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Vaya día, alguien me despertó golpeando la puerta de mi habitación, resulto que Halley quería asegurarse de que no se me hiciera tarde y decidió despertarme gentilmente, intente replicarle ya que eran las 7 de la mañana y no nos iríamos hasta las 11, aunque fue como sí hablara con la pared. Ella espero a que yo me bañara mientras curioseaba todo lo que había en mi cuarto, desde mis cuadernos desordenados hasta el cesto de ropa sucia, creo que nunca lo he comentado pero nosotros nos encargamos de lavar nuestra ropa al igual que todas las sabanas y cobijas, usualmente yo iba los domingos a lavar todo lo de la semana.
Cuando salí de la ducha Halley estaba acostada en mi cama observando el ventilador girar, lucia muy extraña, cuando salió de su estado de concentración máxima con el ventilador me miro, sonrió y me obligo a salir de la habitación.
Antes de irnos, y ya que era muy temprano decidimos desayunar algo en el internado, como los sábados la mayoría de los estudiantes iban a desayunar al pueblo hoy solo había una opción para escoger; avena y fruta, no suelen darnos cosas que no sean sanas, solo en las comidas es la excepción pero el desayuno y cena siempre son sanas, la verdad antes no estaba acostumbrada a desayunar pero ahora me parecía más fácil, además de que llevaban registros para saber si estábamos comiendo, tomaron esa medida cuando descubrieron que una chica y un chico llevaban dos semanas sin haber probado bocado, resulta que sus padres no los dejaban estar juntos por lo que decidieron que si ambos morían de hambre estarían juntos, cuando se corrió el rumor por el internado algunas chicas creyeron que era algo muy romántico, por otro lado los chicos creyeron que fue extremadamente estúpido, yo estaba de acuerdo con ellos, si realmente se amaran lucharían para estar juntos en vida, y vería por lo mejor del otro, lo mejor para el otro no es morir claramente.
Ya que las chicas quisieron imitarlos en muestra de apoyo a su amor la directora tuvo que implementar las fichas para registrar que todas comieran, los alumnos del internado en su mayoría son muy inteligentes, pero hay otro porcentaje que son estúpidos a más no poder, bueno yo no pertenezco a ninguno de los dos y me alegra.
Terminamos yendo al pueblo una hora antes de lo que habíamos acordado, Halley estaba impaciente y no paraba de hablar, el camino fue muy divertido, ambas lo pasamos cantando "un elefante se columpiaba de la tela de una araña", cuando llegamos al pueblo ya íbamos en el elefante número 125. Halley y yo juntas parecíamos unas niñas pequeñas, realmente la pasaba muy bien con ella, visitamos varias tiendas, Halley señalaba todo lo tierno que hubiera, me pidió que fuéramos a la papelería, yo no había entrado nunca, las paredes estaban pintadas de un color azul muy lindo, en una de ellas había una frase; "Escribimos para inventarnos un mundo mejor del que conocemos" Anais Nin. Todo en la tienda me pareció genial, había cosas muy bonitas, pronto sería el cumpleaños de Adam por lo cual aproveche para comprarle una libreta que encontré, esta era de color negro, en el centro tenía un colibrí de color blanco, pedí que le pusieran su nombre, ellos quedaron de enviarlo el día de su cumpleaños envuelto, así no tendría que dar varias vueltas. Después de eso fuimos a comer ya que se nos había hecho un poco tarde, entramos al restaurante del pueblo, no era un lugar muy caro ni refinado, ambas pedimos albóndigas y espagueti, al terminar la comida finalmente nos dirigimos a la librería, Halley me ayudo a buscar un libro, pero me decidí por uno que se titulaba "Maze runner: correr o morir", era uno de los libros que se veían por fuera de la librería, se veía interesante, espero que le agrade.
Regresamos al internado cuando eran las 4 de la tarde, aún tenía que lavar la ropa de la semana y darle el libro a Adam. Halley tenía que ir por unos libros a la biblioteca pero quedamos en vernos en la lavandería a las 6, tenía dos horas para encontrar a Adam, siendo honesta no tenía idea de donde podría estar lo busque en la habitación pero no estaba, a él le gustaba estar solo por lo que también podría encontrarse en el jardín leyendo algún libro, no lo encontré, Adam nunca visitaba en pueblo los sábados por alguna extraña razón, por lo que tenía que estar en algún lugar del internado, cuando me di por vencida me encontraba cerca del edificio de Natación, decidí entrar un rato a sentarme en las gradas, el lugar estaba vacío solo había una persona ahí.
-¡Adam!- el me miro e intento salir del lugar, yo me coloque frente a la puerta para impedirle el paso.
-Quítate de en medio Liliane- dijo de una manera fría.
-Está bien, pero primero toma esto- coloque en sus manos el libro, el continuaba enojado pero había visto en sus ojos un destello de brillo. Me aparte del camino para que saliera, no contesto nada se fue sin mirar atrás, sentí un alivio aunque al mismo tiempo angustia, por saber si el libro era bueno y me perdonaría.
***
-¿Entonces no te dijo nada?- pregunto Halley mientras doblaba unas sábanas.
-No simplemente se fue, espero que le guste en verdad- conteste, nos encontrábamos en la lavandería, no volvería a ver a Halley hasta la próxima clase de ciencias el miércoles.
-Ya verás que sí, ¿aún te queda mucha ropa?
-Sólo estas sabanas y termino- dije mientras las señalaba. Ella me ayudo a terminar de lavarlas mientras yo doblaba la ropa que había salido de la secadora, dejamos las cosas en nuestras habitaciones y fuimos a cenar.
El domingo pase el día en la biblioteca haciendo todas las tareas que había dejado para más tarde, y así de rápido paso mi fin de semana.
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Finalmente llegó el lunes, esperaba saber si Adam había decidido perdonarme, desperté temprano y tenía tiempo para ir a desayunar, pero sentí como si en mi estómago se formara una revolución por los nervios, llegue a la clase de Literatura 20 minutos antes, no pude aprovechar esos minutos ya que no me concentraba.
Alex llego a la clase faltando 5 minutos para que esta empezara, hablo conmigo durante unos minutos, no pude seguir escuchándolo porque Adam entro al salón, le pedí a Alex que habláramos después, no quería ser grosera con él , ya había tenido suficiente con que Adam estuviera enojado conmigo, mi estómago dio un vuelco, el intento hablar conmigo pero se arrepintió, viendo eso me atreví a hablar primero.
-Ya sé que fui una tonta, lo siento.
-Sí lo fuiste.
-¿Qué te pareció el libro?-, pregunte ilusionada.
-Si no me hubiera gustado no estarías hablando conmigo.
-Si claro-, baje la mirada y cuando lo volví a ver mis ojos estaban vidriosos -¿Qué hice mal?, ¿Qué hice mal para que me odiaras de esa manera?
-Creo que la respuesta es más bien que no hiciste bien.
En ese momento la profesora entró, él se fue a sentar y me dejo con la palabra en la boca, me sentía como una estúpida quería llorar y gritar, logre controlar mis sentimientos, llevaba años haciéndolo.
La profesora continuo con su clase como siempre, hace unas semanas habíamos tenido examen y resulta que yo había obtenido la mejor calificación de la clase, eso no me alegro en lo absoluto, me sentía como si un dementor hubiera intentado darme un beso. Cuando la clase termino Adam no dijo nada, le pedí que fuera a nuestro lugar en el almuerzo, no dijo si iría pero confiaba en que lo haría. La clase de historia paso muy rápido, ni siquiera me di cuenta que era lo que el profesor había explicado por estar pensando en que vería a Adam en unos momentos.
Alex intento alegrarme pero no consiguió nada, insistió mucho en que almorzáramos juntos pero me negué varias veces, le explique que no podía y me comprendió pero no me agrado que en un momento dijera que yo lo ignoraba y era grosera con él, yo intentaba explicarle las cosas y siempre estaba con el, fue un comportamiento muy extraño ya que parecía hablar enserio pero de un momento a otro de nuevo estaba bromeando conmigo.
Cuando llegue al árbol bajo el que siempre nos sentábamos Adam y yo el aún no había llegado, los pájaros cantaban de una manera muy linda me ponían los pelos de punta pero era una sensación agradable. Antes de ir allí yo había comprado algo de comida en las máquinas expendedoras, después de unos minutos Adam llego y se sentó a mi lado.
-No quiero que digas nada Nat, déjame hablar- dijo seriamente, yo solo asentí con la mirada- Llevamos años siendo amigos, y de un día a otro te olvidaste de mí, yo entendí en un principio pero veía que tenías todo el tiempo del mundo para Alex y me ignorabas, incluso olvidaste el almuerzo que organizamos cada año, te comprendí Nat pero pasaste los limites.
Tomo un momento, al parecer no quería llorar frente a mí, -Siempre he estado ahí par a ti, y tú me ignoras.
-Lo sé, y en verdad me merezco lo peor del mundo, te extraño demasiado Adam, y sabes que soy una tonta, no me di cuenta que te había lastimado hasta que fue muy tarde, tú me dejaste de hablar, y no sabía qué hacer.
-Es verdad eres una tonta- creí que me diría algo malo pero sonrió- pero así te quiero solo por favor prométeme que no volverás a pasar de mí, yo también te necesito Natalie.
Lo abrace, mientras lloraba le conteste –No volveré a lastimarte, si no lánzame una maldición cruciatus-. El rio y una lagrima se le escapo, después de eso comimos todo lo que yo había comprado, el me conto un poco del libro que le había regalado, por fin tenia a mi mejor amigo de vuelta.
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Limonada, otra historia de amor.
Teen FictionDespués de haber pasado por todos los institutos posibles, Natalie llegó finalmente al Internado Corbriz donde su vida se convirtió en una limonada sin sabor. Pero con todas las nuevas personas llegando a su vida, la limonada ¿se volverá más dulce o...