Son dos personas que se conocen por chat pero una de ella guarda un secreto que esconde bajo su ropa.
Esta historia es una adaptación autorizada por la verdadera autora ;ReaperSutcliff.
Joel:pasiva
Chris: activo
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Christopher , necesitamos nombres-- informo Joel, pensando por primera vez en aquello. Era ya el día siguiente, y estaban en la habitación del hospital. Los ojos del castaño se abrieron más de la cuenta.
-Mierda, tienes razón.
-¿Qué hay de Wendolyn y Winona?-- Joel dijo los primeros nombres que se le vinieron a la mente. El tatuado lo miró con una ceja alzada-- No, no, tienes razón, son horrorosos. ¿Caroline y Candice? ¿Kiara y Katherine? ¿Tamara y Tianna?
-Kiara y Katherine son bonitos-- dijo Christopher
-Sí, a mí también me agradan-- sonrió--. Ahora, nombres del medio.
-Creo que seremos de esos padres que le ponen las mismas iniciales a los gemelos, ¿verdad?
-Sí, tienes razón-- rió- -¿Qué te parece Sienna y Sarah? No, no, suena a abuelitas. ¿Regina y Rachel? ¿Darla y Diana? ¿Jade y Julie? Oooh, Jade y Julie me gustan-- aplaudió muy rápido, como aquellos monitos de juguete.
-Entonces Jade y Julie serán. Ahora, ¿serán Katherine Jade y Kiara Julie, o Katherine Julie y Kiara Jade?
-Definitivamente la segunda.
-Es extraño que nos hayamos puesto de acuerdo tan rápido, ¿no crees?
-Tienes razón, tendré que hacerte rabiar un poco más tarde-- le guiñó un ojo al castaño . El menor sonrió y negó con la cabeza.
-Iré a completar las fichas de nacimiento de las gemelas.
-Creo que yo volveré a la guardería, por que en la mañana no tuve el tiempo suficiente con mis bebés-- el hombre-gato se levantó de la cama de hospital con algo de dificultad.
-Amo cómo te queda la bata de hospital-- dijo el ojialmendra
-Sí, sólo porque está abierta por detrás-- rodó los ojos.
-Tu cola sobresale, es muy tierno; deberíamos conseguirte una para llevar a casa.
-Ah, ¿para que puedas jugar al doctor conmigo?-- movió las cejas sugestivamente de arriba a abajo, haciendo reír al palido.
-Quizá-- dijo, yéndose por la puerta. Joel se puso las pequeñas y peluditas pantuflas que daban en el hospital y se sentó en la silla de ruedas que habían puesto a su disposición, ya que no podía caminar mucho porque habría riesgo de que los puntos en su vientre se reabrieran. Comenzó a rodar por los pasillos del hospital tranquilamente, ganándose algunas miradas extrañas por parte de algunas personas, hasta llegar a la guardería. Se dirigió a la sección de los recién nacidos hasta llegar a dos pequeñas incubadoras con unas etiquetas que decían "Velez Pimentel". Se paró y admiró a las bebitas, que se encontraban adorablemente dormidas. Tenían una pequeña mata de rizos de un castaño muy claro en su cabeza, sus pieles estaban rojizas y, según Joel , parecían pequeñas aliens; aunque eran las aliens más hermosas en su opinión. De aquellos rizos castaños sobresalían apenas dos puntitas de orejas gatunas, y sus pequeñas y finas colas, obviamente lampiñas, descansaban junto a sus cuerpo. Sus manitos eran tan pequeñas, y sus dedos eran tan finitos que temía que si los tocaba se romperían. Aguantando la respiración por la emoción acarició la mejillita regordeta de una de las bebés. Al instante, sus párpados revolotearon abiertos y sus enormes ojos de un color aún indefinido lo miraron con curiosidad.