Capitulo 2 🎢

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NATALIA

Creo que es el momento de presentar a mi amiga Bea. Sí, esa que en las últimas fiestas de su pueblo fue coronada como " el quinto que más cantidad de alcohol tolera en  el cuerpo " Y sí, he dicho quinto y no quinta, porque con que compitió fue con los hombres. Nadie lo diría. La jodida es menuda. Me levanta dos palmos del suelo. Bueno, miento. Si levantados, pero poco más. Ese tipo de chica menuda que vuelve locos a los hombres porque parece una muñeca. Es guapa hasta decir basta, con una melena cobriza larga, ojos verdes preciosos y enormes y la piel Inmaculada. Es la chica guapa y enrollada que todos los chicos quisieran tirarse alguna vez y ella lo sabe bien. Fuimos juntas al colegio, al instituto y aunque la universidad nuestros caminos se separaron pasé casi más tiempo en su campus que en el mío, por lo que somos algo así como uña y carne. En mi grupo de trabajo conozco a varia gente. Está Julia, que sabe hacer nudos con la lengua. Está Marta, que llora cuando se ríe y  no ha descubierto el Water Proof. María, que viene una vez a recogerme el coche solo con un albornoz puesto y sabela, que considera que cuando se pone las gafas se crea una burbuja a su alrededor que nos impide verla. Os hacéis una idea, ¿verdad?

Pues con esa Bea es con la que he decidido ir a la playa a pasar un fin de semana largo. Para relajarme. Bueno, eso es la excusa. En realidad lo que queremos  es hacer el puerco, comer comida basura, beber hasta el desmayo y coquetear con chicos guapos ligeros de ropa. Lo que cualquier chica de vacaciones, vamos.

Hemos tenido que facturar su maleta, Aunque me había jurado que no tendría que hacerlo. Conociéndola, se habrá traído unos ocho pares de zapatos, siete bolsos, 10 bikinis y hasta su abrigo de leopardo.

Nada más llegar al aeropuerto, se ha puesto a repetir sin parar que quería comprar dos botellas de Jagger meister, porque con una no llegamos a tener ni para empezar. Así que hemos dejado las maletas en el Hotel y hemos vuelto a ponernos el bikini.

Y  aqui estamos, sentadas en la arena de una playa semivacía, porque no estamos en temporada alta y porque aún es temprano, bebiéndonos una lata de cerveza caliente, que es bien conocida por todo el mundo que se trata de uno de los mejores laxantes del mundo. La miro de reojo. Está tumbada y apoyada en los codos, de manera que sus ojos verdes están clavados en el mar, pero escondidos tras unas megagafas de sol.

Natalia: Bea...-Le dijo.

Bea: ¿Qué ? está caliente, ya lo sé-contesta meneando su la lata ya medio vacía.

Natalia: yo...- no pude acabar, me recoste en la arena, jugando con unas piedrecitas.

Bea: ¿qué pasa?

Natalia: ayer volvi a tirarme Álvaro... bueno, casi-la miro con ojos de cordero degollado.

Bea: joder.

Natalia: soy una loser -digo convencida

Vea: ¿qué pasó?-Dice mirándome a los ojos.

Natalia: no pude hacerlo. Era como que no sentía nada, me sentía horrible... Tal vez soy yo que estoy loca...-Me levanto y me voy hacia la orilla.

Bea: vas a bañarte ? -dice de lejos.

Ni siquiera le contesto. Cuando meto los pies una ola rompe en mis piernas y yo me estremezco. Está mucho más fría de lo que esperaba. Me recuerda Álvaro. Porque esa sensación, lo de estremecerme entera, me recuerda a él.
Me meto un poco más pasando por alto los escalofríos, hasta que el agua me llega por los hombros.Floto un poco, relajándome con el vaivén del agua.

No os dejéis engañar. Álvaro no había sido siempre el novio perfecto. Es más, no lo era ni de lejos. Era uno de esos novios controladores, no me di cuenta hasta que rompimos. Bueno más bien, me dejo el. Me di cuenta de que me presionaba para pasar más tiempo con el que con mis amigas. Lo que me distancio de ellas. A él no le gustaban esas cosas de ir al cine, tomarse un helado, ir a un restaurante. El solo quería quedarse en casa y follar. Aunque yo no quisiera, siempre tenía que ceder. Y además, Álvaro es una de esas personas que opinan que los sentimientos son parcialmente reprimibles. Si intuye que algo de lo que estás sintiendo no tiene pinta de terminar con el vendedor, lo anula y lo mata de hambre hasta que muere. Yo, por mi parte, alimento mis sentimientos hasta que están tan gordos que no veo nada más.
Y, claro, es evidente..., ¿Qué pintamos dos personas tan cardial mente opuestas juntos ? pues nada. Pero... ¿Quién era yo para tratar de controlar lo que sentía por Álvaro?

De repente algo me coge el tobillo y tira de él. Grito llena de pánico y pataleo pero no puedo evitar sumergirme. Trago agua y entonces me suelta. Salgo a la  superficie y toso como una loca. Me da sensación de que me estoy muriendo ahogada. Aparto mi pelo negro de la cara y me giro, veo a Bea muerta de la risa.
Le lanzo una Ultra hostia que le cae en el hombro mientras intento respirar por la nariz y la sumerjo sujetándole la cabeza bajo el agua. Sale cogiendo aire y me calza una colleja.
Cuando paramos de agredirnos le pregunto quien está cuidando de nuestras cosas.

Bea: un tío en el chiringuito. Anda, sal, que nos quiere invitar a un tequila.

Maldita sea la Idea de venirme con ella a esta isla. Esto no puede terminar bien.

***

Bea y yo hemos salido a una discoteca, pub o Como quiera que la gente categoriza este antro del infierno. Nunca me ha gustafo demasiado ese tipo de ambiente. Ella ha empleado mucho esmero en vestirse, con un vestido de licra y encaje puesto. Y yo algo mas rapido, pero mono. Una falda gris con una blusa negra de tirantes y brillos. El pelo lo llevo liso y un eyeliner negro y afilado junto con unos labios rojizos.
Estoy mona, pero no se puede competir con Bea y menos aún con sus ganas de pillar cacho esta noche. Así que cuando llegamos había un desfile de hombres entre nosotras a los que les faltaba desplegar una cola llena de plumas de colores. Está encantada cuando los dos se nos acercan para invitarnos a un mojito. Que típico, por dios. Yo pongo cara de torrezno rancio y ella estalla en sonrisas. No me extraña nada que, pasado un rato, ella se disculpe, me lleve al baño y me amenaze con pegarme en público si no soy más simpática.

Natalia: es que no me apetece-le respondo molesta.

Bea: pues a mí sí me apetece dar una alegría a la almeja. Así que finje un rato y luego dale calabazas.

Natalia: yo no soy ninguna calientapollas.

Bea: pues lo eres o te abres de patas.

Me enfurruño.¿Mas importante no debería ser que estuviéramos las dos juntas? Odio cuando la cosa va de conseguir un rabo. Finjo una sonrisa y me acuerdo de la madre y la hermana de Álvaro, maestras de la falsedad. Cojo aire y sigo a Bea.

Natalia: ponme otro -le digo al camarero cuando me apoyó en la barra-y que sea doble, por el amor de dios.

El pavo que está intentando  traerse con Bea es guapetón, podríamos decir incluso que está bueno. El que me ha tocado a mí..., No. Es el amigo simpático. Me está comentando que no se le da bien el gimnasio y contándome historias de sus fracasos con el deporte. Yo solo sonrío. A veces  asiento o digo 'si?' O 'no me digas!'.
Bea ya ha  pasado del coqueteo verbal y está contoneándose al ritmo de la música. Qué bien se le da la hija puta Ligar. Y yo sigo con mi despliegue de expresiones de asentimiento, viendola canturrear. Maldito Álvaro. No  Dejo de pensar en él. Hasta con esta banda sonora de cuestionable gusto.
Media hora después me doy cuenta de que no me queda dinero en metálico para Seguir matando ciertos recuerdos con alcohol y decido que voy en busca de un cajero. Se lo digo al chico que está tratando de arrastrarme a la pista de baile, pero lo único que consigo es que se pegue más a mí. Sin yo esperármelo, empieza a subir su mano por mi muslo, apretando mi culo entre su mano. Yo se la aparto de un manotazo y le empujo contra la barra.

Natalia: de que vas gilipollas?

X: pense q querias..

Natalia: pues piensas mal- digo secamente para luego girarme y marcharme de ahi lo mas rápido posible.

Espero q os este gustando❤️ En cuanto pueda sigo.

Que hara natalia ahora? Donde ira?

HOLD MY HANDDonde viven las historias. Descúbrelo ahora