Capítulo 29: Diario perdido,vida jodida.

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Capítulo 29: Diario perdido, vida jodida.

Skyler.

Así como empezó, terminó.

Cuando vas de vacaciones esperas un lapso de tiempo mucho más largo del planeado porque, ¿a quién no le gustaría permanecer en un lugar donde los deberes y maestros ocupan el puesto cincuenta en la lista de preocupaciones? Pues a todos, obvio.

Sin embargo, nos chicos recibieron una llamada del rector en donde se les exigía volver al campus debido a los entrenamientos que deben realizar antes del gran partido. Según nos explicaron, el entrenador Keep está muy interesado en la final porque es su último juego y qué mejor modo de retirarse como lo es ganar la copa interuniversitaria. Nuestra universidad cuenta con el galardón de haber ganado los últimos dos años pero podría suceder cualquier cosa y así, perjudicar el retiro memorable para el entrenador Keep.

Pudimos habernos quedado y disfrutar del lugar con mucha simpleza, en cambio, no hubiese sido bien visto quedarnos a disfrutan mientras ellos entrenan como caballos. Además, me hice la chiva loca con la montaña de tareas pendientes, así que, de todos modos no fue mal visto el volver antes de lo previsto.

Me levanto de las grandes con mucha pereza y aprieto contra mi pecho la gruesa cátedra de la cual debo hacer un extenso ensayo como Dios manda pues, la maestra de lenguas extranjeras decidió hacernos la vida miserable a todos. Al parecer su cabeza se hace a la idea de vernos a todos bilingües.

Antes de iniciar el descenso decido echarle una última mirada al cuerpo sudoroso, agitado y cansado de mi novio. Claro, no es fácil estar de pie a las seis de la mañana sólo para recibir gritos e insultos despiadados. Sin embargo, me quedo anclada a mitad de las escaleras, no por lo sexy que se veía sino por la extraña expresión en el rostro. Es como si no quedara ningún rastro del Z cariñoso y afable, el Z risueño y despreocupado porque el contraste entre la expresión de ese día y ahora son enormes. La chispa risueña en sus ojos fue modificada por una llena de furia. Su rostro sudoroso y el cabello amarrado en una coleta diminuta por sobre su cabeza le dan ese aire extraño que puedo identificar con facilidad, un aire de cuando contienes demasiada ira y por fin la dejas escapar.

Daba miedo.

La lejanía no me permitía detallar su expresión con más exactitud aunque su lenguaje corporal no hace necesario el estar cerca para saber que si te metes en su camino fácilmente terminas con un brazo roto o la cara modificada.

Sacudo la cabeza borrando esos pensamientos estúpidos.

Termino de bajar las gradas y le hecho una última mirada a los chicos antes de desaparecer rumbo a la biblioteca; una vez en el lugar dejo la mochila en una de las computadoras disponibles. Enciendo el monitor, entonces recuerdo que necesito un libro en específico y emito un quejigo cuando la bibliotecaria me indica la planta superior en un limitado movimiento de cabeza.

Son apenas las ocho quince de la mañana pero mi pereza se ha asentado en mi sistema de sólo pensar en todo el trabajo por delante.

— ¿En serio eres novia de Z? — susurra una chica que me intercepta tan pronto me acerco al área de libros extranjeros.

Un suspiro ahogado escapa de mis labios debido a la impresión. Llevo una mano a mi pecho— Sí, lo soy, ¿por qué?

Arquea las cejas tanto que podrían salirse de su cara y tomar vuelo en cualquier segundo.

Preguntenme si la conozco.

Nunca.

Never.

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