón se estaba dando un lote por los Alpes. Cómo podía tener tanta pasta el cabrón. El último mensaje me gustó más que ninguno. Es que mi hermano era único: Yo creo que Papá y Mamá nos echan de menos y quieren que vayamos a casa por navidad. Ya que vas a casa, dime si me equivoco. Un abrazo enano.

La fierecilla domada por Adri 1 y 2Donde viven las historias. Descúbrelo ahora