Germina una nueva Jazmin

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Emily Rubens y su esposa Kiki invitaron a Florencia a un nuevo desfile de modas en su agencia de modelos, Jazmin no quiso asistir porque al día siguiente muy temprano en la mañana se leería en la oficina del abogado Isaías Aguirre el testamento que dejo Humberto del Rio. En vista de que su amada llegaría a altas horas de la madrugada ésta resolvió pasar la noche en casa de su madre. Ya hacía unos días su relación con Anastasia comenzaba a ser de jefa a empleada y siempre guardando distancia y respeto. Verónica Landa, la nueva administradora ya ocupaba su cargo en la empresa y a todos sorprendió lo egocéntrica y déspota que era en su forma de tratar al personal bajo su mando. A nadie de las gerencias le resultaba agradable tenerla como compañera y solo Jazmin por su profesión en relaciones humanas mantenía un trato cauteloso con ella.

─¡Mamá! ¿Estás segura que este es el edificio de ese abogado?

─¡Por Dios, hija! ¿Cómo no me voy a acordar en donde trabaja el mejor amigo de tu padre? ¡Ves, te lo dije! Ese hombre que viene hacía nosotras es él. ¿No lo recuerdas?

─La verdad no lo guarde en mi memoria.

─¡Ana Luisa! ¿Cómo has estado? ─con un beso en su mejilla y un efusivo abrazo aquel hombre le mostraba a la madre de Jazmin su estima.─ lamento no haber podido estar en ese momento difícil para despedir a mi buen amigo, justo asistía a una conferencia y regrese cuatro días después.

─¡Gracias Isaías! No dudo nos hubieses acompañado en ese duro momento pero las circunstancias no te lo permitieron. ¿Te acuerdas de mi hija, Jazmin?

─Un gusto volver a verte, quizás no te acuerdes de mí pero yo de ti sí. Mi sentido pésame.

─¡Gracias! Dr. Aguirre.

─Si son tan amables de seguirme a mi oficina esto será rápido, tengo instrucciones precisas. ─Madre e hija tomadas de la mano caminaban al lado de aquel hombre por el largo pasillo hacía una puerta de cristal que tenía impreso el nombre de este a la altura de la vista. Una vez adentro y ya sentadas se comenzó la lectura de la última voluntad de Humberto del Rio. ─Queda claro que la empresa que devengó la fortuna  del Rio hoy ya no existe y que el dinero por su venta hace año y medio fue invertido en otros negocios. Esta información es la que procederé a desglosarles a continuación. Parte de ese dinero se utilizó en la compra de dos fideicomisos a nombre de Jazmin y tuyo Ana Luisa. Las ganancias generadas por sus intereses se abonaran en cuentas personalizadas a fin de que cada una use sus fondos con independencia y gocen de una vida holgada y sin limitaciones. Aquí están los documentos que la acreditan como beneficiarias. Ahora tanto la casa de campo como la residencia se compartirán en parte iguales, quedando a disposición de Ana Luisa ceder su parte a su hija cuando esta lo crea conveniente. Ambas tienen un seguro de vida renovable cada dos años, si así lo quisieran mantener. En cuanto a él resto del dinero este fue invertido en la compra del 50 % de las acciones de una empresa cosmética de nombre Sminka C.A. Estas se adquirieron por medio de un testaferro representado en mi persona con la indicación explicita de entregártelas, a ti Jazmin al momento de que la negociación se efectuara. Como esto ya ocurrió a nivel legal, el próximo paso es que asumas la totalidad de esa inversión que representa la herencia de Humberto del Rio a su única hija y heredera.

─¡Perdón, Dr. Aguirre! ¿Usted acaba de leer que yo soy dueña de media empresa para la cual trabajo desde hace casi tres años?

─¡Si, Jazmin! Tu padre estaba detrás de esa inversión desde hacía tiempo y cuando se presentó la oportunidad hace 5 meses, ya estaba decidido a comprarla sino toda la empresa al menos esa parte de la que hoy eres dueña absoluta.

─¡Por Dios, Mamá! Todo esto es un sueño increíble o una broma de muy mal gusto.

─¡No, princesa! Sé por Humberto de su deseo por dejarte lo que en vida no se atrevió por su terquedad. Créeme cuando te dijo que dejar eso resuelto se le convirtió en un obsesión. No sabía lo había logrado.

Entre Flores y CosméticosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora