Sin corregir.
Elena Collins, una chica de 23 años, es raptada por narcotraficantes, usada contra su voluntad y maltratada por negarse a cumplir sus órdenes.
¿Podrá Elena liberarse de esa peligrosa mafia, o morirá en el intento?
***
1ER LUGAR EN EX...
Ayer vino el hijo de Blacke a ofrecerme su ayuda para encontrar a mi hermana, al principio dudé en contarle lo que estaba ejecutando, pero dos son mejor que uno, sola no puedo y si de verdad quiere ayudarme no puedo desaprovechar esa oportunidad. Soy consiente de que puede ser una trampa o podría traicionarme de alguna manera, pero como dice él, debo confiar.
─¿Mamá te sientes bien? ─Le pregunto al verla sujetandose del sofá. Me acerco con cuidado y vuelvo a hablar. ─¿Mamá?
Entonces se desmaya, la sostengo como puedo para que no caiga al suelo.
─¡Olga!, ¡Ayúdame por favor! ─Grito con desesperación.
Olga entra a la sala corriendo.
─Por Dios ─Tapó su boca. ─¿Qué ocurrió? ─Se acercó corriendo.
─Ayúdame a llevarla al auto, tenemos que ir al hospital.
Olga me ayuda a subirla al auto, sigue inconciente. Mientras busco las llaves del auto también tomo alcohol y un algodón. Subo y se lo paso a Olga para que intente despertarla pero no funciona. Conduzco lo más rápido que puedo al hospital, entro y pido ayuda, unos enfermeros con una camilla se dirigen conmigo hacia el auto, la sacan con cuidado y la acuestan allí.
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─Papá debes calmarte. ─Le pido.
Olga había regresado a casa, le pedí que preparara una comida rica y nutritiva para cuando volvieramos. Le prometí que todo estaría bien, estaba demasiado desesperada.
─Familiares de Elizabeth. ─Habló el doctor y papá y yo nos acercamos rápidamente.
─Soy su esposo. ¿Cómo se encuentra?
─Su esposa se encuentra muy débil, ¿está alimentándose bien?
─Estamos pasando por diversas situaciones y últimamente se ha negado a hacerlo. ─Responde papá.
─Sea cual sea la situación no puede descuidar su alimentación. Le traerá problemas si lo sigue haciendo, necesita llevar una dieta balanceada. Aquí tiene la lista de cosas que puede comer. ─Le entrega dos papeles. ─ Y en este otro se encuentra el nombre de la medicina que debe tomar desde hoy, todos los días antes de desayunar, sin falta por favor. También debe guardar mucho reposo.
Ya habíamos regresado a casa, papá compró la medicina de mamá antes de llegar. Olga le había preparado algo de comer, cuando terminó la acompañé a su habitación y la dejé descansar un rato.
─Papá, tienes que pasar más tiempo con ella. Mamá te necesita.
─Tengo que encontrarla Cassie...
─¡Lo sé papá!, pero pasando todo el día en la comisaría no lo harás. No olvides que tienes una hija más por quién velar ─Mis ojos empiezan a picar. ─, nosotras también la extrañamos, como no te imaginas, pero tenemos que cuidarnos también.
─Cassie...
─¿Cassie qué papá?, todo lo que te diga te importa un bledo. Ya puedes largarte, yo me encargaré de mamá. ─Doy la espalda.
─Cassie por favor...
─Ya vete. ─Digo en tono seco.
Papá pasa todo el día en la comisaría, eso lo va a consumir por completo. Ya es suficiente con mamá enferma, él tiene que poner de su parte y ya ni siquiera sé cómo hablarle. Mi padre es tan difícil, me hace recordar tanto a Elena...
Narra Elena.
─Te tengo una sorpresa que te encantará. ─Dice Blacke en tono burlón antes de clavar la aguja en mi piel causando los mismos efectos que cuando me marcaron.
Ayer me puse mal después de ver como le disparó a aquella chica y no pude hacer el trabajo que ellos decían. Tengo miedo, hoy no me salvo.
Me amarraron y me metieron en un armario que tenía Blacke en su asqueroso despacho.
─Collins, hasta que por fin vienes por acá. ─Le dice a... Papá cuando entra.
¿Papá?, ¿Mi padre?, no puede ser. Intento moverme y no lo consigo, Dios. Todo lo que me dijo Blacke sobre papá, ¿Era cierto?
─Sabes que mi situación no es fácil Alan, aún no encuentro rastros de mi hija.
─Lo sé querido amigo, estoy haciendo todo para ayudarte, pero no puedes descuidar tu trabajo. ─Estaba molesto. ─No imaginas cuán cantidad de mercancía hemos perdido, tuve que deshacerme de una de esas inútiles por lo mismo.
Papá se sienta en la silla que está frente a Blacke.
La puerta del armario donde me encontraba era de rejitas, por lo tanto podía ver a la perfección.
─¿Qué? ─Le pregunta.
─Pensar que Elena puede caer en una mafia como esta me parte el corazón.
¡Pero por Dios, papá!
No sé qué me enoja más, que papá esté dentro de este asqueroso negocio o que sea tan iluso de no darse cuenta la clase de persona que tiene en frente. Nunca imaginé que mi padre sería capaz de vil cosa, él sabe todo lo que hacen aquí, todo lo que sufren las mujeres que están metidas aquí, está consiente de todo y lo aprueba.
─¿Y si nadie la tiene retenida, Connor? También hay posibilidades que se haya ido, ¿Tenía algún novio o algo parecido? ─Le pregunta el muy descarado.
─Claro que no, conozco a mi hija, ella no se iría así como así. Alguien la tiene retenida, de eso estoy seguro.
─¿No crees que es raro no tener pruebas de nada?
─Lo es...
Estaba devastada, ni siquiera quise comer, jamás saldría de esta, hoy me llevarán a hacer algo que estoy segura que no olvidaré jamás. ¿Para qué luchar?, la única forma de salir de aquí es muerta.
La Russa me obligó a tomar una pastilla, me maree al ingerirla. Me ayudó a vestirme con esa asquerosa ropa minúscula, maquilló un poco mi rostro y cuando estuvo satisfecha con su trabajo me vendó con cuidado de no dañar el maquillaje. Y aquí vamos con el mismo procedimiento.
Llegamos y me quitaron la venda, mi cuerpo se sentía demasiado débil, ya me han drogado dos veces en lo que va del día. Entramos a ese prostíbulo y un escalofrío recorrió por todo mi cuerpo, tenía un mal presentimiento.
─Tardaste. ─Le dijo Escorpión un poco molesto a la Russa.
─Disculpe jefe, no es fácil cuando está tan drogada. ¿Todo listo?
─El cliente la está esperando. La habitación veintiuno, ya sabes.
¿Cliente?, ¿Habitación?
Intenté hablar pero no podía, todo a mi alrededor daba vueltas. Empecé a llorar pero a ellos les importó un bledo, la Russa me llevó por uno pasillo donde habían muchas habitaciones, se detuvo en la número veintiuno y tocó.