Capítulo 5: "¿Me cobrarás la renta?"

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Los días pasan y Sasuke se recupera sin problemas, yo vivo inmersa en las clases de la universidad y el trabajo en la cafetería pero las noches se tornan divertidas, ambos hemos hecho las paces y la convivencia se ha vuelto más sencilla aunque siempre tengo el nerviosismo de saber cuándo me cobrará la renta, solo una vez se lo pregunté y me dijo que no había apuro en comenzar a ejercer el contrato, por ahora no muestra signos de querer lamer mis pies y eso me tranquiliza, tampoco ha insistido en que use todos esos tratamientos de belleza que mencionó al inicio, es como si se hubiera olvidado de todo, ese hombre me confunde.

Luego de comer llevo los platos al fregadero y comienzo a lavarlos.

—Tengo lava platos, no es necesario que hagas eso—dice Sasuke detrás de mí.

—Lo sé pero quiero sentir que al menos me gano mi estadía en éste lugar dado que no aceptas mi dinero.

—Ya te dije que no hay prisas en cobrarte la renta, entre más espere más lo disfrutaré luego—dice con una sonrisa seductora, la cabeza comienza a darme vueltas—además ya cuidas de Cebolla cuando no estoy y eso es mucho, no podría dejarlo en un hogar para perros tanto tiempo y la señora Lucy solo puede venir a verlo dos veces por semana.

—Estás poniendo pretextos para justificar mi presencia, ojalá pudieras cobrarme una renta normal como todo el mundo.

—No necesito dinero Haruno, creo que a estas alturas ya deberías haberlo notado.

Su rostro adopta por un momento la seriedad de un hombre de su edad y parece un ejecutivo, qué sexy se ve pero le dura solo unos instantes, ya ha vuelto a ser el pre adolescente de siempre.

—Me queda claro que no necesitas dinero y hablando de eso podrías contarme un poco más a qué te dedicas o tus horarios de trabajo, como vengo tarde por la noche siempre te veo aquí.

—Bueno como te dije mi hermano y yo nos dedicamos a administrar el negocio familiar, por la mañana me voy a la oficina y trabajo hasta las cinco de la tarde más o menos. A veces me quedo más tiempo pero trato de no tener horarios demasiado extensos dado que ahora ya no vivo solo.

—¿Y qué tiene que ver eso?—pregunto sin entender

—Que ahora es divertido volver a casa—dice en voz baja.

Me doy la vuelta y estoy a punto de hacer algo que no debería, me acerco a él y creo que él también quiere hacer lo mismo, nuestros rostros se acercan pero algo me dice que no debo, con suavidad aparto el rostro y sonrío avergonzada.

—Eh...creo que debo ir a dormir, me alegra que mi presencia no sea una carga para ti.

—Por el contrario, creo que eres la mejor inquilina que pude conseguir aunque hayas intentado matarme con laxante.

—No dejaras que lo olvide ¿verdad?

—Ni en mil años—afirma con esa sonrisa pícara que a estas alturas ya conozco perfectamente.

Me encierro en mi cuarto y me tumbo sobre la cama con Cebolla, éste se duerme en mi regazo mientras lo acaricio.La situación se está saliendo de control y no sé en dónde acabará todo esto. Tomo mi teléfono celular y marco el número de Ino.

—¡Hola! hace días que no me llamas, me imagino que debes estar demasiado entretenida con ese modelo de revista que vive contigo, en clase apenas hemos podido conversar del tema.

—Necesito hablar con alguien y no puede ser ni en la cafetería ni en la universidad ¿Podrías venir mañana a pasar la noche aquí? Necesito un tiempo de chicas.

Propuesta indecenteDonde viven las historias. Descúbrelo ahora