Capítulo 1: Fiesta de compromiso.

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El ruido de los tacones sonaba por toda la casa, con latente desesperación. El piso de madera no ayudaba en disimular siquiera un poco las fuertes pisadas.

-¡Roger! ¡Roger! -Gritaba la mujer rubia canosa, colocando sus dos manos al lado de sus comisuras- ¿Dónde estará? -Habló en casi un susurro-

-¿No está aquí? -Escuchó una voz detrás de ella, que reconoció al instante-

-No, Dominique. -Respondió volteando a verla- No sé dónde pudo meterse.

-Tal vez salió con sus amigos, no lo sé. -Encogió los hombros-

-¡La fiesta es en unas horas, y se le ocurre salir justo hoy! ¡Este hombre me va a sacar más canas! -Llevó la mano a su rostro, notoriamente irritada-

-Ya sabe cómo es él, Winifred. -Colocó ambas manos en sus hombros, intentando tranquilizarla- Nadie puede controlarlo. -Sonrió-

Las palabras de la pelinegra lograron sacarle una risita.

-Tienes razón, cariño. -Colocó su mano sobre la de ella- Será mejor que me tranquilice, estos corajes ya no me hacen bien.

-Ahora que lo pienso. -Llevó su mano a su barbilla- Brian también está desaparecido desde temprano, tal vez fue con él.

-Eso espero, querida. Si está en compañía de él no me preocupo. -Suspiró- Pero eso de irse sin avisar me baja el azúcar.

-Volverá pronto, estoy segura. Mejor venga, vamos a ver los arreglos florales. -La encaminó hacia otra habitación-

-Está bien. -Sonrió- Por cierto, fue muy buena tu idea de rosas blancas y rosadas.

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-¡Oh, Bri! -Gimoteó el menor, mientras se aferraba con sus uñas sobre la espalda del mencionado-

-Shhh, pueden escucharnos, cielo. -Aún que él también soltara gemidos, estos no llegaban a ser gritos-

Besó su cuello, para luego subir hasta sus labios, donde se fundieron en un profundo beso que, aún que no logro callar los sonidos de Roger, pudo hacer que estos fuesen imperceptibles para quien no estuviera rodeado por esas cuatro paredes.

Sus embestidas aumentaron en velocidad, haciendo que el rubio apretara más el agarre con sus piernas, las cuales estaban alrededor de la cintura de Brian. Roger se separó un momento para recargarse más sobre la pared, posteriormente siguieron con su ritmo habitual.

Tener sexo de pie era un dolor de cabeza, pero se había convertido en una manía.

Tras unos minutos con ese ritmo, el rubio comenzó a tener pequeños espasmos, que el castaño notó, rápidamente aumentó la frecuencia de los movimientos, lo más que le era posible, y separó sus lenguas, permitiéndole a Roger hacer los sonidos que gustara. Obviamente, gritó y gimió soltando toda la tensión reprimida.

-¡Brian, voy a terminar! -Exclamó desesperado-

Al escuchar eso, el rizado tomó con su mano libre el miembro del chico y lo estimuló. Joder que era difícil sujetar todo un cuerpo de contextura promedio con una mano y la pared como único soporte, pero sus esfuerzos eran recompensados por la cara llena de placer y éxtasis que le brindaba su compañero.

No tuvo que hacer trabajo manual por mucho tiempo, pues rápidamente llegó a su límite. Y poco después, Brian también lo hizo. A los segundos salió del interior del más bajo, y aún en la posición que estaba, lo cargó hasta dejarlo caer sobre la cama.

(Take Me To) The Dreamers Ball. [Maylor]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora